Dexametasona fosfato
Ámbito de Acción: Integumentario
Laboratorio
Sanderson
Presentación
Dosis Práctica
Principio Activo
Dexametasona fosfato
Composición
Especies
Posología
- 0,5–1 mg IV o IM, dosis repetibles durante 3–5 días.
- 0,25–1,25 mg VO al día, divididas en 1–2 tomas.
- Dosis inicial: 0,1–0,2 mg/kg IV de fosfato sódico de dexametasona.
- Puede continuarse con 0,05–0,1 mg/kg IV cada 12 h hasta pasar a prednisona oral como terapia de mantenimiento.
- Alternativamente, una dosis única de 0,2–0,5 mg/kg IV puede usarse como estabilización inicial.
- Tras tomar muestras diagnósticas, puede administrarse 0,5–2 mg/kg IV de fosfato sódico de dexametasona como parte de la estabilización inicial, seguido de 0,05–0,1 mg/kg cada 12 h IV hasta pasar a terapia oral.
- 0,35 mg/kg IV cada 24 h de fosfato sódico de dexametasona (uso no aprobado formalmente, pero descrito en literatura clínica).
- Dosis baja (0,01 mg/kg IV): Se toman muestras de cortisol basal, a las 4 y 8 horas. Valores de cortisol >1,4 µg/dl a las 8 h son sugestivos de Cushing. Esta prueba es sensible y ayuda a diferenciar causas pituitarias vs adrenales.
- Dosis alta (0,1 mg/kg IV): Indicada para diferenciar hiperadrenocorticismo pituitario de adrenal cuando la prueba con dosis baja es inconcluyente. La supresión >50% respecto del basal a las 8 h apoya origen pituitario.
- Prueba oral (0,1 mg/kg cada 8 h por 3 dosis): Usada en combinación con la medición de la proporción cortisol:creatinina en orina, permite confirmar hiperadrenocorticismo pituitario en un entorno más práctico para el propietario.
- 0,125–0,5 mg IV o IM, repetible durante 3–5 días.
- 0,125–0,5 mg VO por día, en 1 o 2 tomas.
- Dexametasona se administra al 10–20% de la dosis de prednisolona.
- 0,75 mg de dexametasona ≈ 5 mg de prednisolona.
Prueba de supresión con dexametasona en dosis bajas (diagnóstico de hiperadrenocorticismo felino, uso no aprobado):
- Dosis: 0,1 mg/kg IV.
- Se toma una muestra basal y otras dos a las 4 y 8 horas post-administración.
- Dosis: 0,6 mg/kg IM (uso no aprobado).
- Mordeduras/picaduras de insectos (adyuvante): 2 mg/kg IM o IV cada 4 h; en caso de anafilaxis debe asociarse a epinefrina (uso no aprobado).
- Cetosis bovina primaria (indicación aprobada): 5–20 mg IV o IM.
- Dexametasona inyectable: 2,5–5 mg IV o IM.
- Fosfato sódico de dexametasona: 2,5–5 mg IV.
Indicaciones
La dexametasona fosfato es un glucocorticoide sintético de alta potencia y acción prolongada, ampliamente utilizado en medicina veterinaria con fines antiinflamatorios, inmunosupresores y de reemplazo endocrino. Sus indicaciones clínicas abarcan tres grandes áreas:
1) terapia de reemplazo en casos de insuficiencia adrenal,
2) tratamiento antiinflamatorio en procesos agudos y crónicos,
3) inmunosupresión en enfermedades mediadas por hipersensibilidad o autoinmunidad.
