Bro-K

Ámbito de Acción: Nervioso

Laboratorio

Janvier

Presentación
  • Bro-K 300: Envases de 20 y de 150 comprimidos.
  • Bro-K 600: Envases de 20 y de 120 comprimidos.
Dosis Práctica

Debido a las variaciones en los requerimientos según la especie, la condición clínica y la formulación utilizada, no se recomienda establecer una dosis práctica general. Para asegurar un uso seguro y eficaz, se debe consultar la posología específica por especie y presentación incluida en este mismo vademécum.

No disponible en Chile si en Argentina

Principio Activo

Bromuro de potasio

Composición

  • Bro-K 300: Cada comprimido de Bro-K 300 contiene: Bromuro de Potasio 300 mg, Excipientes c.s.p. 600 mg
  • Bro-K 600: Cada comprimido de Brok-K 600 contiene: Bromuro de Potasio 600 mg, Excipientes c.s.p. 1200 mg

Especies

Caninos y Felinos

Posología

Para el tratamiento de epilepsia (dosis no aprobada)

Nota: A menos que se indique lo contrario, las dosis se refieren al bromuro de potasio. Si se utiliza bromuro de sodio como sustituto, la dosis debe reducirse aproximadamente en un 15%.

Dosis de carga o ataque: Debido a la vida media de eliminación muy prolongada en perros (varias semanas), los niveles séricos terapéuticos pueden tardar 4–5 meses en alcanzarse si se administra solo la dosis de mantenimiento. Para acelerar este proceso, pueden emplearse dosis de ataque:

  • 500–600 mg/kg VO en total, administrados fraccionados durante 1 a 5 días, siempre junto con el alimento para reducir irritación gastrointestinal.
  • Algunos autores sugieren 400 mg/kg como dosis de ataque en casos donde se quiera minimizar riesgo de efectos adversos.
  • Si el paciente no puede ingerir alimento, la dosis puede dividirse y administrarse por vía rectal cada 4 horas.
  • También es posible administrar bromuro de sodio al 3% en solución estéril por infusión IV lenta (mínimo 8 horas), pero esta vía no es de uso común por la escasa experiencia clínica y la ausencia de formulaciones comerciales diseñadas para administración IV. Si se utiliza, se requiere tubuladura con filtro.
El bromuro de potasio no debe administrarse por vía IV debido al riesgo elevado de toxicidad.

Dosis de mantenimiento:

  • 30–35 mg/kg VO cada 24 h, con alimento.
  • En pacientes que ya reciben fenobarbital, se recomienda dosis más baja: 15–30 mg/kg VO cada 24 h.
  • El ajuste de la dosis debe basarse en la respuesta clínica y en los niveles séricos de bromuro (objetivo: 1–3 mg/mL).
  • Los niveles deben revisarse aproximadamente a los 3 meses de iniciar el tratamiento o de modificar la dosis, debido a la vida media prolongada.

En un estudio retrospectivo, perros que recibieron 5 veces la dosis máxima recomendada desarrollaron signos de intoxicación por bromuro (bromismo), lo que resalta la importancia de un ajuste cuidadoso.

Información para el propietario sobre la administración de bromuro de potasio:

  • Es preferible administrar el medicamento junto con el alimento.
  • La medición de la dosis en soluciones debe realizarse con una jeringa sin aguja u otro dispositivo de medición preciso.
  • La dosis puede esparcirse sobre la comida (si el perro consume toda la ración) o administrarse al costado de la boca.
  • Si se mezcla con el alimento, puede ser necesario elevar el comedero para facilitar la ingestión.

Si el perro no tolera bien el medicamento (por ejemplo, presenta vómitos):

  • Dividir la dosis en varias tomas a lo largo del día.
  • Administrar siempre con alimento.
  • No ofrecer alimentos o bocados salados.


El uso de bromuro de potasio en gatos es mucho menos frecuente que en perros debido a su mayor susceptibilidad a efectos adversos graves, especialmente neumonitis eosinofílica/fibrosis pulmonar, que puede ser potencialmente mortal. Por ello, no se recomienda como tratamiento de primera elección para la epilepsia felina, y su empleo debe considerarse únicamente cuando otras opciones no sean efectivas o estén contraindicadas.

