Adax / adax retard

Ámbito de Acción: Nervioso

Laboratorio

Saval

Presentación
  • Adex 0.25 mg, envases conteniendo 30 comprimidos.
  • Adex 0.5 mg, envases conteniendo 30 comprimidos.
  • Adex 1 mg, envases conteniendo 30 comprimidos.
  • Adex retard 0.5 mg, envases conteniendo 30 comprimidos de liberación prolongada.
  • Adex retard 1 mg, envases conteniendo 30 comprimidos de liberación prolongada.
Dosis Práctica

Debido a las variaciones en los requerimientos según la especie, la condición clínica y la formulación utilizada, no se recomienda establecer una dosis práctica general. Para asegurar un uso seguro y eficaz, se debe consultar la posología específica por especie y presentación incluida en este mismo vademécum.

"sujeto a control de Psicotrópicos en Chile"

Principio Activo

Alprazolam

Composición

  • Adex 0.25 mg: cada comprimido contiene alprazolam 0.25mg.
  • Adex 0.5 mg: : cada comprimido contiene alprazolam 0.5mg.
  • Adex 1 mg: : cada comprimido contiene alprazolam 1mg.
  • Adex retard 0.5 mg: cada comprimido contiene alprazolam 0.5mg. de liberación prolongada.
  • Adex retard 1 mg: cada comprimido contiene alprazolam 1mg. de liberación prolongada.

Especies

Caninos y felinos

Posología

El alprazolam se utiliza en medicina veterinaria principalmente para el manejo de trastornos de ansiedad, fobias situacionales y pánico en perros. Las dosis deben ajustarse individualmente según el peso, la intensidad del cuadro clínico, la frecuencia de los episodios y la respuesta al tratamiento.

Trastornos de ansiedad generalizados o pánico:
  • 0,01–0,1 mg/kg por vía oral, según necesidad. Se recomienda iniciar con 1–2 mg totales en perros de tamaño mediano, evitando superar una dosis diaria total de 4 mg por animal.
Ansiedad por separación:
  • 0,25–2 mg totales por vía oral, una a tres veces al día (SID–BID–TID), ajustando según respuesta y tolerancia.
Fobias a tormentas eléctricas o estímulos intensos (ej. fuegos artificiales):
  • 0,02–0,4 mg/kg por vía oral cada 4 horas, según necesidad.
  • También puede administrarse como dosis única preventiva de 0,02 mg/kg por vía oral, aproximadamente una hora antes del evento esperado, repitiéndose cada 4 horas si es necesario.
Fobias específicas y ansiedad nocturna:
  • 0,01–0,1 mg/kg o 0,25–2 mg totales por vía oral, una a cuatro veces por día (SID–QID), dependiendo de la intensidad del cuadro y el patrón conductual.

En todos los casos, se recomienda comenzar con la dosis más baja del rango y aumentarla gradualmente solo si es necesario, monitoreando cuidadosamente al paciente para evitar sedación excesiva u otros efectos adversos. Su uso puede combinarse con programas de modificación conductual o con otros psicofármacos, como clomipramina, en tratamientos integrales.

El alprazolam se utiliza en gatos como ansiolítico en el manejo de distintos trastornos conductuales, principalmente de origen emocional o ambiental. Dado que los felinos presentan una mayor sensibilidad a las benzodiacepinas, se recomienda iniciar con dosis conservadoras y ajustar según respuesta clínica individual.

Para trastornos de ansiedad generalizada:

  • 0,125–0,25 mg/kg por vía oral, dos veces al día (BID). En pacientes sensibles, se puede comenzar con 0,125 mg/kg y escalar si es necesario.

Para miedos, fobias y ansiedad situacional (viajes, mudanzas, visitas al veterinario, tormentas, etc.):

  • 0,125–0,25 mg totales por gato, por vía oral, de una a tres veces al día (SID–TID), administrando la primera dosis 30 a 60 minutos antes del evento.

Para marcación con orina:

  • 0,05–0,2 mg/kg por vía oral, una o dos veces al día (SID–BID), según la intensidad del comportamiento y la cronicidad del cuadro.

Para eliminación inapropiada refractaria en el hogar:

  • 0,1 mg/kg o 0,125–0,25 mg totales por gato, por vía oral, dos a tres veces al día (BID–TID), como parte de un plan conductual estructurado.

