Vermoil

Ámbito de Acción: Antiparasitarios

Laboratorio

Farmo quimica

Presentación
  • comprimidos: Envase con 2 ó 6 comprimidos.
  • Suspensión 4%: envase contiene 10 mL.
Dosis Práctica
  • 1 comprimido cada 2,5 kilos de peso (dosis 90mg/kg)
  • Suspensión 4%: 2.25 ml por kilo (dosis de 90mg/ml)

Principio Activo

Albendazol

Composición

  • Albendazol 200 mg por comprimido
  • Suspensión 200mg en 5 mL

Especies

Canino y Felino

Posología

Dosis estándar:

  • 90mg/kg cada 15-20 días.

Para Giardia:

  • 25 mg/kg/BID, PO, 4 dosis.
  • 25 mg/kg/BID, PO, durante 5 días.
  • 25 mg/kg/BID, PO, durante 2 a 5 días

Para Leishmaniasis:

  • 10 mg/kg/SID, durante 30 días o 5 mg/kg/QID - PO durante 60 días.

Para Filaroides hirthi:

  • 50 mg/kg/BID, PO, durante 5 días; repetir a los 21 días. Los síntomas pueden presentar empeoramiento súbito durante el tratamiento, tal vez debido a una reacción frente a la destrucción de los parásitos.
  • 25 mg/kg/BID, PO durante 5 días; se puede repetir a las 2 semanas (también para Oslerus osleri).

Para Filaroides osleri: (tambiñen conocida como Oslerus osleri):

  • 9.5 mg/kg/BID, durante 55 días o 25 mg/kg/BID, PO durante 5 días. Repetir a las 2 semanas

Para Capillaria Plica:

  • 50 mg/kg/BID, durante 10 a 14 días. Puede causar anorexia.

Para Paragonimus kellicotti:

  • 50 mg/kg/BID, PO, durante 21 días.
  • 30 mg/kg/SID, durante 12 días
  • 25 mg/kg/BID, PO, durante 14 días 

Dosis estándar:

  • 90mg/kg cada 15-20 días.

Para Giardia:

  • 25mg/kg/BID, durante 5 días
  • 25 mg/kg/BID, oral durante 3 a 5 días, puede causar mielosupresión en perros y gatos.

Para trematodos hepáticos (Platynosum u Opisthorchiidae):

  • 50 mg/kg/SID, PO hasta la desaparición de los huevos.

Para Paragonimus kellicotti:

  • 50 mg/kg/SID, PO, durante 21 días
  • 25 mg/kg/BID, PO, durante 10 a 21 días.
  • 30 mg/kg/SID, durante 6 días
  • 25 mg/kg cada 12 horas, PO, durante 14 días.

a)Conejos: para la uveítis facoclástica causada por Encephalitazoon: 30 mg/kg/SID, PO, durante 30 días, seguidos por 15 mg/kg/PO durante 30 días.

b)Chinchillas: para Giardia50-100 mg/kg/SID, PO durante 3 días ).

c) Bovinos: Para parásitos susceptibles: - 10 mg/kg/PO - 7,5 mg/kg/PO; 15 mg/kg/PO, para trematodos hepáticos adultos. Para trematodos hepáticos adultos: 10 mg/kg/PO, es preferible usarlo en otoño cuando la mayor parte de los tremátodos son adultos (eficacia despreciable o nula frente a formas inmaduras). Un segundo tratamiento en invierno puede ser beneficioso. Para cestodos gastrointestinales: 10 15 mg/kg/PO d)Porcinos: Para parásitos susceptibles - 5 a 10 15 mg/kg/PO

e)Ovinos y caprinos: Para parásitos suceptibles: - 7.5 mg/kg/PO (0.75 mL de suspensión/12.5 kg de peso corporal). 7.5 mg/kg/PO; 15 mg/kg/PO para trematodos hepáticos adultos. Para trematodos hepáticos adultos en ovinos: 7.6 mg/kg/PO. Para tratamiento de nematodos en ovinos: 3 ml de suspensión/ 45kg, PO.