En perros y gatos se utiliza para el manejo de alergias cutáneas y respiratorias (dermatitis atópica, asma felino, anafilaxia), trastornos hematológicos inmunomediados como trombocitopenia y anemia hemolítica autoinmune, enfermedades reumatológicas (artritis inmunomediada, poliartritis), alteraciones gastrointestinales inflamatorias (colitis ulcerativa, enteritis inmunomediada), enfermedades renales inmunomediadas (síndrome nefrótico), patologías neurológicas con edema cerebral y en el manejo paliativo de ciertos procesos neoplásicos (linfoma, leucemias). En equinos, bovinos y otras especies de abasto, la dexametasona fosfato se emplea para enfermedades inflamatorias respiratorias, musculoesqueléticas, dermatológicas y alérgicas, además de su uso en protocolos reproductivos (inducción del parto en bovinos y ovinos, maduración pulmonar fetal). Puede administrarse por vía parenteral (IV, IM, SC), intraarticular o tópica (oftálmica, dermatológica) según la presentación, y su inicio de acción es rápido debido a la forma soluble de fosfato sódico. No obstante, el uso de dosis altas como terapia de shock o trauma medular ya no está recomendado, dado que la evidencia demuestra falta de beneficio y potencial aumento de complicaciones. En todos los casos, la indicación debe ser cuidadosamente evaluada, considerando los riesgos de inmunosupresión, retraso en la cicatrización, ulceración gastrointestinal, hepatomegalia esteroidea, iatrogenia endocrina (hiperadrenocorticismo) y supresión del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal.
Acciones
Farmacocinética
Efectos Adversos
Contraindicaciones
La dexametasona fosfato presenta diversas contraindicaciones y precauciones que deben considerarse antes de su uso clínico. Debido a que posee un efecto mineralocorticoide prácticamente nulo, no debe emplearse como monoterapia en casos de insuficiencia adrenal, donde se requiere suplementación con un mineralocorticoide.
El uso de formulaciones inyectables con propilenglicol como base no debe administrarse por vía IV rápida, ya que puede ocasionar hipotensión, colapso circulatorio y anemia hemolítica; en estos casos, la opción más segura es el fosfato sódico de dexametasona. En perros, la dexametasona se asocia con un mayor riesgo de complicaciones y hemorragias gastrointestinales en comparación con la prednisona, por lo que se recomienda emplear la dosis mínima eficaz. En pacientes caninos sometidos a neurocirugía, existe una alta incidencia de hemorragia gastrointestinal y perforación colónica, similar a lo reportado con succinato sódico de metilprednisolona; por ello, deben preferirse prednisona o prednisolona siempre que sea posible, utilizando la menor dosis y duración del tratamiento. Animales con función renal comprometida presentan mayor susceptibilidad a los efectos gastrointestinales adversos. En conejos, incluso una sola dosis puede inducir efectos tóxicos severos, por lo que su uso está altamente desaconsejado. De manera general, el empleo sistémico de glucocorticoides está contraindicado en infecciones fúngicas sistémicas, salvo en terapia de reemplazo para enfermedad de Addison; también está contraindicado su uso por vía IM en trombocitopenia idiopática y en pacientes con hipersensibilidad al principio activo. Las formulaciones inyectables de liberación sostenida no deben utilizarse para corticoterapia sistémica prolongada, debido al riesgo elevado de efectos adversos graves. Además, la suspensión del tratamiento debe realizarse de forma gradual, salvo en terapias muy breves con dosis altas, ya que la recuperación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal es lenta y durante este periodo, ante situaciones de estrés (cirugía, trauma, enfermedad), se requieren dosis adicionales de glucocorticoides. Finalmente, los pacientes con diabetes mellitus sospechada o confirmada, así como aquellos con cardiopatías, en especial los gatos, deben recibir dexametasona con precaución, dado su potente efecto hiperglucemiante y catabólico.
Sobredosis
Seguridad Reproductiva
Interacción Medicamentosa
La dexametasona fosfato puede interactuar con numerosos fármacos, potenciando efectos adversos, alterando su metabolismo o disminuyendo la eficacia terapéutica. Muchas de estas interacciones no contraindican absolutamente su uso conjunto, pero obligan a un monitoreo clínico cuidadoso, ajustes de dosis y precaución según la condición del paciente. Por ejemplo, al asociarse con antiinflamatorios no esteroidales aumenta el riesgo de lesiones gastrointestinales graves, mientras que con medicamentos que inducen o inhiben enzimas hepáticas, sus niveles plasmáticos pueden variar significativamente. También pueden aparecer desequilibrios electrolíticos, inmunosupresión aumentada o resultados alterados en pruebas diagnósticas y de laboratorio.