En todos los casos, el uso debe acompañarse de evaluación conductual integral y considerar estrategias de modificación ambiental. Se debe monitorear cuidadosamente la aparición de efectos paradójicos (como agitación, vocalización o hiperactividad) y evitar el uso en pacientes con patología hepática o debilidad sistémica. El tratamiento prolongado requiere ajuste progresivo para evitar signos de abstinencia o dependencia.


Indicaciones

El alprazolam es una benzodiacepina de acción corta utilizada de manera off-label en medicina veterinaria, principalmente en perros y gatos, para el control sintomático de trastornos de ansiedad y reactividad emocional aguda. Sus principales indicaciones clínicas incluyen:

  • Trastornos relacionados con ansiedad situacional o fóbica, como miedo a fuegos artificiales, tormentas eléctricas, aspiradoras, viajes en automóvil, u otros estímulos sonoros intensos.
  • Ansiedad por separación, especialmente en perros, cuando se manifiestan conductas destructivas, vocalización excesiva o automutilación al quedarse solos.
  • Manejo preconsultas o prehospitalización, como tranquilizante leve en pacientes con ansiedad anticipatoria o agresividad leve, especialmente en combinación con otras estrategias conductuales.
  • Facilitación del transporte o manejo físico en animales con temor marcado, por ejemplo, para toma de muestras, recorte de uñas o procedimientos menores.
  • Apoyo farmacológico transitorio en programas de modificación conductual, como terapia adyuvante a entrenamiento positivo o desensibilización sistemática.
  • En gatos, también se ha utilizado en casos de anorexia secundaria a estrés, como el estrés postquirúrgico u hospitalario, donde mejora el apetito al reducir el componente ansioso.

Estas indicaciones se fundamentan en la acción del alprazolam como agonista de los receptores GABA-A, lo que induce un efecto ansiolítico, relajante muscular leve, hipnótico y anticonvulsivante, aunque este último no es su uso principal en medicina veterinaria.

Acciones

El alprazolam es una benzodiacepina de alta potencia que actúa como agonista alostérico positivo del receptor GABA-A (ácido gamma-aminobutírico tipo A). Su acción se basa en potenciar la neurotransmisión inhibitoria del sistema nervioso central al unirse a un sitio específico en el complejo receptor GABA-A, lo que incrementa la frecuencia de apertura de los canales de cloro. Esto hiperpolariza la membrana neuronal, reduciendo la excitabilidad sináptica y produciendo efectos de:

  • Ansiolisis (efecto principal buscado en medicina veterinaria)
  • Sedación leve a moderada
  • Miorrelajación
  • Amnesia anterógrada (mínima en animales)
  • Supresión del pánico o reactividad fóbica

A diferencia de otras benzodiacepinas como el diazepam, el alprazolam tiene inicio de acción rápido (30 a 60 minutos) y una vida media corta, lo que permite su uso en eventos puntuales sin acumulación excesiva. Esta farmacodinámica lo hace especialmente útil en el manejo de fobias agudas a estímulos impredecibles (p. ej., tormentas eléctricas o fuegos artificiales) y en cuadros de ansiedad situacional.

Aunque no es un antidepresivo ni un agente de largo plazo, el alprazolam puede formar parte de terapias de comportamiento multimodales, particularmente como terapia puente mientras se instauran cambios ambientales o se inicia tratamiento con fármacos de acción prolongada como los ISRS.

Farmacocinética

El alprazolam es bien absorbido por vía oral en perros y gatos, alcanzando concentraciones plasmáticas terapéuticas de forma rápida tras la administración. Su biodisponibilidad oral es alta, aunque puede variar levemente entre especies.

  • Inicio de acción: entre 30 y 60 minutos después de la administración oral
  • Pico plasmático: entre 1 y 2 horas postdosis
  • Duración del efecto clínico: entre 4 y 6 horas, aunque puede ser más breve en algunos animales, especialmente en gatos

Una característica distintiva del alprazolam es que, a diferencia del diazepam, no se metaboliza a N-desmetildiazepam (metabolito activo y más sedante), lo que contribuye a una acción más ansiolítica que sedante. En perros, se ha demostrado que los efectos son más predecibles, con menos acumulación tras dosis repetidas.