Indicaciones

El albendazol es un antihelmíntico de amplio espectro aprobado en medicina veterinaria para el tratamiento de diversas parasitosis internas en animales de producción. En bovinos no lactantes, está indicado para el control de nematodos gastrointestinales y pulmonares como Ostertagia ostertagi, Haemonchus spp., Trichostrongylus spp., Nematodirus spp., Cooperia spp., Bunostomum phlebotomum, Oesophagostomum spp., y Dictyocaulus viviparus (formas adultas y L4), así como para el tratamiento de Fasciola hepatica en su fase adulta y de cestodiasis por Moniezia spp. En ovinos, el albendazol está aprobado para tratar una gama más amplia de parásitos, incluyendo Ostertagia circumcincta, Marshallagia marshalli, Haemonchus contortus, Trichostrongylus spp., Nematodirus spp., Cooperia spp., Oesophagostomum spp., Chabertia ovina, Dictyocaulus filaria, Fasciola hepatica, Fascioloides magna, Moniezia expansa y Thysanosoma actinoides.

El albendazol también se utiliza fuera de aprobación (off-label) en otras especies. En caprinos y cerdos, se emplea para el control de nematodos gastrointestinales y de Fasciola hepatica con eficacia variable. En medicina de pequeños animales, se ha utilizado en perros para el tratamiento de infecciones por Filaroides spp., capilariasis y, en ocasiones, giardiasis, aunque su uso en esta última ha disminuido debido al riesgo de toxicidad medular. En gatos, ha sido utilizado para tratar infecciones por Paragonimus kellicotti y capilariasis. En todos los casos off-label, su uso debe considerarse con precaución y bajo supervisión veterinaria, especialmente en animales pequeños por el potencial riesgo de mielosupresión.

Acciones

El albendazol es un antihelmíntico de amplio espectro perteneciente al grupo de los benzimidazoles, cuyo mecanismo de acción consiste en inhibir la polimerización de la tubulina al unirse selectivamente a la β-tubulina parasitaria, interfiriendo con la formación y función de los microtúbulos citoplasmáticos. Esta alteración impide procesos vitales como el transporte de glucosa y la división celular, lo que conduce a una depleción energética, degeneración celular y muerte del parásito. Según el Manual de Plumb (2010), este efecto abarca tanto formas adultas como larvarias de nematodos gastrointestinales y pulmonares, algunos cestodos (Moniezia spp.) y trematodos hepáticos en fase adulta (Fasciola hepatica).

Tras su administración oral, el albendazol es metabolizado a nivel hepático a su principal metabolito activo, el albendazol sulfoxido, el cual posee una vida media adecuada para ejercer efecto sistémico, especialmente en rumiantes. Este metabolito es responsable del efecto antiparasitario en tejidos extraintestinales y en parásitos sistémicos. Además, se ha descrito su acción ovicida, larvicida y adulticida en diferentes especies parasitarias.

Estudios recientes también han mostrado que su actividad puede ser potenciada mediante la coadministración de sustancias coleréticas como el menbutone, que mejora la absorción y biodisponibilidad del albendazol sulfoxido. Sin embargo, se ha observado resistencia creciente en varios géneros de nematodos, como Haemonchus, Trichostrongylus y Cooperia, vinculada a mutaciones específicas en el gen de la β-tubulina.

