Aluminio hidroxido 6%

Ámbito de Acción: Digestivo

Laboratorio

Pasteur

Presentación
Envase conteniendo 180 mL
Dosis Práctica
  • Caninos en base a 60mg/kg/día : Dar 1 mL cada 2 kilos BID.
  • Felinos en base a 30mg/kg/día: Dar 0.5 mL cada 2 kilos BID

Principio Activo

Aluminio hidroxido

Composición

Cada 100 mL de suspensión contiene: Hidróxido de Aluminio (gel) 6 g. excipientes: Glicerina, benzoato de sodio, esencia menta, sacarina sódica, metilparabeno, propilparabeno, agua purificada.



Especies

Caninos y Felinos

Posología

  • Dosis inicial habitual: aproximadamente 60–90 mg/kg/día, divididos en 2 o 3 tomas con las comidas.
  • Como dosis concentrada fija: 100 mg/kg una vez al día con alimentación, ajustando según resultados de fósforo sérico cada 2–4 semanas
Importante:
  • Administrar siempre con o justo antes de las comidas, para maximizar la unión de fósforo con los alimentos
  • Reevaluar fósforo sérico cada 2–4 semanas al inicio, luego cada 3 meses una vez estabilizado. 
  • Ajustar dosis en base a los resultados y tolerancia clínica, especialmente para evitar estreñimiento o signos de toxicidad

  • Dosis de partida recomendada: 30–100 mg/kg/día, administrada por vía oral con las comidas, dividida en 2 a 3 tomas diarias (ej. 10–30 mg/kg cada 8 horas).
  • Como dosis concentrada fija: 100 mg/kg/día en una sola toma con comida, ajustando según fósforo sérico cada 2–4 semanas.
Importante:
  • Administrar siempre con o justo antes de las comidas, para maximizar la unión de fósforo con los alimentos
  • Reevaluar fósforo sérico cada 2–4 semanas al inicio, luego cada 3 meses una vez estabilizado. 
  • Ajustar dosis en base a los resultados y tolerancia clínica, especialmente para evitar estreñimiento o signos de toxicidad


Indicaciones

El hidróxido de aluminio se utiliza en medicina veterinaria como antiácido y quelante intestinal de fósforo, principalmente en perros y gatos.

  • Control de hiperfosfatemia asociada a enfermedad renal crónica (ERC): se administra con la dieta para unir el fósforo en el intestino, reduciendo su absorción y ayudando a mantener niveles plasmáticos dentro del rango deseado. Es útil cuando la dieta baja en fósforo no es suficiente por sí sola.
  • Tratamiento sintomático de hiperacidez, indigestión o úlceras gastrointestinales: en casos de gastritis, esofagitis o ulceración gástrica, su acción neutralizante de ácido estomacal lo hace eficaz como antiácido de acción rápida.
  • Prevención o tratamiento de úlceras duodenales o gástricas en equinos y bovinos: se ha empleado ocasionalmente como tratamiento sintomático en grandes animales, especialmente en abomaso bovino o estómago equino ante hipersecreción ácido.

Acciones

El hidróxido de aluminio actúa como antiácido de acción local y agente quelante intestinal de fósforo, siendo utilizado principalmente en perros y gatos con insuficiencia renal crónica o gastritis/úlceras. Como antiácido, neutraliza el ácido gástrico al reaccionar con el HCl estomacal, elevando el pH gastrointestinal, lo que proporciona alivio sintomático en casos de indigestión, gastritis o ulceración gástrica y duodenal. Como quelante de fósforo, se une al fosfato presente en los alimentos formando complejos insolubles que se excretan en las heces, reduciendo la absorción intestinal de fósforo y controlando la hiperfosfatemia asociada a enfermedad renal crónica en mascotas. Esta acción es especialmente útil cuando la restricción dietética no basta para mantener niveles séricos de fosfato dentro del rango deseado. Su absorción sistémica es mínima, lo que favorece su uso prolongado; sin embargo, en pacientes con función renal disminuida, el aluminio puede acumularse y generar toxicidad, por lo que requiere monitoreo regular de los niveles séricos y signos clínicos compatibles con intoxicación (encefalopatía, anemia microcítica, debilidad muscular) cuando supera umbrales tóxicos (albúmina sérica >100 ng/mL) 