Dosis de mantenimiento (no aprobada):

  • Como tratamiento de segunda línea para la epilepsia: 30 mg/kg VO cada 24h (Munana, 2004).
  • Administrar siempre junto con el alimento para reducir irritación gastrointestinal.
  • En algunos casos se emplean dosis más bajas (15–20 mg/kg/día) para minimizar el riesgo de toxicidad, con monitoreo estrecho.

Dosis de carga:

  • Generalmente no se recomienda en felinos debido al alto riesgo de efectos adversos y la menor experiencia clínica en esta especie. Si se realiza, debe ser bajo hospitalización, con soporte y vigilancia estrecha.

Monitoreo:

  • Evaluar niveles séricos de bromuro a las 6–8 semanas (objetivo tentativo: 1–2 mg/mL) y luego cada 3–6 meses.
  • Suspender el tratamiento ante la aparición de signos respiratorios (tos, disnea, taquipnea) por posible neumonitis inducida por bromuro.

Precauciones especiales:

  • Evitar su uso en gatos con antecedentes de enfermedad pulmonar crónica.
  • Administrar siempre con alimento.
  • Considerar alternativas como levetiracetam o zonisamida antes de recurrir al bromuro de potasio.


Indicaciones

El bromuro de potasio se utiliza como tratamiento primario o adyuvante en el control de convulsiones en perros. Históricamente, se ha recomendado como única terapia en pacientes con hepatotoxicidad por fenobarbital. En los últimos años, algunos lo han empleado como fármaco de primera elección o como adyuvante en perros que no responden adecuadamente al fenobarbital solo, especialmente cuando el nivel mínimo de fenobarbital en estado estable es >30 µg/mL durante al menos 1 mes.

A medida que se adquiere más experiencia en medicina veterinaria con anticonvulsivantes más nuevos usados en humanos (p. ej., zonisamida, levetiracetam, gabapentina), y al disponerse de genéricos menos costosos, el uso de bromuro en perros podría volverse menos frecuente. Un estudio comparó fenobarbital y bromuro como antiepilépticos de primera elección para el tratamiento de epilepsia en perros (n=46; 21 con fenobarbital y 25 con bromuro), concluyendo que, aunque ambos fueron razonablemente eficaces, el fenobarbital logró una mejor tasa de control (erradicación de convulsiones en el 85% con fenobarbital vs 52% con bromuro) y mejor tolerancia que el bromuro durante los primeros 6 meses de tratamiento

Aunque no se usan con frecuencia, los bromuros se consideran adecuados para perros con trastornos convulsivos crónicos, pero debido a la alta incidencia de efectos adversos respiratorios en gatos, su administración en esta especie debe descartarse salvo casos muy específicos y bajo estricta supervisión.

Acciones

El bromuro de potasio actúa como anticonvulsivante estabilizando la actividad eléctrica neuronal. Su principal mecanismo de acción consiste en atravesar los canales de cloro en las membranas neuronales, desplazando parcialmente a este ion y aumentando la conductancia al cloro. Esto provoca una hiperpolarización de la membrana, lo que eleva el umbral para la generación de potenciales de acción y reduce la excitabilidad neuronal.

A diferencia de otros anticonvulsivantes como el fenobarbital, el bromuro no actúa directamente sobre los receptores GABA, sino que modula la transmisión neuronal mediante este efecto sobre la permeabilidad al cloro. Debido a que no se metaboliza de forma significativa en el hígado y se elimina principalmente por vía renal, su uso es ventajoso en pacientes con enfermedad hepática.

Farmacocinética

En perros, el bromuro de potasio se absorbe bien por vía oral, alcanzando biodisponibilidades cercanas al 100%. Su absorción puede verse favorecida si se administra con alimentos, especialmente con dietas que contengan una cantidad constante de cloruro, ya que el ion cloruro compite con el bromuro por la reabsorción renal.