  • Metabolismo: hepático, principalmente por el sistema enzimático del citocromo P450 (CYP3A4).
  • Eliminación: urinaria, como metabolitos inactivos conjugados.
  • Vida media en perros: variable, entre 3 y 6 horas, dependiendo del estado hepático.
  • Vida media en gatos: no se ha estudiado en profundidad, pero se estima similar o algo más corta que en perros

En pacientes geriátricos o con enfermedad hepática, el metabolismo puede ser más lento, aumentando el riesgo de sedación prolongada. Por ello, se recomienda iniciar con dosis más bajas o prolongar el intervalo de administración en esos casos.

Efectos Adversos

El alprazolam es generalmente bien tolerado en perros y gatos cuando se administra en dosis terapéuticas y de forma intermitente. No obstante, como benzodiacepina, puede inducir una serie de efectos secundarios, algunos de ellos dependientes de la dosis, la duración del tratamiento o la sensibilidad individual del animal.

En perros:
  • Sedación leve a moderada (efecto más común)
  • Ataxia o marcha inestable, especialmente en razas pequeñas o animales geriátricos
  • Letargo y disminución de la reactividad
  • Excitación paradójica o agitación: se ha documentado en algunos individuos, particularmente si el animal ya presentaba comportamientos ansiosos agresivos
  • Aumento del apetito: efecto reportado en algunos perros tras varias dosis
  • Vocalización excesiva, jadeo o inquietud (efectos paradójicos menos frecuentes)
En gatos:
  • Somnolencia o letargo
  • Desorientación leve o alteración del equilibrio
  • Excitación o hiperactividad paradójica, ocasional en algunos individuos
  • Alteraciones del apetito (puede aumentar o disminuir transitoriamente)
  • En gatos geriátricos, y con otras benzodiacepinas como diazepam, se ha reportado necrosis hepática idiosincrática, aunque este evento es extremadamente raro con alprazolam y aún no se ha confirmado una relación causal directa.

En ambos casos, el uso crónico o en tratamientos prolongados puede generar:

  • Tolerancia: necesidad de aumentar la dosis para obtener el mismo efecto
  • Dependencia física: retirada abrupta después de uso prolongado puede causar signos de abstinencia, como temblores, agitación, insomnio o incluso convulsiones en casos extremos
  • Por esta razón, se recomienda su uso como tratamiento intermitente o de corta duración, y si se ha usado por periodos prolongados, la retirada debe hacerse de forma gradual.

Contraindicaciones

El alprazolam está contraindicado en animales con hipersensibilidad conocida a las benzodiacepinas. Su uso debe evitarse o manejarse con extrema precaución en las siguientes situaciones clínicas:

  • Insuficiencia hepática grave: debido a que el alprazolam se metaboliza extensamente en el hígado, su uso puede provocar acumulación del fármaco y prolongar sus efectos en pacientes con disfunción hepática severa.
  • Glaucoma de ángulo cerrado: aunque los datos en animales son limitados, como con otras benzodiacepinas, puede incrementar la presión intraocular, por lo que está contraindicado en casos confirmados o sospechosos.
  • Mielopatías, debilidad neuromuscular o ataxia: el efecto miorrelajante del alprazolam puede exacerbar la debilidad, especialmente en animales geriátricos o con enfermedades neuromusculares preexistentes.
  • Pacientes geriátricos sin evaluación clínica previa: en animales mayores, especialmente gatos, puede producir una sedación excesiva o reacciones paradójicas (agitación, vocalización).
  • Animales en gestación o lactancia: no se recomienda su uso en hembras gestantes debido a la posibilidad de efectos teratogénicos observados en estudios con roedores, y porque puede cruzar la barrera placentaria. También se excreta en la leche, lo que puede afectar a neonatos.
  • Uso conjunto con otros depresores del sistema nervioso central (opioides, barbitúricos, anestésicos generales): puede generar efectos potenciados, como depresión respiratoria o sedación profunda.
  • Trastornos de comportamiento con componente agresivo no evaluado: en algunos casos, las benzodiacepinas pueden causar desinhibición conductual y empeorar la agresividad, especialmente en perros con historial de conducta impredecible.