Interacciones documentadas o posibles:
- Agentes anticolinesterásicos (neostigmina, piridostigmina): riesgo de debilidad muscular profunda en pacientes con miastenia gravis.
- AINEs y aspirina: aumentan el riesgo de ulceración y sangrado gastrointestinal.
- Anfotericina B: potencia la hipopotasemia.
- Antibióticos macrólidos (eritromicina, claritromicina): reducen el metabolismo de la dexametasona, elevando sus niveles séricos.
- Barbitúricos, fenitoína, rifampicina, efedrina: aumentan la metabolización de la dexametasona, disminuyendo su eficacia.
- Ciclofosfamida: posible inhibición de su metabolismo hepático, con necesidad de ajustar dosis.
- Ciclosporina: inhibición mutua del metabolismo, con aumento de niveles séricos de ambas drogas.
- Diazepam: la dexametasona puede reducir sus concentraciones plasmáticas.
- Diuréticos perdedores de potasio (espironolactona, triamtereno): potencian la hipopotasemia.
- Ketoconazol y otros antifúngicos azólicos: inhiben el metabolismo de la dexametasona y, al suspenderse, pueden precipitar insuficiencia adrenal.
- Mitotano: altera la metabolización de esteroides, pudiendo requerirse dosis más altas de glucocorticoides.
- Quinidina: en perros, la dexametasona aumenta su volumen de distribución y vida media de eliminación.
- Insulina: los requerimientos aumentan por el efecto hiperglucemiante de la dexametasona.
- Indometacina: puede interferir en la prueba de supresión con dexametasona.
- Vacunas: las de virus vivos atenuados pueden replicarse en exceso en pacientes inmunosuprimidos; además, la respuesta inmunológica a vacunas inactivadas, toxoides o bacterinas se ve reducida.
Consideraciones de laboratorio: la dexametasona puede suprimir el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, alterar pruebas endocrinas (TSH, T3, T4), inducir hipopotasemia, hipercolesterolemia y glucosuria, así como modificar hemogramas (linfopenia persistente, neutrofilia transitoria). Estas alteraciones deben tenerse en cuenta para no confundir efectos farmacológicos con enfermedad subyacente.
Última actualización: 19/05/2025 23:40
- 0,5–1 mg IV o IM, dosis repetibles durante 3–5 días.
- 0,25–1,25 mg VO al día, divididas en 1–2 tomas.
- Dosis inicial: 0,1–0,2 mg/kg IV de fosfato sódico de dexametasona.
- Puede continuarse con 0,05–0,1 mg/kg IV cada 12 h hasta pasar a prednisona oral como terapia de mantenimiento.
- Alternativamente, una dosis única de 0,2–0,5 mg/kg IV puede usarse como estabilización inicial.
- Tras tomar muestras diagnósticas, puede administrarse 0,5–2 mg/kg IV de fosfato sódico de dexametasona como parte de la estabilización inicial, seguido de 0,05–0,1 mg/kg cada 12 h IV hasta pasar a terapia oral.
- 0,35 mg/kg IV cada 24 h de fosfato sódico de dexametasona (uso no aprobado formalmente, pero descrito en literatura clínica).
- Dosis baja (0,01 mg/kg IV): Se toman muestras de cortisol basal, a las 4 y 8 horas. Valores de cortisol >1,4 µg/dl a las 8 h son sugestivos de Cushing. Esta prueba es sensible y ayuda a diferenciar causas pituitarias vs adrenales.
- Dosis alta (0,1 mg/kg IV): Indicada para diferenciar hiperadrenocorticismo pituitario de adrenal cuando la prueba con dosis baja es inconcluyente. La supresión >50% respecto del basal a las 8 h apoya origen pituitario.
- Prueba oral (0,1 mg/kg cada 8 h por 3 dosis): Usada en combinación con la medición de la proporción cortisol:creatinina en orina, permite confirmar hiperadrenocorticismo pituitario en un entorno más práctico para el propietario.
- 0,125–0,5 mg IV o IM, repetible durante 3–5 días.
- 0,125–0,5 mg VO por día, en 1 o 2 tomas.