La distribución es amplia, con un volumen aparente de distribución relativamente bajo debido a su localización principalmente en el espacio extracelular. No se une de forma significativa a proteínas plasmáticas. El bromuro atraviesa la barrera hematoencefálica y se concentra en el líquido cefalorraquídeo, lo que explica su efecto anticonvulsivante.

No sufre metabolismo hepático significativo; su eliminación es casi exclusivamente renal, mediante filtración glomerular y reabsorción tubular. Su vida media en perros es muy prolongada, aproximadamente de 20 a 24 días, aunque se han reportado variaciones entre 15 y 46 días dependiendo de la dieta y la función renal. Por esta razón, el tiempo para alcanzar concentraciones plasmáticas estables (estado estacionario) puede ser de 2 a 4 meses, o más si no se utiliza una dosis de carga.

En gatos, la vida media es más corta y el riesgo de efectos adversos pulmonares es mayor, por lo que su uso es poco frecuente.

Efectos Adversos

En perros, la mayoría presenta una sedación transitoria (de hasta 3 semanas) al iniciar el tratamiento, aunque algunos pueden mostrar irritabilidad e inquietud. La toxicidad suele asociarse con niveles séricos de bromuro superiores a 2,5 mg/ml, aunque ciertos animales pueden ser “sensibles” y presentar signos tóxicos a concentraciones menores. Por otro lado, algunos perros toleran niveles de hasta 4 mg/ml sin efectos adversos evidentes.

La toxicidad es de tipo neurotóxico y puede incluir sedación profunda hasta estupor, ataxia, temblores, midriasis y otras alteraciones neurológicas centrales (tetraparesia/paresia por síndrome de neurona motora superior o inferior, megaesófago, etc.). También se ha descrito pancreatitis en perros tratados con bromuro y fenobarbital; sin embargo, dado que este efecto también se ha observado con fenobarbital o primidona solos, no se confirma una relación directa con el bromuro. Otros efectos adversos documentados incluyen polifagia con aumento de peso, polidipsia, poliuria, anorexia, vómitos, diarrea y estreñimiento.

Los efectos gastrointestinales pueden disminuirse administrando el medicamento con alimento o fraccionando la dosis. Si el paciente no tolera el bromuro de potasio por vómitos, se puede cambiar a bromuro de sodio. La dieta rica en ácidos grasos puede ayudar a evitar dermatitis pruriginosa asociada al bromuro. En caso de sobredosis, se recomienda suspender el medicamento y administrar líquidos IV para aumentar la eliminación.

Si se administran dosis de carga rápidas de bromuro de potasio, es posible que se alteren los niveles séricos de potasio.

En gatos, la administración de bromuros se ha relacionado con efectos respiratorios inferiores (tos, disnea, bronquitis eosinofílica), por lo que rara vez se utiliza. Pueden observarse infiltrados peribronquiales en radiografías y la disnea puede ser grave o mortal. La mayoría de los signos desaparece tras suspender el tratamiento. Otros efectos adversos en gatos incluyen polidipsia, sedación y aumento de peso.

Contraindicaciones

El bromuro de potasio está contraindicado en pacientes con antecedentes de hipersensibilidad a los compuestos de bromuro. No debe utilizarse en animales con insuficiencia renal grave, dado que su eliminación es principalmente renal y puede acumularse hasta niveles tóxicos.

Se debe evitar su uso en pacientes con antecedentes de pancreatitis, ya que el bromuro puede aumentar el riesgo de recurrencia, especialmente si se administra junto con una dieta alta en grasas. Tampoco es recomendable en animales con trastornos respiratorios crónicos, debido a que puede inducir o agravar una tos crónica asociada a la irritación bronquial (bromismo respiratorio).

En hembras gestantes, su uso debe evaluarse con cautela, ya que atraviesa la placenta y puede causar depresión neurológica en los neonatos. Asimismo, se excreta en la leche, por lo que en lactancia podría afectar a las crías.

Sobredosis

La toxicidad por bromuros suele asociarse con sobredosis crónicas, aunque también pueden ocurrir sobredosis agudas.

