Carboplatino (pfizer)
Ámbito de Acción: Antineoplásicos
Laboratorio
Pfizer
Presentación
- Carboplatino 150 mg: Envase conteniendo solución inyectable de 150 mg/15 ml.
- Carboplatino 450 mg: Envase conteniendo solución inyectable de 450 mg/45 ml.
Dosis Práctica
Principio Activo
Carboplatino
Composición
Especies
Posología
Importante: Debido a la alta toxicidad del carboplatino, su estrecho margen terapéutico y las variaciones frecuentes en protocolos oncológicos, estas dosis deben considerarse solo como referencias generales. Siempre es recomendable consultar a un oncólogo veterinario y guías oncológicas actualizadas.
Además, no deben confundirse las dosis con las de cisplatino, ya que son mucho más bajas que las de carboplatino.
- 300–350 mg/m² IV Cada 3 semanas
- Ajustar la dosis en pacientes con compromiso renal.
- Recuento hematológico previo obligatorio en cada ciclo (riesgo de nadir a los 14 días).
Además, no deben confundirse las dosis con las de cisplatino, ya que son mucho más bajas que las de carboplatino.
- 180–260 mg/m² IV Cada 3 semanas
- También se ha utilizado vía intratumoral en carcinomas del plano nasal.
- Ajustar en función renal; nadir neutrofílico aproximadamente a los 21 días.
Indicaciones
Acciones
Farmacocinética
La farmacocinética del carboplatino es compleja debido a su rápida conversión en especies activas derivadas del platino. Tras su administración, la molécula original se hidrata y se transforma en compuestos que forman complejos con el platino, responsables tanto de su actividad antineoplásica como de su toxicidad. La eliminación ocurre principalmente por vía renal mediante filtración glomerular, sin una participación significativa del metabolismo hepático. En perros, aproximadamente el 50% de la dosis administrada se excreta por la orina durante las primeras 24 horas y cerca del 70% del platino total se elimina en 72 horas, lo que destaca la importancia de una función renal adecuada para prevenir toxicidad acumulativa. Debido a esta vía de eliminación dominante, los pacientes con compromiso renal requieren ajustes de dosis o intervalos más prolongados para evitar mielosupresión grave.
Efectos Adversos
El carboplatino presenta efectos adversos principalmente relacionados con su acción citotóxica sobre tejidos de alta tasa de renovación. En perros, los efectos más comunes incluyen anorexia, vómitos y diarrea que suelen manifestarse entre 2 y 4 días tras la administración. La toxicidad hematológica es dependiente de la dosis y se caracteriza por trombocitopenia y/o neutropenia, con un nadir hematológico alrededor de los 14 días y recuperación hacia los 21 días. En gatos, la trombocitopenia es menos frecuente, pero el nadir de neutrófilos aparece cerca del día 21, con recuperación hacia el día 28. Se ha descrito en perros un caso de hipersensibilidad cutánea retardada, y aunque la nefrotoxicidad es menos común que con cisplatino, puede presentarse en ambas especies. Otros efectos adversos potenciales, observados más frecuentemente en medicina humana, incluyen hepatotoxicidad (elevación de bilirrubina y enzimas hepáticas), neuropatías, ototoxicidad e hiperuricemia. Las reacciones anafilactoides son raras, pero posibles en pacientes previamente expuestos a compuestos basados en platino.
Contraindicaciones
El carboplatino está contraindicado en pacientes con hipersensibilidad conocida a este fármaco o a otros compuestos derivados del platino. También se contraindica en animales que presenten una depresión marcada de la médula ósea, ya sea previa o inducida por tratamientos anteriores; en casos de mielosupresión severa, debe confirmarse la recuperación adecuada del recuento de neutrófilos antes de administrar una nueva dosis. Su uso requiere extrema precaución en pacientes con enfermedad renal o hepática preexistente, alteraciones auditivas o infecciones activas, debido a que estas condiciones pueden incrementar la toxicidad o complicar la respuesta al tratamiento. No debe administrarse por vía intramuscular ni subcutánea, ya que estas vías no son seguras para este compuesto. Se ha reportado que los perros de talla pequeña podrían ser más susceptibles a los efectos adversos del carboplatino, por lo que se recomienda vigilancia adicional. Finalmente, para evitar errores de medicación, se debe mantener una clara diferenciación entre carboplatino y cisplatino, dada su confusión frecuente en la práctica clínica.