Farmacocinética

El hidróxido de aluminio se administra por vía oral en forma de gel, líquido o polvo, y su acción se limita principalmente al tracto gastrointestinal, con absorción sistémica insignificante en animales con función renal normal. Después de su administración, actúa formando complejos insolubles con el fósforo presente en la dieta, los cuales son excretados por las heces. En perros, se ha observado que su vida media plasmática efectiva es de aproximadamente 5 horas, alcanzando concentraciones máximas alrededor de 1,5 horas postdosis, aunque esta puede variar dependiendo del vaciado gástrico y la consistencia del alimento. En general, no se metaboliza a nivel hepático ni se acumula en tejidos cuando se utiliza a dosis terapéuticas. Sin embargo, en pacientes con enfermedad renal crónica puede haber acumulación sistémica de aluminio, ya que la excreción de las pequeñas cantidades absorbidas ocurre principalmente por vía renal. En estos casos, se han registrado concentraciones séricas elevadas de aluminio que pueden asociarse a anemia microcítica, debilidad neuromuscular o alteraciones neurológicas, especialmente cuando los niveles superan los 100 ng/mL. El hidróxido de aluminio puede interferir en la absorción de otros medicamentos administrados simultáneamente, como las tetraciclinas, fluoroquinolonas, levotiroxina o digoxina, debido a su efecto quelante en la mucosa intestinal. Por ello, se recomienda administrarlo con al menos 2 horas de separación respecto a otros fármacos orales.

Efectos Adversos

El hidróxido de aluminio suele ser bien tolerado en perros y gatos cuando se utiliza en dosis terapéuticas como antiácido o quelante de fósforo. No obstante, pueden presentarse efectos secundarios, especialmente tras uso prolongado o en pacientes con enfermedad renal avanzada. El efecto más común es el estreñimiento, debido a su acción aglutinante y reducción del tránsito intestinal, especialmente con dosis diarias elevadas. En casos de consumo crónico, se ha observado acumulación sistémica de aluminio en animales con insuficiencia renal, lo que puede dar lugar a anemia microcítica, debilidad muscular e incluso encefalopatía, cuando los niveles séricos sobrepasan aproximadamente 100 ng/mL. También puede interferir en la absorción de nutrientes (por ejemplo, fosfato, calcio y magnesio) si se utiliza de forma prolongada, lo que podría contribuir a desequilibrios electrolíticos y problemas óseos a largo plazo. Aunque rara vez, se han descrito reacciones de hipersensibilidad gastrointestinal con vómitos o diarrea, especialmente en animales que reciben miniagregados o compuestos con formulaciones irritantes. Por estas razones, se recomienda realizar monitoreo clínico y de laboratorio (hematología, perfil bioquímico y niveles séricos de aluminio) en tratamientos prolongados, ajustar las dosis en animales con enfermedad renal y espa CIAR al menos 2 horas entre su administración y la de otros fármacos orales susceptibles a quelación.

Contraindicaciones

El hidróxido de aluminio está contraindicado o debe administrarse con extrema precaución en las siguientes situaciones clínicas:

  • Hipersensibilidad conocida al compuesto o a sales de aluminio, ya que se han documentado reacciones adversas en casos raros.
  • Pacientes con íleo, obstrucción intestinal o estreñimiento crónico, dado que este fármaco puede exacerbar el tránsito intestinal lento o causar impactación fecal.
  • Uso prolongado en animales con enfermedad renal crónica avanzada, debido al riesgo de acumulación sistémica de aluminio (encefalopatía, anemia microcítica, debilidad neuromuscular), especialmente si se exceden dosis de 30 a 100 mg/kg/día.
  • Gatos o perros con insuficiencia hepática grave, donde la excreción alterada podría aumentar la retención de aluminio aunque la absorción es mínima.
  • Hembras gestantes o lactantes, ya que no se han establecido estudios de seguridad en estas etapas y la administración podría conllevar exposición indebida a la cría, además de afectar la homeostasis fosfocálcica.

