Inmunopet

Ámbito de Acción: Productos naturales

Laboratorio

Drag pharma

Presentación
Frasco con 60mL.
Dosis Práctica

Administrar 2mL por cada 1 a 5 kg de peso corporal, una vez al día durante 2 a 3 meses, o según sea necesario.
Administrar directamente en la cavidad oral o mezclado con el alimento.

Principio Activo

Betaglucanos

Composición

Cada 100 mL de suspensión contiene: Beta-(1,3/1,6)-D-glucanos 1g.

Especies

Caninos Felinos

Posología

Administrar 2mL por cada 1 a 5 kg de peso corporal, una vez al día durante 2 a 3 meses, o según sea necesario. Administrar directamente en la cavidad oral o mezclado con el alimento.

Administrar 2mL por cada 1 a 5 kg de peso corporal, una vez al día durante 2 a 3 meses, o según sea necesario. Administrar directamente en la cavidad oral o mezclado con el alimento.


Indicaciones

Los betaglucanos, específicamente los Beta-(1,3/1,6)-D-glucanos aislados del hongo Pleurotus ostreatus, se utilizan en medicina veterinaria como suplemento inmunomodulador. Están indicados en perros y gatos como coadyuvantes en situaciones que requieren fortalecimiento de la respuesta inmune, incluyendo:

  • Infecciones recurrentes de origen bacteriano, viral o micótico.
  • Procesos inflamatorios crónicos o de resolución lenta.
  • Animales inmunocomprometidos, ya sea por enfermedades sistémicas, neoplasias o tratamientos inmunosupresores.
  • Apoyo en tratamientos oncológicos, mejorando la respuesta inmune frente a células tumorales.
  • Estados de convalecencia o post-operatorios donde se busca estimular la recuperación y resistencia general.
  • Suplemento en animales geriátricos con inmunosenescencia.
  • Preparación de animales con inmunodeficiencia secundaria (por estrés, desnutrición, etc.).

El uso de betaglucanos ha demostrado estimular la actividad de macrófagos, células NK, linfocitos T y B, potenciando tanto la inmunidad innata como adaptativa, sin efectos inmunotóxicos conocidos.

Acciones

 Los betaglucanos, específicamente los β-(1,3/1,6)-D-glucanos, son polisacáridos naturales con una potente acción inmunomoduladora. Su efecto se basa en la estimulación de la inmunidad innata y adaptativa, con los siguientes mecanismos principales:

  • Activación de macrófagos, neutrófilos y células dendríticas, mejorando la fagocitosis y la presentación de antígenos.
  • Estimulación de linfocitos T y B, potenciando la producción de citocinas y anticuerpos.
  • Aumento de la actividad de las células NK (natural killer), importantes en el control de infecciones virales y células tumorales.
  • Modulación de la respuesta inflamatoria, promoviendo una respuesta inmune equilibrada sin generar inmunotoxicidad.
  • Efecto antioxidante indirecto, al reducir el estrés oxidativo mediante la activación de vías inmunológicas que favorecen la regeneración y defensa tisular.
  • Inmunopotenciación en animales inmunocomprometidos, por enfermedad, edad avanzada, estrés, quimioterapia o tratamientos inmunosupresores.

    Los betaglucanos son reconocidos por receptores específicos en la superficie de células inmunes, como Dectin-1 y CR3, lo que desencadena una cascada de señalización intracelular que refuerza la respuesta del organismo frente a patógenos.

Farmacocinética

La farmacocinética de los betaglucanos en animales domésticos aún no está completamente caracterizada como en otros principios activos clásicos, pero se conocen aspectos generales relevantes, especialmente por estudios en perros, gatos y otras especies:

  • Absorción oral: los betaglucanos no se absorben directamente en forma intacta a través del tracto gastrointestinal. Sin embargo, pueden ser captados por células M del epitelio intestinal, transportados a placas de Peyer y procesados por células presentadoras de antígeno (macrófagos, células dendríticas).
  • Distribución: una vez fagocitados, fragmentos de betaglucanos pueden distribuirse a tejidos linfoides secundarios como ganglios linfáticos, bazo e hígado. La activación de células inmunes ocurre tanto local como sistémicamente.
  • Metabolismo: no son metabolizados por enzimas digestivas convencionales. Su acción está mediada por su interacción directa con receptores como Dectin-1 o CR3 en la superficie celular de leucocitos.
  • Eliminación: los fragmentos no utilizados son eliminados por el sistema reticuloendotelial o bien excretados por vía fecal.
  • Vida media funcional: aunque no se determina como en fármacos clásicos, los efectos inmunomoduladores pueden mantenerse por varios días, permitiendo regímenes de dosificación intermitente (por ejemplo, cada 48-72 h en tratamientos prolongados).