Sobredosis
La información disponible sobre sobredosis de carboplatino en medicina veterinaria es limitada, pero se espera que una intoxicación aguda produzca efectos graves debido a la marcada mielotoxicidad, junto con hepatotoxicidad, nefrotoxicidad, neurotoxicidad y ototoxicidad, todas características conocidas de la sustancia en exposiciones elevadas. Un paciente que reciba una dosis excesiva debe ser estrictamente monitorizado mediante hemogramas seriados, perfil bioquímico y evaluación neurológica para detectar de manera temprana signos de toxicidad severa.
No existe ningún antídoto específico para el carboplatino, por lo que el manejo se basa en tratamiento de sostén. Las medidas que pueden considerarse incluyen fluidoterapia agresiva, manejo de desequilibrios electrolíticos, soporte hepático, control del dolor y antieméticos según sea necesario. En casos seleccionados, la plasmaféresis o hemodiálisis podrían ayudar a reducir la carga de platino libre, especialmente si se realizan tempranamente tras la exposición. Sin embargo, la eficacia de estas intervenciones es variable y depende del tiempo transcurrido y de la disponibilidad de estos procedimientos especializados.
Seguridad Reproductiva
El carboplatino ha demostrado ser embriotóxico y fetotóxico en estudios realizados en ratas, por lo que su uso durante la gestación debe evaluarse cuidadosamente, sopesando los riesgos potenciales frente a los posibles beneficios terapéuticos, especialmente en el manejo de neoplasias de rápido avance. En medicina humana, la FDA clasifica al carboplatino como categoría D para el embarazo, indicando evidencia de riesgo fetal, aunque su utilización puede justificarse en situaciones clínicas donde la vida de la madre depende del tratamiento. No se conoce con certeza si el carboplatino se excreta en la leche materna; sin embargo, en humanos se recomienda suspender la lactancia durante el tratamiento debido al riesgo potencial de toxicidad en neonatos. En medicina veterinaria, se aconseja evitar su uso en hembras gestantes o lactantes salvo que no existan alternativas más seguras y la condición clínica lo requiera.
Interacción Medicamentosa
El carboplatino presenta varias interacciones clínicamente relevantes, muchas de ellas relacionadas con su potencial mielosupresor y su toxicidad sobre riñón, oído y sistema nervioso. En general, estas combinaciones no están estrictamente contraindicadas, pero requieren evaluación riesgo–beneficio, monitorización estrecha y ajustes según la respuesta del paciente.
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Aminoglucósidos (p. ej., gentamicina, amikacina): El uso conjunto puede aumentar significativamente el riesgo de nefrotoxicidad y ototoxicidad, debido a la suma de efectos tóxicos sobre células renales y estructuras cocleares.
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Cisplatino: Los pacientes previamente expuestos a cisplatino presentan un mayor riesgo de neurotoxicidad y ototoxicidad al administrar carboplatino, probablemente por sensibilización previa a compuestos con platino.
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Fármacos mielosupresores (p. ej., ciclofosfamida, azatioprina, fenbendazol en altas dosis, trimetoprima-sulfas): Estos pueden potenciar la leucopenia y trombocitopenia inducidas por el carboplatino, incrementando el riesgo de infecciones y hemorragias.
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Radioterapia: La administración simultánea puede exacerbar la toxicidad hematológica, especialmente la neutropenia, debido al efecto conjunto sobre la médula ósea.