Sobredosis

La sobredosis de hidróxido de aluminio en animales suele manifestarse con estreñimiento marcado y malestar gastrointestinal leve, acompañado en algunos casos de hipofosfatemia o desequilibrios en los niveles de calcio y magnesio si se utiliza de forma excesiva o prolongada. En casos graves, especialmente en pacientes con enfermedad renal crónica, puede ocurrir acumulación sistémica de aluminio que provoca síntomas neurológicos como debilidad, ataxia, temblores o encefalopatía, así como anemia microcítica progresiva. Existe registro de perros con oliguria y signos neuromusculares tras recibir dosis superiores a 80‑120 mg/kg/día, y uno de ellos mostró recuperación clínica tras terapia quelante con deferoxamina combinada con hemodiálisis. El tratamiento de la intoxicación incluye suspensión inmediata del fármaco, administración de laxantes suaves o enemas para facilitar la eliminación intestinal, corrección de los electrolitos y, en casos severos con concentración sérica elevada de aluminio (>100 ng/mL), considerarse quelación con deferoxamina y soporte renal. El pronóstico es favorable si se identifica y maneja temprano, especialmente con monitoreo hematológico y neurológico adecuado.

Seguridad Reproductiva

El hidróxido de aluminio posee una absorción sistémica muy baja cuando se administra por vía oral en animales con función renal normal, por lo que se considera relativamente seguro durante la gestación y lactancia, ya que la cantidad que llega a la circulación es mínima y el riesgo de exposición fetal o neonatal es bajo. Estudios preclínicos en ratas y ratones no han demostrado efectos teratogénicos ni embriotóxicos significativos tras la administración oral de dosis elevadas durante la organogénesis, aunque se observó toxicidad en crías cuando se administró conjuntamente con ácidos orgánicos (como citrato), que incrementan la biodisponibilidad del aluminio. En animales domésticos con enfermedad renal crónica avanzada, sí existe riesgo de acumulación sistémica de aluminio, y en estos casos se debe evitar su uso en hembras gestantes o lactantes debido al posible paso limitado a la leche y acumulación neonatal. En resumen, el hidróxido de aluminio se considera seguro en gestantes y lactantes sanas, siempre que se utilice a dosis terapéuticas y con función renal adecuada; sin embargo, en pacientes con disfunción renal, su uso debe ser muy cauteloso o contraindicado en estas etapas reproductivas.

Interacción Medicamentosa

El hidróxido de aluminio puede interferir significativamente con la absorción oral de múltiples medicamentos debido a su capacidad quelante en el tracto gastrointestinal. Específicamente, reduce la biodisponibilidad de fluoroquinolonas, tetraciclinas, levotiroxina, digoxina, gabapentina, hierro, y antifúngicos como itraconazol, entre otros. Por esta razón, se recomienda administrar estos fármacos con al menos dos horas de separación respecto al hidróxido de aluminio. Asimismo, pueden disminuir la absorción de otros compuestos como corticosteroides, antiácidos que contengan calcio y sucralfato. En cuanto a interacciones con enfermedades, el uso de hidróxido de aluminio en pacientes con insuficiencia renal puede llevar a acumulación sistémica del aluminio y agravar la toxicidad, por lo que es preferible utilizar quelantes sin aluminio en estos casos. Además, puede inducir hipofosfatemia o pérdida de calcio, alterando el equilibrio electrolítico si otros fármacos dependientes del calcio están en uso. Finalmente, su efecto constipante puede retardar el tránsito gastrointestinal, lo cual altera la farmacocinética de otros fármacos que dependan de un vaciado gástrico normal o de absorción entérica regulada.