Efectos Adversos

Los betaglucanos, particularmente los β-(1,3/1,6)-D-glucanos derivados de levaduras u hongos, presentan un perfil de seguridad alto en medicina veterinaria. No se han reportado efectos adversos graves en perros ni en gatos cuando se administran en las dosis recomendadas.

No obstante, pueden observarse reacciones poco frecuentes o leves, como:

  • Alteraciones digestivas transitorias, como vómito o diarrea leve, especialmente si se administra con el estómago vacío o si hay sensibilidad individual.
  • Letargia pasajera, en casos aislados, atribuida a la activación inmune leve y autolimitada.
  • Reacciones de hipersensibilidad, muy raras, en animales alérgicos a derivados fúngicos o levaduras (fuente habitual de los betaglucanos).

A diferencia de fármacos inmunoestimulantes clásicos, no se han reportado efectos de inmunotoxicidad ni cuadros de hiperinmunoestimulación bajo condiciones clínicas normales. Tampoco hay evidencia de efectos adversos en tratamientos prolongados en animales sanos o inmunocomprometidos, siempre que se respeten las indicaciones y se mantenga vigilancia veterinaria.

Contraindicaciones

El uso de betaglucanos está generalmente considerado como seguro en medicina veterinaria, sin embargo, existen algunas situaciones en las que su administración debe evitarse o evaluarse con precaución:

  • Pacientes con enfermedades autoinmunes activas, como lupus eritematoso sistémico o anemia hemolítica inmunomediada, debido a que la estimulación inmune podría exacerbar la respuesta autoinmune.
  • Animales con hipersensibilidad conocida a compuestos derivados de hongos, ya que los betaglucanos se extraen típicamente de especies como Pleurotus ostreatus, Saccharomyces cerevisiae o Schizophyllum.
  • Inmunoterapia concomitante no evaluada clínicamente: aunque es un inmunomodulador seguro, su combinación con ciertos agentes inmunosupresores o inmunoestimulantes debe ser cuidadosamente considerada caso a caso.

En animales sanos no se han reportado efectos adversos significativos ni toxicidad con el uso prolongado de betaglucanos. Aun así, siempre se recomienda supervisión veterinaria cuando se utilicen en protocolos terapéuticos prolongados o en pacientes con enfermedades sistémicas complejas.

Sobredosis

Los betaglucanos presentan un margen de seguridad amplio, y la literatura no reporta intoxicaciones por sobredosis aguda en perros ni gatos. Sin embargo, en caso de administración excesiva o prolongada, pueden observarse los siguientes efectos:

  • Estímulo inmunológico excesivo, que en animales con predisposición podría desencadenar reacciones inflamatorias autolimitadas o empeorar enfermedades inmunomediadas preexistentes.
  • Síntomas digestivos leves, como vómitos, diarreas o distensión abdominal, debido a la sobrecarga en el tracto gastrointestinal.
  • Fatiga transitoria o signos generales de decaimiento, relacionados con la activación del sistema inmune.

No se ha documentado toxicidad hepática, renal ni neurológica asociada a sobredosis de betaglucanos purificados de uso veterinario. Tampoco hay antídoto específico; el manejo es sintomático y de soporte (suspender la administración, mantener hidratación, dieta blanda y monitoreo clínico). En la mayoría de los casos, los signos revierten rápidamente al suspender el suplemento.