Sobredosis

La sobredosis de alprazolam en perros y gatos, cuando se administra como único fármaco, generalmente produce una depresión significativa del sistema nervioso central, manifestada por letargo, ataxia, desorientación, reflejos disminuidos, y en casos graves, estupor o coma. Aunque las benzodiacepinas presentan un margen de seguridad amplio, se han reportado casos de depresión ventilatoria, hipotensión e incluso paro cardíaco en humanos, aunque estos eventos parecen ser poco frecuentes. En ratas, la DL₅₀ del alprazolam supera los 330 mg/kg, aunque hay registros de paro cardíaco con dosis tan bajas como 195 mg/kg. Según datos del ASPCA Animal Poison Control Center (2005–2006), se registraron 935 exposiciones a alprazolam, de las cuales 863 fueron en perros (208 mostraron signos clínicos) y 63 en gatos (20 con síntomas). Los signos más comunes en perros fueron ataxia, letargo, hiperactividad, desorientación y depresión, mientras que en gatos se observaron ataxia, desorientación, sedación e inquietud. También se reportaron casos en roedores (ataxia, somnolencia y vómitos) y lagomorfos (ataxia y letargo). El tratamiento de la sobredosis aguda consiste en eliminar o inactivar el fármaco a nivel gastrointestinal mediante emesis o carbón activado, seguido de soporte clínico general. En casos de depresión respiratoria o del SNC severa, puede considerarse el uso de flumazenil, un antagonista de benzodiacepinas, aunque su uso debe evaluarse con cautela debido al riesgo de convulsiones en pacientes con dependencia previa. El uso de estimulantes del SNC, como la cafeína o analépticos, no está recomendado. En la mayoría de los casos, el pronóstico es favorable con atención veterinaria adecuada y monitoreo cercano.

Seguridad Reproductiva

El alprazolam no está aprobado para su uso durante la gestación ni la lactancia en perros o gatos, y su administración en estas etapas debe evitarse salvo en situaciones excepcionales donde el beneficio terapéutico supere claramente los riesgos. Durante la gestación, estudios en roedores han demostrado toxicidad embriofetal, incluyendo malformaciones congénitas, cuando se administra en dosis elevadas durante el período de organogénesis. Aunque no existen estudios específicos en perras o gatas gestantes, se presume que el alprazolam atraviesa la barrera placentaria y puede afectar el desarrollo neurológico fetal. Su uso en fases avanzadas del embarazo podría incluso provocar depresión neonatal, hipotonía y dificultades respiratorias en los recién nacidos. Durante la lactancia, el alprazolam se excreta en la leche materna, lo que representa un riesgo potencial de depresión del sistema nervioso central en las crías, manifestado como letargo, disminución del reflejo de succión o hipotermia. Por ello, no se recomienda su uso en hembras lactantes, a menos que no existan alternativas más seguras y se tome la decisión de suspender la lactancia. En todos los casos, el uso de alprazolam en estas condiciones debe ser cuidadosamente valorado por el médico veterinario tratante y restringido a casos clínicos debidamente justificados.

Interacción Medicamentosa

El alprazolam presenta múltiples interacciones medicamentosas que pueden ser relevantes en la práctica veterinaria, ya sea por efectos aditivos, alteración de su metabolismo o impacto sobre la eficacia terapéutica. Entre las más importantes, se encuentran los agentes depresores del sistema nervioso central (como barbitúricos, narcóticos, antihistamínicos de primera generación, anestésicos generales y fenotiazinas), los cuales pueden potenciar la sedación e incluso inducir depresión respiratoria si se administran junto con alprazolam. Antiácidos, si se administran simultáneamente, pueden enlentecer su absorción sin alterar su biodisponibilidad global; se recomienda separar su administración por al menos dos horas. La digoxina puede presentar niveles séricos elevados al administrarse con alprazolam, por lo que se recomienda monitoreo clínico o bioquímico, especialmente en animales con enfermedad cardíaca. Inhibidores del citocromo P450 3A4, como cimetidina, eritromicina, isoniazida, ketoconazol, itraconazol, fluoxetina o fluvoxamina, pueden reducir el metabolismo hepático del alprazolam, produciendo acumulación y sedación excesiva. En contraste, inductores enzimáticos como la rifampina pueden aumentar el metabolismo hepático y disminuir su eficacia clínica. Asimismo, los antidepresivos tricíclicos (como clomipramina, amitriptilina e imipramina) pueden ver aumentados sus niveles plasmáticos en presencia de alprazolam; aunque la relevancia clínica es incierta, algunos autores sugieren que la combinación de alprazolam y clomipramina puede tener efecto sinérgico en el manejo de ciertas fobias, como la reactividad a tormentas. Por lo tanto, todas estas interacciones deben ser cuidadosamente evaluadas en función del estado clínico del paciente, su tratamiento concomitante y la duración prevista del uso de benzodiacepinas.