En perros, los animales con bromismo (agudo o crónico) pueden presentar depresión marcada del sistema nervioso central (desde somnolencia hasta estupor o coma), ataxia, debilidad, temblores, midriasis, tetraparesia o parálisis, alteraciones gastrointestinales (vómitos, anorexia, diarrea o estreñimiento) y manifestaciones neurológicas como alteración de la propiocepción consciente, anisocoria, hiporreflexia y convulsiones paradójicas. También se han documentado signos como dolores musculares y déficits neurológicos más amplios.

En gatos, además de los signos neurológicos, se han observado efectos respiratorios graves (tos, disnea, bronquitis eosinofílica) que pueden llegar a ser mortales.

El riesgo de toxicidad aumenta con concentraciones séricas de bromuro superiores a 2,5–3 mg/ml en perros, aunque la sensibilidad individual puede variar.

Datos epidemiológicos:
Entre 2009 y 2013, el Animal Poison Control Center (APCC) de la ASPCA reportó 111 exposiciones a bromuro de potasio como único agente. De 97 animales con seguimiento, 35 presentaron signos clínicos. Los más comunes fueron ataxia (43%), letargo/sedación (43%) y vómitos (17%).

Tratamiento:

  • Suspender inmediatamente la administración del bromuro.
  • Aplicar técnicas de evacuación intestinal en sobredosis recientes.
  • En sobredosis orales agudas, los vómitos espontáneos son frecuentes, por lo que se debe tener precaución en inducirlos.
  • Administrar cloruro de sodio al 0,9% por vía parenteral u oral, junto con glucosa y diuréticos (p. ej., furosemida) para favorecer la eliminación renal del bromuro.
  • Terapia de soporte y monitoreo de signos neurológicos, gastrointestinales y respiratorios.
  • Consultar a un centro de toxicología en casos graves.

Pronóstico:
Generalmente favorable si se detecta de forma temprana y se interrumpe el tratamiento, aunque la recuperación puede tardar días o semanas debido a la lenta eliminación del fármaco.

Seguridad Reproductiva

La seguridad reproductiva no ha sido establecida. Los bebés de madres que ingirieron bromuros durante la gestación presentaron intoxicación con bromuro y retraso del crecimiento. Esta intoxicación también se ha descrito en bebés amamantados por madres tratadas con bromuros.

Dado que el bromuro tiene una vida media prolongada, puede atravesar la placenta y se excreta en la leche materna, su uso no está recomendado durante la gestación o lactancia, salvo que el beneficio terapéutico supere claramente los posibles riesgos.

En caso de ser imprescindible su administración, debe emplearse con extrema precaución y realizar un seguimiento estrecho tanto de la madre como de las crías, vigilando signos de depresión neurológica, alteraciones respiratorias o toxicidad.

Interacción Medicamentosa

as siguientes interacciones medicamentosas han sido documentadas o son teóricamente posibles en las personas o en los animales que están recibiendo bromuros y podrían ser importantes en los pacientes veterinarios. A menos que se diga otra cosa, el uso conjunto no está necesariamente contraindicado, pero deben evaluarse los posibles riesgos y realizarse controles adicionales cuando sea apropiado.

Dietas ricas o pobres en sal (cloruro de sodio): Puede ocurrir intoxicación con bromuro si la ingestión del ion cloruro es muy reducida. Los pacientes que reciben dietas sin sal pueden estar en riesgo. Por el contrario, el agregado de cloruro de sodio en la dieta (incluidas dietas prescritas ricas en cloruro) podría reducir los niveles séricos de bromuro, afectando el control de las convulsiones. El contenido de cloruros de la dieta debería mantenerse relativamente constante mientras se administra bromuro. Si es preciso alterar el contenido de cloruro, deberían controlarse los niveles de bromuro con mayor frecuencia.

Diuréticos (por ejemplo, furosemida, tiazidas): Pueden favorecer la excreción de bromuros y, por lo tanto, afectar la dosis requerida.