- Dexametasona se administra al 10–20% de la dosis de prednisolona.
- 0,75 mg de dexametasona ≈ 5 mg de prednisolona.
Prueba de supresión con dexametasona en dosis bajas (diagnóstico de hiperadrenocorticismo felino, uso no aprobado):
- Dosis: 0,1 mg/kg IV.
- Se toma una muestra basal y otras dos a las 4 y 8 horas post-administración.
- Dosis: 0,6 mg/kg IM (uso no aprobado).
- Mordeduras/picaduras de insectos (adyuvante): 2 mg/kg IM o IV cada 4 h; en caso de anafilaxis debe asociarse a epinefrina (uso no aprobado).
- Cetosis bovina primaria (indicación aprobada): 5–20 mg IV o IM.
- Dexametasona inyectable: 2,5–5 mg IV o IM.
- Fosfato sódico de dexametasona: 2,5–5 mg IV.
La dexametasona fosfato es un glucocorticoide sintético de alta potencia y acción prolongada, ampliamente utilizado en medicina veterinaria con fines antiinflamatorios, inmunosupresores y de reemplazo endocrino. Sus indicaciones clínicas abarcan tres grandes áreas:
1) terapia de reemplazo en casos de insuficiencia adrenal,
2) tratamiento antiinflamatorio en procesos agudos y crónicos,
3) inmunosupresión en enfermedades mediadas por hipersensibilidad o autoinmunidad.
En perros y gatos se utiliza para el manejo de alergias cutáneas y respiratorias (dermatitis atópica, asma felino, anafilaxia), trastornos hematológicos inmunomediados como trombocitopenia y anemia hemolítica autoinmune, enfermedades reumatológicas (artritis inmunomediada, poliartritis), alteraciones gastrointestinales inflamatorias (colitis ulcerativa, enteritis inmunomediada), enfermedades renales inmunomediadas (síndrome nefrótico), patologías neurológicas con edema cerebral y en el manejo paliativo de ciertos procesos neoplásicos (linfoma, leucemias). En equinos, bovinos y otras especies de abasto, la dexametasona fosfato se emplea para enfermedades inflamatorias respiratorias, musculoesqueléticas, dermatológicas y alérgicas, además de su uso en protocolos reproductivos (inducción del parto en bovinos y ovinos, maduración pulmonar fetal). Puede administrarse por vía parenteral (IV, IM, SC), intraarticular o tópica (oftálmica, dermatológica) según la presentación, y su inicio de acción es rápido debido a la forma soluble de fosfato sódico. No obstante, el uso de dosis altas como terapia de shock o trauma medular ya no está recomendado, dado que la evidencia demuestra falta de beneficio y potencial aumento de complicaciones. En todos los casos, la indicación debe ser cuidadosamente evaluada, considerando los riesgos de inmunosupresión, retraso en la cicatrización, ulceración gastrointestinal, hepatomegalia esteroidea, iatrogenia endocrina (hiperadrenocorticismo) y supresión del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal.
La dexametasona fosfato presenta diversas contraindicaciones y precauciones que deben considerarse antes de su uso clínico. Debido a que posee un efecto mineralocorticoide prácticamente nulo, no debe emplearse como monoterapia en casos de insuficiencia adrenal, donde se requiere suplementación con un mineralocorticoide.