Última actualización: 29/07/2025 03:05

Alprazolam

  • Adex 0.25 mg: cada comprimido contiene alprazolam 0.25mg.
  • Adex 0.5 mg: : cada comprimido contiene alprazolam 0.5mg.
  • Adex 1 mg: : cada comprimido contiene alprazolam 1mg.
  • Adex retard 0.5 mg: cada comprimido contiene alprazolam 0.5mg. de liberación prolongada.
  • Adex retard 1 mg: cada comprimido contiene alprazolam 1mg. de liberación prolongada.

Caninos y felinos

El alprazolam se utiliza en medicina veterinaria principalmente para el manejo de trastornos de ansiedad, fobias situacionales y pánico en perros. Las dosis deben ajustarse individualmente según el peso, la intensidad del cuadro clínico, la frecuencia de los episodios y la respuesta al tratamiento.

Trastornos de ansiedad generalizados o pánico:
  • 0,01–0,1 mg/kg por vía oral, según necesidad. Se recomienda iniciar con 1–2 mg totales en perros de tamaño mediano, evitando superar una dosis diaria total de 4 mg por animal.
Ansiedad por separación:
  • 0,25–2 mg totales por vía oral, una a tres veces al día (SID–BID–TID), ajustando según respuesta y tolerancia.
Fobias a tormentas eléctricas o estímulos intensos (ej. fuegos artificiales):
  • 0,02–0,4 mg/kg por vía oral cada 4 horas, según necesidad.
  • También puede administrarse como dosis única preventiva de 0,02 mg/kg por vía oral, aproximadamente una hora antes del evento esperado, repitiéndose cada 4 horas si es necesario.
Fobias específicas y ansiedad nocturna:
  • 0,01–0,1 mg/kg o 0,25–2 mg totales por vía oral, una a cuatro veces por día (SID–QID), dependiendo de la intensidad del cuadro y el patrón conductual.

En todos los casos, se recomienda comenzar con la dosis más baja del rango y aumentarla gradualmente solo si es necesario, monitoreando cuidadosamente al paciente para evitar sedación excesiva u otros efectos adversos. Su uso puede combinarse con programas de modificación conductual o con otros psicofármacos, como clomipramina, en tratamientos integrales.

El alprazolam se utiliza en gatos como ansiolítico en el manejo de distintos trastornos conductuales, principalmente de origen emocional o ambiental. Dado que los felinos presentan una mayor sensibilidad a las benzodiacepinas, se recomienda iniciar con dosis conservadoras y ajustar según respuesta clínica individual.

Para trastornos de ansiedad generalizada:

  • 0,125–0,25 mg/kg por vía oral, dos veces al día (BID). En pacientes sensibles, se puede comenzar con 0,125 mg/kg y escalar si es necesario.

Para miedos, fobias y ansiedad situacional (viajes, mudanzas, visitas al veterinario, tormentas, etc.):

  • 0,125–0,25 mg totales por gato, por vía oral, de una a tres veces al día (SID–TID), administrando la primera dosis 30 a 60 minutos antes del evento.

Para marcación con orina:

  • 0,05–0,2 mg/kg por vía oral, una o dos veces al día (SID–BID), según la intensidad del comportamiento y la cronicidad del cuadro.

Para eliminación inapropiada refractaria en el hogar:

  • 0,1 mg/kg o 0,125–0,25 mg totales por gato, por vía oral, dos a tres veces al día (BID–TID), como parte de un plan conductual estructurado.

En todos los casos, el uso debe acompañarse de evaluación conductual integral y considerar estrategias de modificación ambiental. Se debe monitorear cuidadosamente la aparición de efectos paradójicos (como agitación, vocalización o hiperactividad) y evitar el uso en pacientes con patología hepática o debilidad sistémica. El tratamiento prolongado requiere ajuste progresivo para evitar signos de abstinencia o dependencia.