Drogas que pueden disminuir el umbral convulsivante (por ejemplo, xilacina): Estas drogas podrían reducir la eficacia de los medicamentos anticonvulsivantes.

Líquidos IV que contienen sodio: Pueden reducir los niveles séricos de bromuro.

Sedantes: Debido a que los bromuros pueden provocar sedación, el uso de sedantes puede producir sedación aditiva.

Última actualización: 12/09/2025 14:37

Bromuro de potasio

  • Bro-K 300: Cada comprimido de Bro-K 300 contiene: Bromuro de Potasio 300 mg, Excipientes c.s.p. 600 mg
  • Bro-K 600: Cada comprimido de Brok-K 600 contiene: Bromuro de Potasio 600 mg, Excipientes c.s.p. 1200 mg

Caninos y Felinos

Para el tratamiento de epilepsia (dosis no aprobada)

Nota: A menos que se indique lo contrario, las dosis se refieren al bromuro de potasio. Si se utiliza bromuro de sodio como sustituto, la dosis debe reducirse aproximadamente en un 15%.

Dosis de carga o ataque: Debido a la vida media de eliminación muy prolongada en perros (varias semanas), los niveles séricos terapéuticos pueden tardar 4–5 meses en alcanzarse si se administra solo la dosis de mantenimiento. Para acelerar este proceso, pueden emplearse dosis de ataque:

  • 500–600 mg/kg VO en total, administrados fraccionados durante 1 a 5 días, siempre junto con el alimento para reducir irritación gastrointestinal.
  • Algunos autores sugieren 400 mg/kg como dosis de ataque en casos donde se quiera minimizar riesgo de efectos adversos.
  • Si el paciente no puede ingerir alimento, la dosis puede dividirse y administrarse por vía rectal cada 4 horas.
  • También es posible administrar bromuro de sodio al 3% en solución estéril por infusión IV lenta (mínimo 8 horas), pero esta vía no es de uso común por la escasa experiencia clínica y la ausencia de formulaciones comerciales diseñadas para administración IV. Si se utiliza, se requiere tubuladura con filtro.
El bromuro de potasio no debe administrarse por vía IV debido al riesgo elevado de toxicidad.

Dosis de mantenimiento:

  • 30–35 mg/kg VO cada 24 h, con alimento.
  • En pacientes que ya reciben fenobarbital, se recomienda dosis más baja: 15–30 mg/kg VO cada 24 h.
  • El ajuste de la dosis debe basarse en la respuesta clínica y en los niveles séricos de bromuro (objetivo: 1–3 mg/mL).
  • Los niveles deben revisarse aproximadamente a los 3 meses de iniciar el tratamiento o de modificar la dosis, debido a la vida media prolongada.

En un estudio retrospectivo, perros que recibieron 5 veces la dosis máxima recomendada desarrollaron signos de intoxicación por bromuro (bromismo), lo que resalta la importancia de un ajuste cuidadoso.

Información para el propietario sobre la administración de bromuro de potasio:

  • Es preferible administrar el medicamento junto con el alimento.
  • La medición de la dosis en soluciones debe realizarse con una jeringa sin aguja u otro dispositivo de medición preciso.
  • La dosis puede esparcirse sobre la comida (si el perro consume toda la ración) o administrarse al costado de la boca.
  • Si se mezcla con el alimento, puede ser necesario elevar el comedero para facilitar la ingestión.

Si el perro no tolera bien el medicamento (por ejemplo, presenta vómitos):

  • Dividir la dosis en varias tomas a lo largo del día.
  • Administrar siempre con alimento.
  • No ofrecer alimentos o bocados salados.


El uso de bromuro de potasio en gatos es mucho menos frecuente que en perros debido a su mayor susceptibilidad a efectos adversos graves, especialmente neumonitis eosinofílica/fibrosis pulmonar, que puede ser potencialmente mortal. Por ello, no se recomienda como tratamiento de primera elección para la epilepsia felina, y su empleo debe considerarse únicamente cuando otras opciones no sean efectivas o estén contraindicadas.