Seguridad Reproductiva

Actualmente, los estudios específicos sobre el uso de betaglucanos en animales gestantes o en lactancia son limitados. No obstante, según la evidencia disponible:

  • No se han reportado efectos teratogénicos ni embriotóxicos en estudios preclínicos en animales de laboratorio a dosis inmunomoduladoras.
  • En medicina veterinaria, no existen contraindicaciones formales para su uso durante la gestación o lactancia, pero su administración debe evaluarse caso a caso, especialmente si se trata de hembras con antecedentes de reacciones inmunológicas exacerbadas o con enfermedades autoinmunes.
  • En animales en lactancia, el riesgo de transferencia significativa de betaglucanos activos a través de la leche es bajo, debido a su peso molecular y baja biodisponibilidad oral directa en neonatos.

En la práctica clínica, los betaglucanos se han utilizado como coadyuvantes en perras y gatas inmunocomprometidas durante la preñez o lactancia sin registros frecuentes de efectos adversos. A pesar de ello, se recomienda su uso solo bajo supervisión veterinaria, y cuando los beneficios superen cualquier riesgo potencial.

Interacción Medicamentosa

Los betaglucanos, debido a su naturaleza polisacarídica y su función como inmunomoduladores, presentan un bajo riesgo de interacciones farmacológicas directas. Sin embargo, deben considerarse ciertos aspectos clínicos al combinarlos con otros fármacos:

  • Fármacos inmunosupresores (ej. prednisona, ciclosporina, azatioprina): su efecto puede verse reducido si se administran conjuntamente con betaglucanos, ya que estos últimos estimulan la respuesta inmune innata y adaptativa. En tratamientos inmunosupresores controlados, debe evitarse su uso simultáneo sin evaluación previa.
  • Vacunas: se ha observado que los betaglucanos pueden potenciar la respuesta inmunológica a vacunas, actuando como adyuvantes naturales. Esto puede ser beneficioso, pero en algunos casos podría aumentar las reacciones postvacunales.
  • Antibióticos: no se han documentado interacciones negativas directas. En algunos estudios, el uso conjunto ha mostrado efectos sinérgicos, mejorando la eficacia antimicrobiana al fortalecer la función fagocítica.
  • AINEs y otros fármacos gastrointestinales: dado que los betaglucanos pueden afectar la microbiota intestinal, podría modificarse la tolerancia digestiva en tratamientos largos o combinados, aunque no hay evidencia de interacción significativa.

En general, los betaglucanos son bien tolerados en combinación con otros medicamentos, pero se recomienda precaución en animales bajo terapia inmunosupresora o inmunomoduladora intensiva, y siempre bajo criterio clínico.

Última actualización: 19/01/2026 16:30

Betaglucanos

Cada 100 mL de suspensión contiene: Beta-(1,3/1,6)-D-glucanos 1g.

Caninos Felinos

Administrar 2mL por cada 1 a 5 kg de peso corporal, una vez al día durante 2 a 3 meses, o según sea necesario. Administrar directamente en la cavidad oral o mezclado con el alimento.

Administrar 2mL por cada 1 a 5 kg de peso corporal, una vez al día durante 2 a 3 meses, o según sea necesario. Administrar directamente en la cavidad oral o mezclado con el alimento.


Los betaglucanos, específicamente los Beta-(1,3/1,6)-D-glucanos aislados del hongo Pleurotus ostreatus, se utilizan en medicina veterinaria como suplemento inmunomodulador. Están indicados en perros y gatos como coadyuvantes en situaciones que requieren fortalecimiento de la respuesta inmune, incluyendo:

  • Infecciones recurrentes de origen bacteriano, viral o micótico.
  • Procesos inflamatorios crónicos o de resolución lenta.
  • Animales inmunocomprometidos, ya sea por enfermedades sistémicas, neoplasias o tratamientos inmunosupresores.
  • Apoyo en tratamientos oncológicos, mejorando la respuesta inmune frente a células tumorales.
  • Estados de convalecencia o post-operatorios donde se busca estimular la recuperación y resistencia general.
  • Suplemento en animales geriátricos con inmunosenescencia.
  • Preparación de animales con inmunodeficiencia secundaria (por estrés, desnutrición, etc.).

El uso de betaglucanos ha demostrado estimular la actividad de macrófagos, células NK, linfocitos T y B, potenciando tanto la inmunidad innata como adaptativa, sin efectos inmunotóxicos conocidos.