Última actualización: 31/07/2025 01:46

Aluminio hidroxido

Cada 100 mL de suspensión contiene: Hidróxido de Aluminio (gel) 6 g. excipientes: Glicerina, benzoato de sodio, esencia menta, sacarina sódica, metilparabeno, propilparabeno, agua purificada.



Caninos y Felinos

  • Dosis inicial habitual: aproximadamente 60–90 mg/kg/día, divididos en 2 o 3 tomas con las comidas.
  • Como dosis concentrada fija: 100 mg/kg una vez al día con alimentación, ajustando según resultados de fósforo sérico cada 2–4 semanas
Importante:
  • Administrar siempre con o justo antes de las comidas, para maximizar la unión de fósforo con los alimentos
  • Reevaluar fósforo sérico cada 2–4 semanas al inicio, luego cada 3 meses una vez estabilizado. 
  • Ajustar dosis en base a los resultados y tolerancia clínica, especialmente para evitar estreñimiento o signos de toxicidad

  • Dosis de partida recomendada: 30–100 mg/kg/día, administrada por vía oral con las comidas, dividida en 2 a 3 tomas diarias (ej. 10–30 mg/kg cada 8 horas).
  • Como dosis concentrada fija: 100 mg/kg/día en una sola toma con comida, ajustando según fósforo sérico cada 2–4 semanas.
Importante:
  • Administrar siempre con o justo antes de las comidas, para maximizar la unión de fósforo con los alimentos
  • Reevaluar fósforo sérico cada 2–4 semanas al inicio, luego cada 3 meses una vez estabilizado. 
  • Ajustar dosis en base a los resultados y tolerancia clínica, especialmente para evitar estreñimiento o signos de toxicidad


El hidróxido de aluminio se utiliza en medicina veterinaria como antiácido y quelante intestinal de fósforo, principalmente en perros y gatos.

  • Control de hiperfosfatemia asociada a enfermedad renal crónica (ERC): se administra con la dieta para unir el fósforo en el intestino, reduciendo su absorción y ayudando a mantener niveles plasmáticos dentro del rango deseado. Es útil cuando la dieta baja en fósforo no es suficiente por sí sola.
  • Tratamiento sintomático de hiperacidez, indigestión o úlceras gastrointestinales: en casos de gastritis, esofagitis o ulceración gástrica, su acción neutralizante de ácido estomacal lo hace eficaz como antiácido de acción rápida.
  • Prevención o tratamiento de úlceras duodenales o gástricas en equinos y bovinos: se ha empleado ocasionalmente como tratamiento sintomático en grandes animales, especialmente en abomaso bovino o estómago equino ante hipersecreción ácido.

El hidróxido de aluminio actúa como antiácido de acción local y agente quelante intestinal de fósforo, siendo utilizado principalmente en perros y gatos con insuficiencia renal crónica o gastritis/úlceras. Como antiácido, neutraliza el ácido gástrico al reaccionar con el HCl estomacal, elevando el pH gastrointestinal, lo que proporciona alivio sintomático en casos de indigestión, gastritis o ulceración gástrica y duodenal. Como quelante de fósforo, se une al fosfato presente en los alimentos formando complejos insolubles que se excretan en las heces, reduciendo la absorción intestinal de fósforo y controlando la hiperfosfatemia asociada a enfermedad renal crónica en mascotas. Esta acción es especialmente útil cuando la restricción dietética no basta para mantener niveles séricos de fosfato dentro del rango deseado. Su absorción sistémica es mínima, lo que favorece su uso prolongado; sin embargo, en pacientes con función renal disminuida, el aluminio puede acumularse y generar toxicidad, por lo que requiere monitoreo regular de los niveles séricos y signos clínicos compatibles con intoxicación (encefalopatía, anemia microcítica, debilidad muscular) cuando supera umbrales tóxicos (albúmina sérica >100 ng/mL) 