Dosis de mantenimiento (no aprobada):

  • Como tratamiento de segunda línea para la epilepsia: 30 mg/kg VO cada 24h (Munana, 2004).
  • Administrar siempre junto con el alimento para reducir irritación gastrointestinal.
  • En algunos casos se emplean dosis más bajas (15–20 mg/kg/día) para minimizar el riesgo de toxicidad, con monitoreo estrecho.

Dosis de carga:

  • Generalmente no se recomienda en felinos debido al alto riesgo de efectos adversos y la menor experiencia clínica en esta especie. Si se realiza, debe ser bajo hospitalización, con soporte y vigilancia estrecha.

Monitoreo:

  • Evaluar niveles séricos de bromuro a las 6–8 semanas (objetivo tentativo: 1–2 mg/mL) y luego cada 3–6 meses.
  • Suspender el tratamiento ante la aparición de signos respiratorios (tos, disnea, taquipnea) por posible neumonitis inducida por bromuro.

Precauciones especiales:

  • Evitar su uso en gatos con antecedentes de enfermedad pulmonar crónica.
  • Administrar siempre con alimento.
  • Considerar alternativas como levetiracetam o zonisamida antes de recurrir al bromuro de potasio.


El bromuro de potasio se utiliza como tratamiento primario o adyuvante en el control de convulsiones en perros. Históricamente, se ha recomendado como única terapia en pacientes con hepatotoxicidad por fenobarbital. En los últimos años, algunos lo han empleado como fármaco de primera elección o como adyuvante en perros que no responden adecuadamente al fenobarbital solo, especialmente cuando el nivel mínimo de fenobarbital en estado estable es >30 µg/mL durante al menos 1 mes.

A medida que se adquiere más experiencia en medicina veterinaria con anticonvulsivantes más nuevos usados en humanos (p. ej., zonisamida, levetiracetam, gabapentina), y al disponerse de genéricos menos costosos, el uso de bromuro en perros podría volverse menos frecuente. Un estudio comparó fenobarbital y bromuro como antiepilépticos de primera elección para el tratamiento de epilepsia en perros (n=46; 21 con fenobarbital y 25 con bromuro), concluyendo que, aunque ambos fueron razonablemente eficaces, el fenobarbital logró una mejor tasa de control (erradicación de convulsiones en el 85% con fenobarbital vs 52% con bromuro) y mejor tolerancia que el bromuro durante los primeros 6 meses de tratamiento

Aunque no se usan con frecuencia, los bromuros se consideran adecuados para perros con trastornos convulsivos crónicos, pero debido a la alta incidencia de efectos adversos respiratorios en gatos, su administración en esta especie debe descartarse salvo casos muy específicos y bajo estricta supervisión.

El bromuro de potasio actúa como anticonvulsivante estabilizando la actividad eléctrica neuronal. Su principal mecanismo de acción consiste en atravesar los canales de cloro en las membranas neuronales, desplazando parcialmente a este ion y aumentando la conductancia al cloro. Esto provoca una hiperpolarización de la membrana, lo que eleva el umbral para la generación de potenciales de acción y reduce la excitabilidad neuronal.

A diferencia de otros anticonvulsivantes como el fenobarbital, el bromuro no actúa directamente sobre los receptores GABA, sino que modula la transmisión neuronal mediante este efecto sobre la permeabilidad al cloro. Debido a que no se metaboliza de forma significativa en el hígado y se elimina principalmente por vía renal, su uso es ventajoso en pacientes con enfermedad hepática.

En perros, el bromuro de potasio se absorbe bien por vía oral, alcanzando biodisponibilidades cercanas al 100%. Su absorción puede verse favorecida si se administra con alimentos, especialmente con dietas que contengan una cantidad constante de cloruro, ya que el ion cloruro compite con el bromuro por la reabsorción renal.

La distribución es amplia, con un volumen aparente de distribución relativamente bajo debido a su localización principalmente en el espacio extracelular. No se une de forma significativa a proteínas plasmáticas. El bromuro atraviesa la barrera hematoencefálica y se concentra en el líquido cefalorraquídeo, lo que explica su efecto anticonvulsivante.