El uso de formulaciones inyectables con propilenglicol como base no debe administrarse por vía IV rápida, ya que puede ocasionar hipotensión, colapso circulatorio y anemia hemolítica; en estos casos, la opción más segura es el fosfato sódico de dexametasona. En perros, la dexametasona se asocia con un mayor riesgo de complicaciones y hemorragias gastrointestinales en comparación con la prednisona, por lo que se recomienda emplear la dosis mínima eficaz. En pacientes caninos sometidos a neurocirugía, existe una alta incidencia de hemorragia gastrointestinal y perforación colónica, similar a lo reportado con succinato sódico de metilprednisolona; por ello, deben preferirse prednisona o prednisolona siempre que sea posible, utilizando la menor dosis y duración del tratamiento. Animales con función renal comprometida presentan mayor susceptibilidad a los efectos gastrointestinales adversos. En conejos, incluso una sola dosis puede inducir efectos tóxicos severos, por lo que su uso está altamente desaconsejado. De manera general, el empleo sistémico de glucocorticoides está contraindicado en infecciones fúngicas sistémicas, salvo en terapia de reemplazo para enfermedad de Addison; también está contraindicado su uso por vía IM en trombocitopenia idiopática y en pacientes con hipersensibilidad al principio activo. Las formulaciones inyectables de liberación sostenida no deben utilizarse para corticoterapia sistémica prolongada, debido al riesgo elevado de efectos adversos graves. Además, la suspensión del tratamiento debe realizarse de forma gradual, salvo en terapias muy breves con dosis altas, ya que la recuperación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal es lenta y durante este periodo, ante situaciones de estrés (cirugía, trauma, enfermedad), se requieren dosis adicionales de glucocorticoides. Finalmente, los pacientes con diabetes mellitus sospechada o confirmada, así como aquellos con cardiopatías, en especial los gatos, deben recibir dexametasona con precaución, dado su potente efecto hiperglucemiante y catabólico.
La dexametasona fosfato puede interactuar con numerosos fármacos, potenciando efectos adversos, alterando su metabolismo o disminuyendo la eficacia terapéutica. Muchas de estas interacciones no contraindican absolutamente su uso conjunto, pero obligan a un monitoreo clínico cuidadoso, ajustes de dosis y precaución según la condición del paciente. Por ejemplo, al asociarse con antiinflamatorios no esteroidales aumenta el riesgo de lesiones gastrointestinales graves, mientras que con medicamentos que inducen o inhiben enzimas hepáticas, sus niveles plasmáticos pueden variar significativamente. También pueden aparecer desequilibrios electrolíticos, inmunosupresión aumentada o resultados alterados en pruebas diagnósticas y de laboratorio.
Interacciones documentadas o posibles:
- Agentes anticolinesterásicos (neostigmina, piridostigmina): riesgo de debilidad muscular profunda en pacientes con miastenia gravis.
- AINEs y aspirina: aumentan el riesgo de ulceración y sangrado gastrointestinal.
- Anfotericina B: potencia la hipopotasemia.
- Antibióticos macrólidos (eritromicina, claritromicina): reducen el metabolismo de la dexametasona, elevando sus niveles séricos.
- Barbitúricos, fenitoína, rifampicina, efedrina: aumentan la metabolización de la dexametasona, disminuyendo su eficacia.
- Ciclofosfamida: posible inhibición de su metabolismo hepático, con necesidad de ajustar dosis.
- Ciclosporina: inhibición mutua del metabolismo, con aumento de niveles séricos de ambas drogas.
- Diazepam: la dexametasona puede reducir sus concentraciones plasmáticas.
- Diuréticos perdedores de potasio (espironolactona, triamtereno): potencian la hipopotasemia.
- Ketoconazol y otros antifúngicos azólicos: inhiben el metabolismo de la dexametasona y, al suspenderse, pueden precipitar insuficiencia adrenal.
- Mitotano: altera la metabolización de esteroides, pudiendo requerirse dosis más altas de glucocorticoides.
- Quinidina: en perros, la dexametasona aumenta su volumen de distribución y vida media de eliminación.
- Insulina: los requerimientos aumentan por el efecto hiperglucemiante de la dexametasona.
- Indometacina: puede interferir en la prueba de supresión con dexametasona.
- Vacunas: las de virus vivos atenuados pueden replicarse en exceso en pacientes inmunosuprimidos; además, la respuesta inmunológica a vacunas inactivadas, toxoides o bacterinas se ve reducida.
Consideraciones de laboratorio: la dexametasona puede suprimir el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, alterar pruebas endocrinas (TSH, T3, T4), inducir hipopotasemia, hipercolesterolemia y glucosuria, así como modificar hemogramas (linfopenia persistente, neutrofilia transitoria). Estas alteraciones deben tenerse en cuenta para no confundir efectos farmacológicos con enfermedad subyacente.
Última actualización: 19/05/2025 23:40