El alprazolam es una benzodiacepina de acción corta utilizada de manera off-label en medicina veterinaria, principalmente en perros y gatos, para el control sintomático de trastornos de ansiedad y reactividad emocional aguda. Sus principales indicaciones clínicas incluyen:

  • Trastornos relacionados con ansiedad situacional o fóbica, como miedo a fuegos artificiales, tormentas eléctricas, aspiradoras, viajes en automóvil, u otros estímulos sonoros intensos.
  • Ansiedad por separación, especialmente en perros, cuando se manifiestan conductas destructivas, vocalización excesiva o automutilación al quedarse solos.
  • Manejo preconsultas o prehospitalización, como tranquilizante leve en pacientes con ansiedad anticipatoria o agresividad leve, especialmente en combinación con otras estrategias conductuales.
  • Facilitación del transporte o manejo físico en animales con temor marcado, por ejemplo, para toma de muestras, recorte de uñas o procedimientos menores.
  • Apoyo farmacológico transitorio en programas de modificación conductual, como terapia adyuvante a entrenamiento positivo o desensibilización sistemática.
  • En gatos, también se ha utilizado en casos de anorexia secundaria a estrés, como el estrés postquirúrgico u hospitalario, donde mejora el apetito al reducir el componente ansioso.

Estas indicaciones se fundamentan en la acción del alprazolam como agonista de los receptores GABA-A, lo que induce un efecto ansiolítico, relajante muscular leve, hipnótico y anticonvulsivante, aunque este último no es su uso principal en medicina veterinaria.

El alprazolam es una benzodiacepina de alta potencia que actúa como agonista alostérico positivo del receptor GABA-A (ácido gamma-aminobutírico tipo A). Su acción se basa en potenciar la neurotransmisión inhibitoria del sistema nervioso central al unirse a un sitio específico en el complejo receptor GABA-A, lo que incrementa la frecuencia de apertura de los canales de cloro. Esto hiperpolariza la membrana neuronal, reduciendo la excitabilidad sináptica y produciendo efectos de:

  • Ansiolisis (efecto principal buscado en medicina veterinaria)
  • Sedación leve a moderada
  • Miorrelajación
  • Amnesia anterógrada (mínima en animales)
  • Supresión del pánico o reactividad fóbica

A diferencia de otras benzodiacepinas como el diazepam, el alprazolam tiene inicio de acción rápido (30 a 60 minutos) y una vida media corta, lo que permite su uso en eventos puntuales sin acumulación excesiva. Esta farmacodinámica lo hace especialmente útil en el manejo de fobias agudas a estímulos impredecibles (p. ej., tormentas eléctricas o fuegos artificiales) y en cuadros de ansiedad situacional.

Aunque no es un antidepresivo ni un agente de largo plazo, el alprazolam puede formar parte de terapias de comportamiento multimodales, particularmente como terapia puente mientras se instauran cambios ambientales o se inicia tratamiento con fármacos de acción prolongada como los ISRS.

El alprazolam es bien absorbido por vía oral en perros y gatos, alcanzando concentraciones plasmáticas terapéuticas de forma rápida tras la administración. Su biodisponibilidad oral es alta, aunque puede variar levemente entre especies.

  • Inicio de acción: entre 30 y 60 minutos después de la administración oral
  • Pico plasmático: entre 1 y 2 horas postdosis
  • Duración del efecto clínico: entre 4 y 6 horas, aunque puede ser más breve en algunos animales, especialmente en gatos

Una característica distintiva del alprazolam es que, a diferencia del diazepam, no se metaboliza a N-desmetildiazepam (metabolito activo y más sedante), lo que contribuye a una acción más ansiolítica que sedante. En perros, se ha demostrado que los efectos son más predecibles, con menos acumulación tras dosis repetidas.

  • Metabolismo: hepático, principalmente por el sistema enzimático del citocromo P450 (CYP3A4).
  • Eliminación: urinaria, como metabolitos inactivos conjugados.
  • Vida media en perros: variable, entre 3 y 6 horas, dependiendo del estado hepático.
  • Vida media en gatos: no se ha estudiado en profundidad, pero se estima similar o algo más corta que en perros

En pacientes geriátricos o con enfermedad hepática, el metabolismo puede ser más lento, aumentando el riesgo de sedación prolongada. Por ello, se recomienda iniciar con dosis más bajas o prolongar el intervalo de administración en esos casos.