El hidróxido de aluminio se administra por vía oral en forma de gel, líquido o polvo, y su acción se limita principalmente al tracto gastrointestinal, con absorción sistémica insignificante en animales con función renal normal. Después de su administración, actúa formando complejos insolubles con el fósforo presente en la dieta, los cuales son excretados por las heces. En perros, se ha observado que su vida media plasmática efectiva es de aproximadamente 5 horas, alcanzando concentraciones máximas alrededor de 1,5 horas postdosis, aunque esta puede variar dependiendo del vaciado gástrico y la consistencia del alimento. En general, no se metaboliza a nivel hepático ni se acumula en tejidos cuando se utiliza a dosis terapéuticas. Sin embargo, en pacientes con enfermedad renal crónica puede haber acumulación sistémica de aluminio, ya que la excreción de las pequeñas cantidades absorbidas ocurre principalmente por vía renal. En estos casos, se han registrado concentraciones séricas elevadas de aluminio que pueden asociarse a anemia microcítica, debilidad neuromuscular o alteraciones neurológicas, especialmente cuando los niveles superan los 100 ng/mL. El hidróxido de aluminio puede interferir en la absorción de otros medicamentos administrados simultáneamente, como las tetraciclinas, fluoroquinolonas, levotiroxina o digoxina, debido a su efecto quelante en la mucosa intestinal. Por ello, se recomienda administrarlo con al menos 2 horas de separación respecto a otros fármacos orales.

El hidróxido de aluminio suele ser bien tolerado en perros y gatos cuando se utiliza en dosis terapéuticas como antiácido o quelante de fósforo. No obstante, pueden presentarse efectos secundarios, especialmente tras uso prolongado o en pacientes con enfermedad renal avanzada. El efecto más común es el estreñimiento, debido a su acción aglutinante y reducción del tránsito intestinal, especialmente con dosis diarias elevadas. En casos de consumo crónico, se ha observado acumulación sistémica de aluminio en animales con insuficiencia renal, lo que puede dar lugar a anemia microcítica, debilidad muscular e incluso encefalopatía, cuando los niveles séricos sobrepasan aproximadamente 100 ng/mL. También puede interferir en la absorción de nutrientes (por ejemplo, fosfato, calcio y magnesio) si se utiliza de forma prolongada, lo que podría contribuir a desequilibrios electrolíticos y problemas óseos a largo plazo. Aunque rara vez, se han descrito reacciones de hipersensibilidad gastrointestinal con vómitos o diarrea, especialmente en animales que reciben miniagregados o compuestos con formulaciones irritantes. Por estas razones, se recomienda realizar monitoreo clínico y de laboratorio (hematología, perfil bioquímico y niveles séricos de aluminio) en tratamientos prolongados, ajustar las dosis en animales con enfermedad renal y espa CIAR al menos 2 horas entre su administración y la de otros fármacos orales susceptibles a quelación.

El hidróxido de aluminio está contraindicado o debe administrarse con extrema precaución en las siguientes situaciones clínicas:

  • Hipersensibilidad conocida al compuesto o a sales de aluminio, ya que se han documentado reacciones adversas en casos raros.
  • Pacientes con íleo, obstrucción intestinal o estreñimiento crónico, dado que este fármaco puede exacerbar el tránsito intestinal lento o causar impactación fecal.
  • Uso prolongado en animales con enfermedad renal crónica avanzada, debido al riesgo de acumulación sistémica de aluminio (encefalopatía, anemia microcítica, debilidad neuromuscular), especialmente si se exceden dosis de 30 a 100 mg/kg/día.
  • Gatos o perros con insuficiencia hepática grave, donde la excreción alterada podría aumentar la retención de aluminio aunque la absorción es mínima.
  • Hembras gestantes o lactantes, ya que no se han establecido estudios de seguridad en estas etapas y la administración podría conllevar exposición indebida a la cría, además de afectar la homeostasis fosfocálcica.