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Vacunas (virus vivos o inactivados): El carboplatino puede disminuir la respuesta inmune, volviendo menos efectivas las vacunas administradas tras el tratamiento. En el caso de vacunas a virus vivo, existe además el riesgo de replicación aumentada y, por tanto, de efectos adversos más severos.
Última actualización: 19/11/2025 15:14
Importante: Debido a la alta toxicidad del carboplatino, su estrecho margen terapéutico y las variaciones frecuentes en protocolos oncológicos, estas dosis deben considerarse solo como referencias generales. Siempre es recomendable consultar a un oncólogo veterinario y guías oncológicas actualizadas.
Además, no deben confundirse las dosis con las de cisplatino, ya que son mucho más bajas que las de carboplatino.
- 300–350 mg/m² IV Cada 3 semanas
- Ajustar la dosis en pacientes con compromiso renal.
- Recuento hematológico previo obligatorio en cada ciclo (riesgo de nadir a los 14 días).
Además, no deben confundirse las dosis con las de cisplatino, ya que son mucho más bajas que las de carboplatino.
- 180–260 mg/m² IV Cada 3 semanas
- También se ha utilizado vía intratumoral en carcinomas del plano nasal.
- Ajustar en función renal; nadir neutrofílico aproximadamente a los 21 días.
La farmacocinética del carboplatino es compleja debido a su rápida conversión en especies activas derivadas del platino. Tras su administración, la molécula original se hidrata y se transforma en compuestos que forman complejos con el platino, responsables tanto de su actividad antineoplásica como de su toxicidad. La eliminación ocurre principalmente por vía renal mediante filtración glomerular, sin una participación significativa del metabolismo hepático. En perros, aproximadamente el 50% de la dosis administrada se excreta por la orina durante las primeras 24 horas y cerca del 70% del platino total se elimina en 72 horas, lo que destaca la importancia de una función renal adecuada para prevenir toxicidad acumulativa. Debido a esta vía de eliminación dominante, los pacientes con compromiso renal requieren ajustes de dosis o intervalos más prolongados para evitar mielosupresión grave.
El carboplatino presenta efectos adversos principalmente relacionados con su acción citotóxica sobre tejidos de alta tasa de renovación. En perros, los efectos más comunes incluyen anorexia, vómitos y diarrea que suelen manifestarse entre 2 y 4 días tras la administración. La toxicidad hematológica es dependiente de la dosis y se caracteriza por trombocitopenia y/o neutropenia, con un nadir hematológico alrededor de los 14 días y recuperación hacia los 21 días. En gatos, la trombocitopenia es menos frecuente, pero el nadir de neutrófilos aparece cerca del día 21, con recuperación hacia el día 28. Se ha descrito en perros un caso de hipersensibilidad cutánea retardada, y aunque la nefrotoxicidad es menos común que con cisplatino, puede presentarse en ambas especies. Otros efectos adversos potenciales, observados más frecuentemente en medicina humana, incluyen hepatotoxicidad (elevación de bilirrubina y enzimas hepáticas), neuropatías, ototoxicidad e hiperuricemia. Las reacciones anafilactoides son raras, pero posibles en pacientes previamente expuestos a compuestos basados en platino.
El carboplatino está contraindicado en pacientes con hipersensibilidad conocida a este fármaco o a otros compuestos derivados del platino. También se contraindica en animales que presenten una depresión marcada de la médula ósea, ya sea previa o inducida por tratamientos anteriores; en casos de mielosupresión severa, debe confirmarse la recuperación adecuada del recuento de neutrófilos antes de administrar una nueva dosis. Su uso requiere extrema precaución en pacientes con enfermedad renal o hepática preexistente, alteraciones auditivas o infecciones activas, debido a que estas condiciones pueden incrementar la toxicidad o complicar la respuesta al tratamiento. No debe administrarse por vía intramuscular ni subcutánea, ya que estas vías no son seguras para este compuesto. Se ha reportado que los perros de talla pequeña podrían ser más susceptibles a los efectos adversos del carboplatino, por lo que se recomienda vigilancia adicional. Finalmente, para evitar errores de medicación, se debe mantener una clara diferenciación entre carboplatino y cisplatino, dada su confusión frecuente en la práctica clínica.