En medicina veterinaria, el albendazol ha demostrado eficacia frente a helmintos gastrointestinales y pulmonares en bovinos y ovinos, así como en algunas infecciones por protozoos (por ejemplo, Giardia) en pequeños animales, aunque en estos últimos su uso es limitado por la posibilidad de toxicidad medular, también advertida en Plumb

Farmacocinética

El albendazol presenta una absorción oral limitada y variable, influenciada por la especie animal, el estado nutricional y la presencia de grasa en la dieta. Una vez absorbido, sufre un extenso metabolismo hepático de primer paso, siendo rápidamente biotransformado a su principal metabolito activo: el albendazol sulfoxido, responsable de la mayoría de los efectos antiparasitarios sistémicos. Este metabolito puede atravesar tejidos y líquidos corporales, incluyendo bilis, pulmones, contenido gastrointestinal y fluido cefalorraquídeo, lo que permite su acción sobre parásitos sistémicos y extraintestinales. Posteriormente, el albendazol sulfoxido es oxidado a albendazol sulfona, un metabolito inactivo. En rumiantes, particularmente en ovinos y bovinos, la biodisponibilidad es significativamente mayor que en monogástricos, lo cual favorece su eficacia en esas especies. Según Plumb, la absorción puede verse mejorada cuando se administra con alimentos, especialmente si contienen lípidos. Estudios recientes han mostrado que coadministrar albendazol con menbutona (colerético) en ovinos incrementa su Cmax y AUC, aumentando así la concentración del sulfoxido en plasma. La vida media del albendazol sulfoxido varía según la especie: en ovinos es de 11 a 16 horas; en perros, considerablemente menor. La excreción se produce principalmente por vía biliar y fecal, con una fracción menor eliminada por orina. En animales con enfermedad hepática o biliar, la farmacocinética puede verse alterada significativamente, lo que puede reducir su eficacia o aumentar el riesgo de toxicidad.

Efectos Adversos

El albendazol es generalmente bien tolerado en rumiantes cuando se administra a las dosis terapéuticas recomendadas, pero pueden presentarse efectos adversos, especialmente si se excede la dosis o se administra de forma prolongada. En perros y gatos se han documentado casos de toxicidad medular, manifestada como mielosupresión, anemia aplásica, leucopenia y trombocitopenia, lo que limita su uso en pequeños animales, especialmente en tratamientos repetidos o prolongados. También se ha descrito anorexia, letargo, vómitos, y diarrea leve como efectos gastrointestinales transitorios. En rumiantes y cerdos, pueden presentarse signos inespecíficos como hipersalivación, ataxia leve o temblores musculares, aunque son poco frecuentes. En ovejas y cabras preñadas tratadas durante el primer tercio de gestación, se han reportado malformaciones congénitas, incluyendo defectos craneofaciales y esqueléticos, asociadas al uso de albendazol, lo que ha sido confirmado en múltiples estudios experimentales. Asimismo, se ha observado elevación de enzimas hepáticas (ALT, AST) en algunas especies como signo de hepatotoxicidad subclínica. A dosis muy elevadas o en sobredosis accidentales, puede producirse depresión del sistema nervioso central, incoordinación, y toxicidad hepática aguda. Por lo tanto, su uso debe ser cauteloso en animales debilitados, jóvenes, con enfermedades hepáticas o en combinación con otros fármacos hepatotóxicos o mielotóxicos.

Contraindicaciones

El albendazol está contraindicado en animales con hipersensibilidad conocida al principio activo y en aquellos que presentan enfermedad hepática preexistente, debido a su metabolismo hepático intensivo. También debe evitarse su uso en hembras gestantes durante el primer tercio de la gestación, especialmente en rumiantes, ya que existen evidencias de efectos teratogénicos y embriotóxicos documentados en diversas especies. Se advierte específicamente que no debe administrarse durante la gestación temprana en bovinos, ovinos o caprinos, por el riesgo de malformaciones congénitas. Asimismo, su uso está contraindicado en animales jóvenes o debilitados, así como en perros y gatos cuando no se dispone de monitoreo hematológico adecuado, dado el riesgo de mielotoxicidad (supresión de médula ósea), que puede presentarse incluso con tratamientos breves. Por otra parte, no debe utilizarse en animales destinados a consumo humano a menos que se respeten estrictamente los tiempos de retiro, ya que residuos de albendazol y sus metabolitos pueden persistir en tejidos comestibles y leche. Finalmente, se debe evitar su administración en combinación con otros fármacos hepatotóxicos o mielotóxicos, debido al posible efecto aditivo en la toxicidad sistémica.