La sobredosis de hidróxido de aluminio en animales suele manifestarse con estreñimiento marcado y malestar gastrointestinal leve, acompañado en algunos casos de hipofosfatemia o desequilibrios en los niveles de calcio y magnesio si se utiliza de forma excesiva o prolongada. En casos graves, especialmente en pacientes con enfermedad renal crónica, puede ocurrir acumulación sistémica de aluminio que provoca síntomas neurológicos como debilidad, ataxia, temblores o encefalopatía, así como anemia microcítica progresiva. Existe registro de perros con oliguria y signos neuromusculares tras recibir dosis superiores a 80‑120 mg/kg/día, y uno de ellos mostró recuperación clínica tras terapia quelante con deferoxamina combinada con hemodiálisis. El tratamiento de la intoxicación incluye suspensión inmediata del fármaco, administración de laxantes suaves o enemas para facilitar la eliminación intestinal, corrección de los electrolitos y, en casos severos con concentración sérica elevada de aluminio (>100 ng/mL), considerarse quelación con deferoxamina y soporte renal. El pronóstico es favorable si se identifica y maneja temprano, especialmente con monitoreo hematológico y neurológico adecuado.

El hidróxido de aluminio posee una absorción sistémica muy baja cuando se administra por vía oral en animales con función renal normal, por lo que se considera relativamente seguro durante la gestación y lactancia, ya que la cantidad que llega a la circulación es mínima y el riesgo de exposición fetal o neonatal es bajo. Estudios preclínicos en ratas y ratones no han demostrado efectos teratogénicos ni embriotóxicos significativos tras la administración oral de dosis elevadas durante la organogénesis, aunque se observó toxicidad en crías cuando se administró conjuntamente con ácidos orgánicos (como citrato), que incrementan la biodisponibilidad del aluminio. En animales domésticos con enfermedad renal crónica avanzada, sí existe riesgo de acumulación sistémica de aluminio, y en estos casos se debe evitar su uso en hembras gestantes o lactantes debido al posible paso limitado a la leche y acumulación neonatal. En resumen, el hidróxido de aluminio se considera seguro en gestantes y lactantes sanas, siempre que se utilice a dosis terapéuticas y con función renal adecuada; sin embargo, en pacientes con disfunción renal, su uso debe ser muy cauteloso o contraindicado en estas etapas reproductivas.

El hidróxido de aluminio puede interferir significativamente con la absorción oral de múltiples medicamentos debido a su capacidad quelante en el tracto gastrointestinal. Específicamente, reduce la biodisponibilidad de fluoroquinolonas, tetraciclinas, levotiroxina, digoxina, gabapentina, hierro, y antifúngicos como itraconazol, entre otros. Por esta razón, se recomienda administrar estos fármacos con al menos dos horas de separación respecto al hidróxido de aluminio. Asimismo, pueden disminuir la absorción de otros compuestos como corticosteroides, antiácidos que contengan calcio y sucralfato. En cuanto a interacciones con enfermedades, el uso de hidróxido de aluminio en pacientes con insuficiencia renal puede llevar a acumulación sistémica del aluminio y agravar la toxicidad, por lo que es preferible utilizar quelantes sin aluminio en estos casos. Además, puede inducir hipofosfatemia o pérdida de calcio, alterando el equilibrio electrolítico si otros fármacos dependientes del calcio están en uso. Finalmente, su efecto constipante puede retardar el tránsito gastrointestinal, lo cual altera la farmacocinética de otros fármacos que dependan de un vaciado gástrico normal o de absorción entérica regulada.

Última actualización: 31/07/2025 01:46