 Los betaglucanos, específicamente los β-(1,3/1,6)-D-glucanos, son polisacáridos naturales con una potente acción inmunomoduladora. Su efecto se basa en la estimulación de la inmunidad innata y adaptativa, con los siguientes mecanismos principales:

  • Activación de macrófagos, neutrófilos y células dendríticas, mejorando la fagocitosis y la presentación de antígenos.
  • Estimulación de linfocitos T y B, potenciando la producción de citocinas y anticuerpos.
  • Aumento de la actividad de las células NK (natural killer), importantes en el control de infecciones virales y células tumorales.
  • Modulación de la respuesta inflamatoria, promoviendo una respuesta inmune equilibrada sin generar inmunotoxicidad.
  • Efecto antioxidante indirecto, al reducir el estrés oxidativo mediante la activación de vías inmunológicas que favorecen la regeneración y defensa tisular.
  • Inmunopotenciación en animales inmunocomprometidos, por enfermedad, edad avanzada, estrés, quimioterapia o tratamientos inmunosupresores.

    Los betaglucanos son reconocidos por receptores específicos en la superficie de células inmunes, como Dectin-1 y CR3, lo que desencadena una cascada de señalización intracelular que refuerza la respuesta del organismo frente a patógenos.

La farmacocinética de los betaglucanos en animales domésticos aún no está completamente caracterizada como en otros principios activos clásicos, pero se conocen aspectos generales relevantes, especialmente por estudios en perros, gatos y otras especies:

  • Absorción oral: los betaglucanos no se absorben directamente en forma intacta a través del tracto gastrointestinal. Sin embargo, pueden ser captados por células M del epitelio intestinal, transportados a placas de Peyer y procesados por células presentadoras de antígeno (macrófagos, células dendríticas).
  • Distribución: una vez fagocitados, fragmentos de betaglucanos pueden distribuirse a tejidos linfoides secundarios como ganglios linfáticos, bazo e hígado. La activación de células inmunes ocurre tanto local como sistémicamente.
  • Metabolismo: no son metabolizados por enzimas digestivas convencionales. Su acción está mediada por su interacción directa con receptores como Dectin-1 o CR3 en la superficie celular de leucocitos.
  • Eliminación: los fragmentos no utilizados son eliminados por el sistema reticuloendotelial o bien excretados por vía fecal.
  • Vida media funcional: aunque no se determina como en fármacos clásicos, los efectos inmunomoduladores pueden mantenerse por varios días, permitiendo regímenes de dosificación intermitente (por ejemplo, cada 48-72 h en tratamientos prolongados).

Los betaglucanos, particularmente los β-(1,3/1,6)-D-glucanos derivados de levaduras u hongos, presentan un perfil de seguridad alto en medicina veterinaria. No se han reportado efectos adversos graves en perros ni en gatos cuando se administran en las dosis recomendadas.

No obstante, pueden observarse reacciones poco frecuentes o leves, como:

  • Alteraciones digestivas transitorias, como vómito o diarrea leve, especialmente si se administra con el estómago vacío o si hay sensibilidad individual.
  • Letargia pasajera, en casos aislados, atribuida a la activación inmune leve y autolimitada.
  • Reacciones de hipersensibilidad, muy raras, en animales alérgicos a derivados fúngicos o levaduras (fuente habitual de los betaglucanos).

A diferencia de fármacos inmunoestimulantes clásicos, no se han reportado efectos de inmunotoxicidad ni cuadros de hiperinmunoestimulación bajo condiciones clínicas normales. Tampoco hay evidencia de efectos adversos en tratamientos prolongados en animales sanos o inmunocomprometidos, siempre que se respeten las indicaciones y se mantenga vigilancia veterinaria.

El uso de betaglucanos está generalmente considerado como seguro en medicina veterinaria, sin embargo, existen algunas situaciones en las que su administración debe evitarse o evaluarse con precaución:

  • Pacientes con enfermedades autoinmunes activas, como lupus eritematoso sistémico o anemia hemolítica inmunomediada, debido a que la estimulación inmune podría exacerbar la respuesta autoinmune.
  • Animales con hipersensibilidad conocida a compuestos derivados de hongos, ya que los betaglucanos se extraen típicamente de especies como Pleurotus ostreatus, Saccharomyces cerevisiae o Schizophyllum.
  • Inmunoterapia concomitante no evaluada clínicamente: aunque es un inmunomodulador seguro, su combinación con ciertos agentes inmunosupresores o inmunoestimulantes debe ser cuidadosamente considerada caso a caso.

