Cefuroxima
Ámbito de Acción: Antimicrobianos
Laboratorio
Ascend Laboratories
Presentación
Envase con 14 comprimidos recubiertos
Dosis Práctica
Principio Activo
Cefuroxima
Composición
Cada comprimidos Cefuroxima 500mg.
Especies
Posología
Indicaciones
La cefuroxima, cefalosporina de segunda generación, se utiliza en medicina veterinaria principalmente cuando se requiere una mayor actividad frente a bacterias gramnegativas en comparación con las cefalosporinas de primera generación, o cuando se enfrentan infecciones que son susceptibles a cefuroxima pero resistentes a cefalexina o cefadroxilo. Es útil como profilaxis quirúrgica en procedimientos donde se necesita una cobertura ampliada frente a gramnegativos, especialmente en cirugías abdominales, urológicas o contaminadas. También se emplea en el tratamiento de infecciones cutáneas complicadas, infecciones del tracto urinario, otitis externas/internas por bacterias sensibles, así como en infecciones respiratorias (bronconeumonía, rinosinusitis) causadas por patógenos productores de β-lactamasa. Su formulación parenteral es especialmente útil cuando se necesitan altas concentraciones en sistema nervioso central, por ejemplo, en casos seleccionados de meningitis bacteriana por organismos susceptibles. En pequeños animales se considera como alternativa cuando no se puede utilizar fluoroquinolonas o cuando se prefiere evitar antibióticos de mayor importancia crítica; sin embargo, su uso está limitado por la escasez de estudios clínicos controlados en perros y gatos, por lo que suele reservarse para infecciones confirmadas mediante cultivo y antibiograma.
Acciones
Farmacocinética
En perros, la cefuroxima presenta una distribución moderada, con un volumen aparente cercano a 0,46 L/kg, lo que indica adecuada penetración en tejidos extracelulares; posee una vida media de eliminación de aproximadamente 2,1 horas tras administración intramuscular, con eliminación predominantemente renal mediante filtración glomerular y secreción tubular. En humanos, la cefuroxima axetilo se absorbe bien por vía oral y se hidroliza rápidamente a la molécula activa en mucosa intestinal y circulación sistémica; su biodisponibilidad varía entre 37% en ayunas y 52% con alimentos, alcanzando concentraciones máximas a las 2–3 horas post-dosis. La formulación sódica administrada por vía IM genera picos plasmáticos rápidos entre 15 minutos y 1 hora, lo que coincide con su uso parenteral en veterinaria para infecciones graves. Tras la absorción, el fármaco se distribuye ampliamente en hueso, humor acuoso, líquido sinovial y logra concentraciones terapéuticas en líquido cefalorraquídeo cuando las meninges están inflamadas, lo cual contribuye a su utilidad en casos seleccionados de meningitis bacteriana por organismos susceptibles. La unión a proteínas plasmáticas en humanos es de 35–50%, valor que se considera comparable en perros y gatos. El fármaco se excreta sin modificaciones principalmente por orina, y en pacientes con función renal normal su vida media oscila entre 1 y 2 horas, pudiendo prolongarse en animales geriátricos, neonatos o con insuficiencia renal.
Efectos Adversos
El uso de cefuroxima en medicina veterinaria ha sido limitado, por lo que su perfil completo de efectos adversos no está totalmente caracterizado; sin embargo, los datos experimentales y la experiencia clínica sugieren que el fármaco es generalmente bien tolerado. En un estudio de toxicidad oral de seis meses en perros Beagle, con dosis entre 100 y 1600 mg/kg/día, se observaron pocos efectos negativos, y solo a la dosis más alta —aproximadamente 80 veces superior a la dosis terapéutica— aparecieron vómitos ocasionales, leve disminución de la ganancia de peso, discretas reducciones de neutrófilos y eritrocitos, y un aumento del tiempo de protrombina, todos reversibles tras la suspensión. En el uso clínico, los efectos adversos más probables en perros y gatos son gastrointestinales, como inapetencia, vómitos y diarrea, aunque su frecuencia real es desconocida. Las reacciones de hipersensibilidad, si bien poco reportadas, son posibles en animales con antecedentes alérgicos a β-lactámicos. La administración IV puede causar inflamación o molestia en el sitio de inyección. Basado en datos humanos, se consideran posibles aunque infrecuentes efectos como eosinofilia, anafilaxia, reacciones cutáneas severas (incluyendo síndrome de Stevens-Johnson o necrólisis epidérmica tóxica), alteraciones hematológicas como trombocitopenia o pancitopenia, nefritis intersticial y, muy raramente, signos neurológicos como convulsiones o pérdida auditiva, asociados principalmente a sobredosis o disfunción renal. También se ha descrito el riesgo teórico de colitis asociada a antibióticos en animales predispuestos, especialmente tras tratamientos prolongados.