La información disponible sobre sobredosis de carboplatino en medicina veterinaria es limitada, pero se espera que una intoxicación aguda produzca efectos graves debido a la marcada mielotoxicidad, junto con hepatotoxicidad, nefrotoxicidad, neurotoxicidad y ototoxicidad, todas características conocidas de la sustancia en exposiciones elevadas. Un paciente que reciba una dosis excesiva debe ser estrictamente monitorizado mediante hemogramas seriados, perfil bioquímico y evaluación neurológica para detectar de manera temprana signos de toxicidad severa.
No existe ningún antídoto específico para el carboplatino, por lo que el manejo se basa en tratamiento de sostén. Las medidas que pueden considerarse incluyen fluidoterapia agresiva, manejo de desequilibrios electrolíticos, soporte hepático, control del dolor y antieméticos según sea necesario. En casos seleccionados, la plasmaféresis o hemodiálisis podrían ayudar a reducir la carga de platino libre, especialmente si se realizan tempranamente tras la exposición. Sin embargo, la eficacia de estas intervenciones es variable y depende del tiempo transcurrido y de la disponibilidad de estos procedimientos especializados.
El carboplatino ha demostrado ser embriotóxico y fetotóxico en estudios realizados en ratas, por lo que su uso durante la gestación debe evaluarse cuidadosamente, sopesando los riesgos potenciales frente a los posibles beneficios terapéuticos, especialmente en el manejo de neoplasias de rápido avance. En medicina humana, la FDA clasifica al carboplatino como categoría D para el embarazo, indicando evidencia de riesgo fetal, aunque su utilización puede justificarse en situaciones clínicas donde la vida de la madre depende del tratamiento. No se conoce con certeza si el carboplatino se excreta en la leche materna; sin embargo, en humanos se recomienda suspender la lactancia durante el tratamiento debido al riesgo potencial de toxicidad en neonatos. En medicina veterinaria, se aconseja evitar su uso en hembras gestantes o lactantes salvo que no existan alternativas más seguras y la condición clínica lo requiera.
El carboplatino presenta varias interacciones clínicamente relevantes, muchas de ellas relacionadas con su potencial mielosupresor y su toxicidad sobre riñón, oído y sistema nervioso. En general, estas combinaciones no están estrictamente contraindicadas, pero requieren evaluación riesgo–beneficio, monitorización estrecha y ajustes según la respuesta del paciente.
-
Aminoglucósidos (p. ej., gentamicina, amikacina): El uso conjunto puede aumentar significativamente el riesgo de nefrotoxicidad y ototoxicidad, debido a la suma de efectos tóxicos sobre células renales y estructuras cocleares.
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Cisplatino: Los pacientes previamente expuestos a cisplatino presentan un mayor riesgo de neurotoxicidad y ototoxicidad al administrar carboplatino, probablemente por sensibilización previa a compuestos con platino.
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Fármacos mielosupresores (p. ej., ciclofosfamida, azatioprina, fenbendazol en altas dosis, trimetoprima-sulfas): Estos pueden potenciar la leucopenia y trombocitopenia inducidas por el carboplatino, incrementando el riesgo de infecciones y hemorragias.
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Radioterapia: La administración simultánea puede exacerbar la toxicidad hematológica, especialmente la neutropenia, debido al efecto conjunto sobre la médula ósea.
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Vacunas (virus vivos o inactivados): El carboplatino puede disminuir la respuesta inmune, volviendo menos efectivas las vacunas administradas tras el tratamiento. En el caso de vacunas a virus vivo, existe además el riesgo de replicación aumentada y, por tanto, de efectos adversos más severos.
Última actualización: 19/11/2025 15:14