No sufre metabolismo hepático significativo; su eliminación es casi exclusivamente renal, mediante filtración glomerular y reabsorción tubular. Su vida media en perros es muy prolongada, aproximadamente de 20 a 24 días, aunque se han reportado variaciones entre 15 y 46 días dependiendo de la dieta y la función renal. Por esta razón, el tiempo para alcanzar concentraciones plasmáticas estables (estado estacionario) puede ser de 2 a 4 meses, o más si no se utiliza una dosis de carga.

En gatos, la vida media es más corta y el riesgo de efectos adversos pulmonares es mayor, por lo que su uso es poco frecuente.

En perros, la mayoría presenta una sedación transitoria (de hasta 3 semanas) al iniciar el tratamiento, aunque algunos pueden mostrar irritabilidad e inquietud. La toxicidad suele asociarse con niveles séricos de bromuro superiores a 2,5 mg/ml, aunque ciertos animales pueden ser “sensibles” y presentar signos tóxicos a concentraciones menores. Por otro lado, algunos perros toleran niveles de hasta 4 mg/ml sin efectos adversos evidentes.

La toxicidad es de tipo neurotóxico y puede incluir sedación profunda hasta estupor, ataxia, temblores, midriasis y otras alteraciones neurológicas centrales (tetraparesia/paresia por síndrome de neurona motora superior o inferior, megaesófago, etc.). También se ha descrito pancreatitis en perros tratados con bromuro y fenobarbital; sin embargo, dado que este efecto también se ha observado con fenobarbital o primidona solos, no se confirma una relación directa con el bromuro. Otros efectos adversos documentados incluyen polifagia con aumento de peso, polidipsia, poliuria, anorexia, vómitos, diarrea y estreñimiento.

Los efectos gastrointestinales pueden disminuirse administrando el medicamento con alimento o fraccionando la dosis. Si el paciente no tolera el bromuro de potasio por vómitos, se puede cambiar a bromuro de sodio. La dieta rica en ácidos grasos puede ayudar a evitar dermatitis pruriginosa asociada al bromuro. En caso de sobredosis, se recomienda suspender el medicamento y administrar líquidos IV para aumentar la eliminación.

Si se administran dosis de carga rápidas de bromuro de potasio, es posible que se alteren los niveles séricos de potasio.

En gatos, la administración de bromuros se ha relacionado con efectos respiratorios inferiores (tos, disnea, bronquitis eosinofílica), por lo que rara vez se utiliza. Pueden observarse infiltrados peribronquiales en radiografías y la disnea puede ser grave o mortal. La mayoría de los signos desaparece tras suspender el tratamiento. Otros efectos adversos en gatos incluyen polidipsia, sedación y aumento de peso.

El bromuro de potasio está contraindicado en pacientes con antecedentes de hipersensibilidad a los compuestos de bromuro. No debe utilizarse en animales con insuficiencia renal grave, dado que su eliminación es principalmente renal y puede acumularse hasta niveles tóxicos.

Se debe evitar su uso en pacientes con antecedentes de pancreatitis, ya que el bromuro puede aumentar el riesgo de recurrencia, especialmente si se administra junto con una dieta alta en grasas. Tampoco es recomendable en animales con trastornos respiratorios crónicos, debido a que puede inducir o agravar una tos crónica asociada a la irritación bronquial (bromismo respiratorio).

En hembras gestantes, su uso debe evaluarse con cautela, ya que atraviesa la placenta y puede causar depresión neurológica en los neonatos. Asimismo, se excreta en la leche, por lo que en lactancia podría afectar a las crías.

La toxicidad por bromuros suele asociarse con sobredosis crónicas, aunque también pueden ocurrir sobredosis agudas.

En perros, los animales con bromismo (agudo o crónico) pueden presentar depresión marcada del sistema nervioso central (desde somnolencia hasta estupor o coma), ataxia, debilidad, temblores, midriasis, tetraparesia o parálisis, alteraciones gastrointestinales (vómitos, anorexia, diarrea o estreñimiento) y manifestaciones neurológicas como alteración de la propiocepción consciente, anisocoria, hiporreflexia y convulsiones paradójicas. También se han documentado signos como dolores musculares y déficits neurológicos más amplios.