Contraindicaciones
Sobredosis
La cefuroxima posee un amplio margen de seguridad en animales de compañía; en estudios de toxicidad con perros Beagle, dosis orales extremadamente elevadas de hasta 1600 mg/kg/día fueron bien toleradas, observándose únicamente efectos gastrointestinales y hematológicos leves a dosis cercanas a 80 veces las terapéuticas. Por lo tanto, la intoxicación aguda en perros y gatos es improbable en condiciones clínicas habituales. No obstante, sobredosis significativas —especialmente en animales con insuficiencia renal o en administración IV rápida— podrían elevar de manera marcada las concentraciones plasmáticas y favorecer signos neurológicos como excitación central y convulsiones, efecto también descrito en humanos tras ingestas masivas. En animales críticamente intoxicados, la eliminación del fármaco puede acelerarse mediante hemodiálisis o diálisis peritoneal, aunque su aplicación veterinaria es limitada a centros especializados. El tratamiento suele ser de soporte, con control de convulsiones, hidratación, vigilancia renal y corrección de electrolitos, siendo el pronóstico generalmente favorable.
Seguridad Reproductiva
Los estudios de toxicidad reproductiva en animales de laboratorio indican un perfil de seguridad amplio para la cefuroxima: en ratones gestantes se administraron dosis de hasta 6400 mg/kg y en conejas hasta 400 mg/kg sin evidenciar efectos teratogénicos ni alteraciones fetales relevantes. En medicina humana, la FDA clasifica la cefuroxima como categoría B para su uso durante la gestación, lo que significa que los estudios en animales no han demostrado riesgo para el feto, aunque no existen estudios controlados adecuados en mujeres embarazadas. Por extrapolación, su uso en perras y gatas gestantes se considera razonablemente seguro cuando el beneficio clínico supera los riesgos potenciales, y se recomienda preferirlo en infecciones donde las cefalosporinas son de elección. La cefuroxima pasa a la leche en bajas concentraciones, por lo que es probable que también sea segura durante la lactancia, aunque en cachorros lactantes no puede descartarse la aparición de efectos adversos leves como alteraciones de la microbiota intestinal o diarrea transitoria; por ello se aconseja vigilancia, especialmente en neonatos debilitados, prematuros o de bajo peso.
Interacción Medicamentosa
Las interacciones relevantes de la cefuroxima en medicina veterinaria derivan principalmente de su eliminación renal y de los efectos que comparte con otras cefalosporinas. El uso conjunto con aminoglucósidos puede aumentar el riesgo de nefrotoxicidad, por lo que se recomienda monitorizar función renal, especialmente en pacientes deshidratados, geriátricos o con enfermedad renal preexistente; pese a ello, ambas clases pueden presentar sinergia o aditividad frente a bacterias gramnegativas, lo que podría ser útil en infecciones severas como septicemias o peritonitis. El empleo simultáneo de diuréticos potentes como furosemida o torsemida también podría incrementar el riesgo de nefrotoxicidad debido a su efecto sobre el flujo renal, por lo que se aconseja precaución y control hidroelectrolítico. El probenecid disminuye la excreción renal de cefuroxima y aumenta sus concentraciones plasmáticas prolongando la vida media, efecto utilizado en medicina humana pero rara vez aplicable en animales; aun así, se debe evitar su uso conjunto a menos que haya una justificación clínica clara. No se han documentado interacciones clínicas significativas con otros β-lactámicos, antiinflamatorios no esteroidales o anestésicos, aunque en teoría cualquier fármaco que reduzca la perfusión renal podría modificar la eliminación de la cefuroxima. En tratamientos prolongados, el uso concomitante de antibióticos de amplio espectro podría aumentar el riesgo de disbiosis intestinal.