El alprazolam es generalmente bien tolerado en perros y gatos cuando se administra en dosis terapéuticas y de forma intermitente. No obstante, como benzodiacepina, puede inducir una serie de efectos secundarios, algunos de ellos dependientes de la dosis, la duración del tratamiento o la sensibilidad individual del animal.

En perros:
  • Sedación leve a moderada (efecto más común)
  • Ataxia o marcha inestable, especialmente en razas pequeñas o animales geriátricos
  • Letargo y disminución de la reactividad
  • Excitación paradójica o agitación: se ha documentado en algunos individuos, particularmente si el animal ya presentaba comportamientos ansiosos agresivos
  • Aumento del apetito: efecto reportado en algunos perros tras varias dosis
  • Vocalización excesiva, jadeo o inquietud (efectos paradójicos menos frecuentes)
En gatos:
  • Somnolencia o letargo
  • Desorientación leve o alteración del equilibrio
  • Excitación o hiperactividad paradójica, ocasional en algunos individuos
  • Alteraciones del apetito (puede aumentar o disminuir transitoriamente)
  • En gatos geriátricos, y con otras benzodiacepinas como diazepam, se ha reportado necrosis hepática idiosincrática, aunque este evento es extremadamente raro con alprazolam y aún no se ha confirmado una relación causal directa.

En ambos casos, el uso crónico o en tratamientos prolongados puede generar:

  • Tolerancia: necesidad de aumentar la dosis para obtener el mismo efecto
  • Dependencia física: retirada abrupta después de uso prolongado puede causar signos de abstinencia, como temblores, agitación, insomnio o incluso convulsiones en casos extremos
  • Por esta razón, se recomienda su uso como tratamiento intermitente o de corta duración, y si se ha usado por periodos prolongados, la retirada debe hacerse de forma gradual.

El alprazolam está contraindicado en animales con hipersensibilidad conocida a las benzodiacepinas. Su uso debe evitarse o manejarse con extrema precaución en las siguientes situaciones clínicas:

  • Insuficiencia hepática grave: debido a que el alprazolam se metaboliza extensamente en el hígado, su uso puede provocar acumulación del fármaco y prolongar sus efectos en pacientes con disfunción hepática severa.
  • Glaucoma de ángulo cerrado: aunque los datos en animales son limitados, como con otras benzodiacepinas, puede incrementar la presión intraocular, por lo que está contraindicado en casos confirmados o sospechosos.
  • Mielopatías, debilidad neuromuscular o ataxia: el efecto miorrelajante del alprazolam puede exacerbar la debilidad, especialmente en animales geriátricos o con enfermedades neuromusculares preexistentes.
  • Pacientes geriátricos sin evaluación clínica previa: en animales mayores, especialmente gatos, puede producir una sedación excesiva o reacciones paradójicas (agitación, vocalización).
  • Animales en gestación o lactancia: no se recomienda su uso en hembras gestantes debido a la posibilidad de efectos teratogénicos observados en estudios con roedores, y porque puede cruzar la barrera placentaria. También se excreta en la leche, lo que puede afectar a neonatos.
  • Uso conjunto con otros depresores del sistema nervioso central (opioides, barbitúricos, anestésicos generales): puede generar efectos potenciados, como depresión respiratoria o sedación profunda.
  • Trastornos de comportamiento con componente agresivo no evaluado: en algunos casos, las benzodiacepinas pueden causar desinhibición conductual y empeorar la agresividad, especialmente en perros con historial de conducta impredecible.