Sobredosis

En casos de sobredosis aguda, el albendazol puede provocar efectos adversos dependientes de la especie y de la dosis administrada. En rumiantes se ha demostrado que dosis únicas orales de hasta 10 veces la terapéutica no generan efectos clínicos severos, aunque pueden observarse anorexia transitoria, depresión y alteraciones en parámetros bioquímicos hepáticos. Sin embargo, en pequeños animales, particularmente en perros y gatos, el albendazol posee un margen terapéutico estrecho, y las sobredosis pueden resultar en toxicidad medular grave, manifestada como pancitopenia, anemia aplásica, leucopenia y trombocitopenia, además de signos neurológicos como ataxia, temblores y, en casos extremos, convulsiones. En estudios toxicológicos, dosis de 100 mg/kg o superiores han inducido hepatotoxicidad, depresión del sistema nervioso central y muerte en animales de laboratorio. La toxicidad acumulativa también puede ocurrir con tratamientos prolongados, especialmente si no se respetan los intervalos de administración.

El tratamiento en casos de intoxicación incluye suspensión inmediata del fármaco, terapia de soporte, monitoreo hematológico y hepático, y en algunos casos, administración de agentes hepatoprotectores o transfusiones si existe anemia severa. No existe antídoto específico para el albendazol, por lo que el manejo es puramente sintomático. La inducción de emesis puede considerarse si la ingestión fue reciente y el animal está consciente, seguida de la administración de carbón activado para reducir la absorción gastrointestinal.

Seguridad Reproductiva

El albendazol no debe administrarse durante el primer tercio de la gestación en rumiantes, ya que se ha asociado con efectos teratogénicos y embriotóxicos en diversas especies, incluyendo bovinos, ovinos, caprinos y perros. Estudios en animales de laboratorio han demostrado malformaciones congénitas, tales como craneosinostosis, atresia anal, microftalmia y defectos vertebrales cuando se administra durante la organogénesis. Por esta razón, su uso está contraindicado en hembras preñadas durante el primer trimestre. Aunque en las últimas etapas de la gestación no se han reportado efectos adversos sistemáticos con la misma frecuencia, se recomienda extrema precaución y sólo considerar su uso si el beneficio supera claramente el riesgo.

En cuanto a la lactancia, el albendazol y sus metabolitos pueden excretarse en la leche, por lo que su uso en animales lactantes destinados a consumo humano está restringido o prohibido en muchos países, debido a la posibilidad de residuos en productos lácteos. En hembras lactantes no destinadas a producción de alimentos, la excreción en leche puede representar un riesgo teórico para las crías neonatales, aunque los datos son limitados. En ausencia de estudios concluyentes en medicina veterinaria, se recomienda evitar su uso en animales en período de lactancia, especialmente en neonatos sensibles o enfermos.

Interacción Medicamentosa

El albendazol puede presentar interacciones farmacológicas relevantes, especialmente cuando se administra en combinación con otros fármacos hepatotóxicos o mielotóxicos. Su uso concurrente con otros agentes mielodepresores, como quimioterápicos citotóxicos (ej. azatioprina, ciclofosfamida) o algunos antimicóticos sistémicos, puede potenciar el riesgo de toxicidad medular, en especial en perros y gatos, donde se han documentado casos de anemia aplásica y pancitopenia.

Asimismo, el albendazol puede interactuar con inductores o inhibidores enzimáticos hepáticos, lo que altera su metabolismo y biodisponibilidad. Por ejemplo, dexametasona y otros corticosteroides pueden inducir enzimas hepáticas y reducir la concentración plasmática de albendazol sulfoxido, disminuyendo su eficacia. Por el contrario, fármacos como cimetidina (inhibidor enzimático) podrían elevar sus niveles séricos.