Última actualización: 02/12/2025 10:34
Cada comprimidos Cefuroxima 500mg.
La cefuroxima, cefalosporina de segunda generación, se utiliza en medicina veterinaria principalmente cuando se requiere una mayor actividad frente a bacterias gramnegativas en comparación con las cefalosporinas de primera generación, o cuando se enfrentan infecciones que son susceptibles a cefuroxima pero resistentes a cefalexina o cefadroxilo. Es útil como profilaxis quirúrgica en procedimientos donde se necesita una cobertura ampliada frente a gramnegativos, especialmente en cirugías abdominales, urológicas o contaminadas. También se emplea en el tratamiento de infecciones cutáneas complicadas, infecciones del tracto urinario, otitis externas/internas por bacterias sensibles, así como en infecciones respiratorias (bronconeumonía, rinosinusitis) causadas por patógenos productores de β-lactamasa. Su formulación parenteral es especialmente útil cuando se necesitan altas concentraciones en sistema nervioso central, por ejemplo, en casos seleccionados de meningitis bacteriana por organismos susceptibles. En pequeños animales se considera como alternativa cuando no se puede utilizar fluoroquinolonas o cuando se prefiere evitar antibióticos de mayor importancia crítica; sin embargo, su uso está limitado por la escasez de estudios clínicos controlados en perros y gatos, por lo que suele reservarse para infecciones confirmadas mediante cultivo y antibiograma.
En perros, la cefuroxima presenta una distribución moderada, con un volumen aparente cercano a 0,46 L/kg, lo que indica adecuada penetración en tejidos extracelulares; posee una vida media de eliminación de aproximadamente 2,1 horas tras administración intramuscular, con eliminación predominantemente renal mediante filtración glomerular y secreción tubular. En humanos, la cefuroxima axetilo se absorbe bien por vía oral y se hidroliza rápidamente a la molécula activa en mucosa intestinal y circulación sistémica; su biodisponibilidad varía entre 37% en ayunas y 52% con alimentos, alcanzando concentraciones máximas a las 2–3 horas post-dosis. La formulación sódica administrada por vía IM genera picos plasmáticos rápidos entre 15 minutos y 1 hora, lo que coincide con su uso parenteral en veterinaria para infecciones graves. Tras la absorción, el fármaco se distribuye ampliamente en hueso, humor acuoso, líquido sinovial y logra concentraciones terapéuticas en líquido cefalorraquídeo cuando las meninges están inflamadas, lo cual contribuye a su utilidad en casos seleccionados de meningitis bacteriana por organismos susceptibles. La unión a proteínas plasmáticas en humanos es de 35–50%, valor que se considera comparable en perros y gatos. El fármaco se excreta sin modificaciones principalmente por orina, y en pacientes con función renal normal su vida media oscila entre 1 y 2 horas, pudiendo prolongarse en animales geriátricos, neonatos o con insuficiencia renal.
El uso de cefuroxima en medicina veterinaria ha sido limitado, por lo que su perfil completo de efectos adversos no está totalmente caracterizado; sin embargo, los datos experimentales y la experiencia clínica sugieren que el fármaco es generalmente bien tolerado. En un estudio de toxicidad oral de seis meses en perros Beagle, con dosis entre 100 y 1600 mg/kg/día, se observaron pocos efectos negativos, y solo a la dosis más alta —aproximadamente 80 veces superior a la dosis terapéutica— aparecieron vómitos ocasionales, leve disminución de la ganancia de peso, discretas reducciones de neutrófilos y eritrocitos, y un aumento del tiempo de protrombina, todos reversibles tras la suspensión. En el uso clínico, los efectos adversos más probables en perros y gatos son gastrointestinales, como inapetencia, vómitos y diarrea, aunque su frecuencia real es desconocida. Las reacciones de hipersensibilidad, si bien poco reportadas, son posibles en animales con antecedentes alérgicos a β-lactámicos. La administración IV puede causar inflamación o molestia en el sitio de inyección. Basado en datos humanos, se consideran posibles aunque infrecuentes efectos como eosinofilia, anafilaxia, reacciones cutáneas severas (incluyendo síndrome de Stevens-Johnson o necrólisis epidérmica tóxica), alteraciones hematológicas como trombocitopenia o pancitopenia, nefritis intersticial y, muy raramente, signos neurológicos como convulsiones o pérdida auditiva, asociados principalmente a sobredosis o disfunción renal. También se ha descrito el riesgo teórico de colitis asociada a antibióticos en animales predispuestos, especialmente tras tratamientos prolongados.