La sobredosis de alprazolam en perros y gatos, cuando se administra como único fármaco, generalmente produce una depresión significativa del sistema nervioso central, manifestada por letargo, ataxia, desorientación, reflejos disminuidos, y en casos graves, estupor o coma. Aunque las benzodiacepinas presentan un margen de seguridad amplio, se han reportado casos de depresión ventilatoria, hipotensión e incluso paro cardíaco en humanos, aunque estos eventos parecen ser poco frecuentes. En ratas, la DL₅₀ del alprazolam supera los 330 mg/kg, aunque hay registros de paro cardíaco con dosis tan bajas como 195 mg/kg. Según datos del ASPCA Animal Poison Control Center (2005–2006), se registraron 935 exposiciones a alprazolam, de las cuales 863 fueron en perros (208 mostraron signos clínicos) y 63 en gatos (20 con síntomas). Los signos más comunes en perros fueron ataxia, letargo, hiperactividad, desorientación y depresión, mientras que en gatos se observaron ataxia, desorientación, sedación e inquietud. También se reportaron casos en roedores (ataxia, somnolencia y vómitos) y lagomorfos (ataxia y letargo). El tratamiento de la sobredosis aguda consiste en eliminar o inactivar el fármaco a nivel gastrointestinal mediante emesis o carbón activado, seguido de soporte clínico general. En casos de depresión respiratoria o del SNC severa, puede considerarse el uso de flumazenil, un antagonista de benzodiacepinas, aunque su uso debe evaluarse con cautela debido al riesgo de convulsiones en pacientes con dependencia previa. El uso de estimulantes del SNC, como la cafeína o analépticos, no está recomendado. En la mayoría de los casos, el pronóstico es favorable con atención veterinaria adecuada y monitoreo cercano.

El alprazolam no está aprobado para su uso durante la gestación ni la lactancia en perros o gatos, y su administración en estas etapas debe evitarse salvo en situaciones excepcionales donde el beneficio terapéutico supere claramente los riesgos. Durante la gestación, estudios en roedores han demostrado toxicidad embriofetal, incluyendo malformaciones congénitas, cuando se administra en dosis elevadas durante el período de organogénesis. Aunque no existen estudios específicos en perras o gatas gestantes, se presume que el alprazolam atraviesa la barrera placentaria y puede afectar el desarrollo neurológico fetal. Su uso en fases avanzadas del embarazo podría incluso provocar depresión neonatal, hipotonía y dificultades respiratorias en los recién nacidos. Durante la lactancia, el alprazolam se excreta en la leche materna, lo que representa un riesgo potencial de depresión del sistema nervioso central en las crías, manifestado como letargo, disminución del reflejo de succión o hipotermia. Por ello, no se recomienda su uso en hembras lactantes, a menos que no existan alternativas más seguras y se tome la decisión de suspender la lactancia. En todos los casos, el uso de alprazolam en estas condiciones debe ser cuidadosamente valorado por el médico veterinario tratante y restringido a casos clínicos debidamente justificados.

El alprazolam presenta múltiples interacciones medicamentosas que pueden ser relevantes en la práctica veterinaria, ya sea por efectos aditivos, alteración de su metabolismo o impacto sobre la eficacia terapéutica. Entre las más importantes, se encuentran los agentes depresores del sistema nervioso central (como barbitúricos, narcóticos, antihistamínicos de primera generación, anestésicos generales y fenotiazinas), los cuales pueden potenciar la sedación e incluso inducir depresión respiratoria si se administran junto con alprazolam. Antiácidos, si se administran simultáneamente, pueden enlentecer su absorción sin alterar su biodisponibilidad global; se recomienda separar su administración por al menos dos horas. La digoxina puede presentar niveles séricos elevados al administrarse con alprazolam, por lo que se recomienda monitoreo clínico o bioquímico, especialmente en animales con enfermedad cardíaca. Inhibidores del citocromo P450 3A4, como cimetidina, eritromicina, isoniazida, ketoconazol, itraconazol, fluoxetina o fluvoxamina, pueden reducir el metabolismo hepático del alprazolam, produciendo acumulación y sedación excesiva. En contraste, inductores enzimáticos como la rifampina pueden aumentar el metabolismo hepático y disminuir su eficacia clínica. Asimismo, los antidepresivos tricíclicos (como clomipramina, amitriptilina e imipramina) pueden ver aumentados sus niveles plasmáticos en presencia de alprazolam; aunque la relevancia clínica es incierta, algunos autores sugieren que la combinación de alprazolam y clomipramina puede tener efecto sinérgico en el manejo de ciertas fobias, como la reactividad a tormentas. Por lo tanto, todas estas interacciones deben ser cuidadosamente evaluadas en función del estado clínico del paciente, su tratamiento concomitante y la duración prevista del uso de benzodiacepinas.

Última actualización: 29/07/2025 03:05