En animales sanos no se han reportado efectos adversos significativos ni toxicidad con el uso prolongado de betaglucanos. Aun así, siempre se recomienda supervisión veterinaria cuando se utilicen en protocolos terapéuticos prolongados o en pacientes con enfermedades sistémicas complejas.

Los betaglucanos presentan un margen de seguridad amplio, y la literatura no reporta intoxicaciones por sobredosis aguda en perros ni gatos. Sin embargo, en caso de administración excesiva o prolongada, pueden observarse los siguientes efectos:

  • Estímulo inmunológico excesivo, que en animales con predisposición podría desencadenar reacciones inflamatorias autolimitadas o empeorar enfermedades inmunomediadas preexistentes.
  • Síntomas digestivos leves, como vómitos, diarreas o distensión abdominal, debido a la sobrecarga en el tracto gastrointestinal.
  • Fatiga transitoria o signos generales de decaimiento, relacionados con la activación del sistema inmune.

No se ha documentado toxicidad hepática, renal ni neurológica asociada a sobredosis de betaglucanos purificados de uso veterinario. Tampoco hay antídoto específico; el manejo es sintomático y de soporte (suspender la administración, mantener hidratación, dieta blanda y monitoreo clínico). En la mayoría de los casos, los signos revierten rápidamente al suspender el suplemento.

Actualmente, los estudios específicos sobre el uso de betaglucanos en animales gestantes o en lactancia son limitados. No obstante, según la evidencia disponible:

  • No se han reportado efectos teratogénicos ni embriotóxicos en estudios preclínicos en animales de laboratorio a dosis inmunomoduladoras.
  • En medicina veterinaria, no existen contraindicaciones formales para su uso durante la gestación o lactancia, pero su administración debe evaluarse caso a caso, especialmente si se trata de hembras con antecedentes de reacciones inmunológicas exacerbadas o con enfermedades autoinmunes.
  • En animales en lactancia, el riesgo de transferencia significativa de betaglucanos activos a través de la leche es bajo, debido a su peso molecular y baja biodisponibilidad oral directa en neonatos.

En la práctica clínica, los betaglucanos se han utilizado como coadyuvantes en perras y gatas inmunocomprometidas durante la preñez o lactancia sin registros frecuentes de efectos adversos. A pesar de ello, se recomienda su uso solo bajo supervisión veterinaria, y cuando los beneficios superen cualquier riesgo potencial.

Los betaglucanos, debido a su naturaleza polisacarídica y su función como inmunomoduladores, presentan un bajo riesgo de interacciones farmacológicas directas. Sin embargo, deben considerarse ciertos aspectos clínicos al combinarlos con otros fármacos:

  • Fármacos inmunosupresores (ej. prednisona, ciclosporina, azatioprina): su efecto puede verse reducido si se administran conjuntamente con betaglucanos, ya que estos últimos estimulan la respuesta inmune innata y adaptativa. En tratamientos inmunosupresores controlados, debe evitarse su uso simultáneo sin evaluación previa.
  • Vacunas: se ha observado que los betaglucanos pueden potenciar la respuesta inmunológica a vacunas, actuando como adyuvantes naturales. Esto puede ser beneficioso, pero en algunos casos podría aumentar las reacciones postvacunales.
  • Antibióticos: no se han documentado interacciones negativas directas. En algunos estudios, el uso conjunto ha mostrado efectos sinérgicos, mejorando la eficacia antimicrobiana al fortalecer la función fagocítica.
  • AINEs y otros fármacos gastrointestinales: dado que los betaglucanos pueden afectar la microbiota intestinal, podría modificarse la tolerancia digestiva en tratamientos largos o combinados, aunque no hay evidencia de interacción significativa.

En general, los betaglucanos son bien tolerados en combinación con otros medicamentos, pero se recomienda precaución en animales bajo terapia inmunosupresora o inmunomoduladora intensiva, y siempre bajo criterio clínico.

Última actualización: 19/01/2026 16:30