También se ha reportado que el uso concomitante con menbutona (colerético) puede aumentar significativamente la biodisponibilidad del albendazol sulfoxido, mejorando su eficacia antiparasitaria, lo que puede ser clínicamente útil en infecciones graves o resistentes.

Debe evitarse el uso simultáneo con otros antiparasitarios de metabolismo hepático, ya que puede producirse acumulación tóxica o efectos adversos aditivos. Finalmente, el uso de antiácidos o adsorbentes gastrointestinales como el carbón activado puede reducir la absorción intestinal del albendazol si se administran en proximidad temporal, afectando negativamente su efecto terapéutico.

Última actualización: 27/07/2025 22:05

Albendazol

  • Albendazol 200 mg por comprimido
  • Suspensión 200mg en 5 mL

Canino y Felino

Dosis estándar:

  • 90mg/kg cada 15-20 días.

Para Giardia:

  • 25 mg/kg/BID, PO, 4 dosis.
  • 25 mg/kg/BID, PO, durante 5 días.
  • 25 mg/kg/BID, PO, durante 2 a 5 días

Para Leishmaniasis:

  • 10 mg/kg/SID, durante 30 días o 5 mg/kg/QID - PO durante 60 días.

Para Filaroides hirthi:

  • 50 mg/kg/BID, PO, durante 5 días; repetir a los 21 días. Los síntomas pueden presentar empeoramiento súbito durante el tratamiento, tal vez debido a una reacción frente a la destrucción de los parásitos.
  • 25 mg/kg/BID, PO durante 5 días; se puede repetir a las 2 semanas (también para Oslerus osleri).

Para Filaroides osleri: (tambiñen conocida como Oslerus osleri):

  • 9.5 mg/kg/BID, durante 55 días o 25 mg/kg/BID, PO durante 5 días. Repetir a las 2 semanas

Para Capillaria Plica:

  • 50 mg/kg/BID, durante 10 a 14 días. Puede causar anorexia.

Para Paragonimus kellicotti:

  • 50 mg/kg/BID, PO, durante 21 días.
  • 30 mg/kg/SID, durante 12 días
  • 25 mg/kg/BID, PO, durante 14 días 

Dosis estándar:

  • 90mg/kg cada 15-20 días.

Para Giardia:

  • 25mg/kg/BID, durante 5 días
  • 25 mg/kg/BID, oral durante 3 a 5 días, puede causar mielosupresión en perros y gatos.

Para trematodos hepáticos (Platynosum u Opisthorchiidae):

  • 50 mg/kg/SID, PO hasta la desaparición de los huevos.

Para Paragonimus kellicotti:

  • 50 mg/kg/SID, PO, durante 21 días
  • 25 mg/kg/BID, PO, durante 10 a 21 días.
  • 30 mg/kg/SID, durante 6 días
  • 25 mg/kg cada 12 horas, PO, durante 14 días.

a)Conejos: para la uveítis facoclástica causada por Encephalitazoon: 30 mg/kg/SID, PO, durante 30 días, seguidos por 15 mg/kg/PO durante 30 días.

b)Chinchillas: para Giardia50-100 mg/kg/SID, PO durante 3 días ).

c) Bovinos: Para parásitos susceptibles: - 10 mg/kg/PO - 7,5 mg/kg/PO; 15 mg/kg/PO, para trematodos hepáticos adultos. Para trematodos hepáticos adultos: 10 mg/kg/PO, es preferible usarlo en otoño cuando la mayor parte de los tremátodos son adultos (eficacia despreciable o nula frente a formas inmaduras). Un segundo tratamiento en invierno puede ser beneficioso. Para cestodos gastrointestinales: 10 15 mg/kg/PO d)Porcinos: Para parásitos susceptibles - 5 a 10 15 mg/kg/PO

e)Ovinos y caprinos: Para parásitos suceptibles: - 7.5 mg/kg/PO (0.75 mL de suspensión/12.5 kg de peso corporal). 7.5 mg/kg/PO; 15 mg/kg/PO para trematodos hepáticos adultos. Para trematodos hepáticos adultos en ovinos: 7.6 mg/kg/PO. Para tratamiento de nematodos en ovinos: 3 ml de suspensión/ 45kg, PO.