En gatos, además de los signos neurológicos, se han observado efectos respiratorios graves (tos, disnea, bronquitis eosinofílica) que pueden llegar a ser mortales.

El riesgo de toxicidad aumenta con concentraciones séricas de bromuro superiores a 2,5–3 mg/ml en perros, aunque la sensibilidad individual puede variar.

Datos epidemiológicos:
Entre 2009 y 2013, el Animal Poison Control Center (APCC) de la ASPCA reportó 111 exposiciones a bromuro de potasio como único agente. De 97 animales con seguimiento, 35 presentaron signos clínicos. Los más comunes fueron ataxia (43%), letargo/sedación (43%) y vómitos (17%).

Tratamiento:

  • Suspender inmediatamente la administración del bromuro.
  • Aplicar técnicas de evacuación intestinal en sobredosis recientes.
  • En sobredosis orales agudas, los vómitos espontáneos son frecuentes, por lo que se debe tener precaución en inducirlos.
  • Administrar cloruro de sodio al 0,9% por vía parenteral u oral, junto con glucosa y diuréticos (p. ej., furosemida) para favorecer la eliminación renal del bromuro.
  • Terapia de soporte y monitoreo de signos neurológicos, gastrointestinales y respiratorios.
  • Consultar a un centro de toxicología en casos graves.

Pronóstico:
Generalmente favorable si se detecta de forma temprana y se interrumpe el tratamiento, aunque la recuperación puede tardar días o semanas debido a la lenta eliminación del fármaco.

La seguridad reproductiva no ha sido establecida. Los bebés de madres que ingirieron bromuros durante la gestación presentaron intoxicación con bromuro y retraso del crecimiento. Esta intoxicación también se ha descrito en bebés amamantados por madres tratadas con bromuros.

Dado que el bromuro tiene una vida media prolongada, puede atravesar la placenta y se excreta en la leche materna, su uso no está recomendado durante la gestación o lactancia, salvo que el beneficio terapéutico supere claramente los posibles riesgos.

En caso de ser imprescindible su administración, debe emplearse con extrema precaución y realizar un seguimiento estrecho tanto de la madre como de las crías, vigilando signos de depresión neurológica, alteraciones respiratorias o toxicidad.

as siguientes interacciones medicamentosas han sido documentadas o son teóricamente posibles en las personas o en los animales que están recibiendo bromuros y podrían ser importantes en los pacientes veterinarios. A menos que se diga otra cosa, el uso conjunto no está necesariamente contraindicado, pero deben evaluarse los posibles riesgos y realizarse controles adicionales cuando sea apropiado.

Dietas ricas o pobres en sal (cloruro de sodio): Puede ocurrir intoxicación con bromuro si la ingestión del ion cloruro es muy reducida. Los pacientes que reciben dietas sin sal pueden estar en riesgo. Por el contrario, el agregado de cloruro de sodio en la dieta (incluidas dietas prescritas ricas en cloruro) podría reducir los niveles séricos de bromuro, afectando el control de las convulsiones. El contenido de cloruros de la dieta debería mantenerse relativamente constante mientras se administra bromuro. Si es preciso alterar el contenido de cloruro, deberían controlarse los niveles de bromuro con mayor frecuencia.

Diuréticos (por ejemplo, furosemida, tiazidas): Pueden favorecer la excreción de bromuros y, por lo tanto, afectar la dosis requerida.

Drogas que pueden disminuir el umbral convulsivante (por ejemplo, xilacina): Estas drogas podrían reducir la eficacia de los medicamentos anticonvulsivantes.

Líquidos IV que contienen sodio: Pueden reducir los niveles séricos de bromuro.

Sedantes: Debido a que los bromuros pueden provocar sedación, el uso de sedantes puede producir sedación aditiva.

Última actualización: 12/09/2025 14:37