La cefuroxima posee un amplio margen de seguridad en animales de compañía; en estudios de toxicidad con perros Beagle, dosis orales extremadamente elevadas de hasta 1600 mg/kg/día fueron bien toleradas, observándose únicamente efectos gastrointestinales y hematológicos leves a dosis cercanas a 80 veces las terapéuticas. Por lo tanto, la intoxicación aguda en perros y gatos es improbable en condiciones clínicas habituales. No obstante, sobredosis significativas —especialmente en animales con insuficiencia renal o en administración IV rápida— podrían elevar de manera marcada las concentraciones plasmáticas y favorecer signos neurológicos como excitación central y convulsiones, efecto también descrito en humanos tras ingestas masivas. En animales críticamente intoxicados, la eliminación del fármaco puede acelerarse mediante hemodiálisis o diálisis peritoneal, aunque su aplicación veterinaria es limitada a centros especializados. El tratamiento suele ser de soporte, con control de convulsiones, hidratación, vigilancia renal y corrección de electrolitos, siendo el pronóstico generalmente favorable.
Los estudios de toxicidad reproductiva en animales de laboratorio indican un perfil de seguridad amplio para la cefuroxima: en ratones gestantes se administraron dosis de hasta 6400 mg/kg y en conejas hasta 400 mg/kg sin evidenciar efectos teratogénicos ni alteraciones fetales relevantes. En medicina humana, la FDA clasifica la cefuroxima como categoría B para su uso durante la gestación, lo que significa que los estudios en animales no han demostrado riesgo para el feto, aunque no existen estudios controlados adecuados en mujeres embarazadas. Por extrapolación, su uso en perras y gatas gestantes se considera razonablemente seguro cuando el beneficio clínico supera los riesgos potenciales, y se recomienda preferirlo en infecciones donde las cefalosporinas son de elección. La cefuroxima pasa a la leche en bajas concentraciones, por lo que es probable que también sea segura durante la lactancia, aunque en cachorros lactantes no puede descartarse la aparición de efectos adversos leves como alteraciones de la microbiota intestinal o diarrea transitoria; por ello se aconseja vigilancia, especialmente en neonatos debilitados, prematuros o de bajo peso.
Las interacciones relevantes de la cefuroxima en medicina veterinaria derivan principalmente de su eliminación renal y de los efectos que comparte con otras cefalosporinas. El uso conjunto con aminoglucósidos puede aumentar el riesgo de nefrotoxicidad, por lo que se recomienda monitorizar función renal, especialmente en pacientes deshidratados, geriátricos o con enfermedad renal preexistente; pese a ello, ambas clases pueden presentar sinergia o aditividad frente a bacterias gramnegativas, lo que podría ser útil en infecciones severas como septicemias o peritonitis. El empleo simultáneo de diuréticos potentes como furosemida o torsemida también podría incrementar el riesgo de nefrotoxicidad debido a su efecto sobre el flujo renal, por lo que se aconseja precaución y control hidroelectrolítico. El probenecid disminuye la excreción renal de cefuroxima y aumenta sus concentraciones plasmáticas prolongando la vida media, efecto utilizado en medicina humana pero rara vez aplicable en animales; aun así, se debe evitar su uso conjunto a menos que haya una justificación clínica clara. No se han documentado interacciones clínicas significativas con otros β-lactámicos, antiinflamatorios no esteroidales o anestésicos, aunque en teoría cualquier fármaco que reduzca la perfusión renal podría modificar la eliminación de la cefuroxima. En tratamientos prolongados, el uso concomitante de antibióticos de amplio espectro podría aumentar el riesgo de disbiosis intestinal.
Última actualización: 02/12/2025 10:34