El albendazol es un antihelmíntico de amplio espectro aprobado en medicina veterinaria para el tratamiento de diversas parasitosis internas en animales de producción. En bovinos no lactantes, está indicado para el control de nematodos gastrointestinales y pulmonares como Ostertagia ostertagi, Haemonchus spp., Trichostrongylus spp., Nematodirus spp., Cooperia spp., Bunostomum phlebotomum, Oesophagostomum spp., y Dictyocaulus viviparus (formas adultas y L4), así como para el tratamiento de Fasciola hepatica en su fase adulta y de cestodiasis por Moniezia spp. En ovinos, el albendazol está aprobado para tratar una gama más amplia de parásitos, incluyendo Ostertagia circumcincta, Marshallagia marshalli, Haemonchus contortus, Trichostrongylus spp., Nematodirus spp., Cooperia spp., Oesophagostomum spp., Chabertia ovina, Dictyocaulus filaria, Fasciola hepatica, Fascioloides magna, Moniezia expansa y Thysanosoma actinoides.

El albendazol también se utiliza fuera de aprobación (off-label) en otras especies. En caprinos y cerdos, se emplea para el control de nematodos gastrointestinales y de Fasciola hepatica con eficacia variable. En medicina de pequeños animales, se ha utilizado en perros para el tratamiento de infecciones por Filaroides spp., capilariasis y, en ocasiones, giardiasis, aunque su uso en esta última ha disminuido debido al riesgo de toxicidad medular. En gatos, ha sido utilizado para tratar infecciones por Paragonimus kellicotti y capilariasis. En todos los casos off-label, su uso debe considerarse con precaución y bajo supervisión veterinaria, especialmente en animales pequeños por el potencial riesgo de mielosupresión.

El albendazol es un antihelmíntico de amplio espectro perteneciente al grupo de los benzimidazoles, cuyo mecanismo de acción consiste en inhibir la polimerización de la tubulina al unirse selectivamente a la β-tubulina parasitaria, interfiriendo con la formación y función de los microtúbulos citoplasmáticos. Esta alteración impide procesos vitales como el transporte de glucosa y la división celular, lo que conduce a una depleción energética, degeneración celular y muerte del parásito. Según el Manual de Plumb (2010), este efecto abarca tanto formas adultas como larvarias de nematodos gastrointestinales y pulmonares, algunos cestodos (Moniezia spp.) y trematodos hepáticos en fase adulta (Fasciola hepatica).

Tras su administración oral, el albendazol es metabolizado a nivel hepático a su principal metabolito activo, el albendazol sulfoxido, el cual posee una vida media adecuada para ejercer efecto sistémico, especialmente en rumiantes. Este metabolito es responsable del efecto antiparasitario en tejidos extraintestinales y en parásitos sistémicos. Además, se ha descrito su acción ovicida, larvicida y adulticida en diferentes especies parasitarias.

Estudios recientes también han mostrado que su actividad puede ser potenciada mediante la coadministración de sustancias coleréticas como el menbutone, que mejora la absorción y biodisponibilidad del albendazol sulfoxido. Sin embargo, se ha observado resistencia creciente en varios géneros de nematodos, como Haemonchus, Trichostrongylus y Cooperia, vinculada a mutaciones específicas en el gen de la β-tubulina.

En medicina veterinaria, el albendazol ha demostrado eficacia frente a helmintos gastrointestinales y pulmonares en bovinos y ovinos, así como en algunas infecciones por protozoos (por ejemplo, Giardia) en pequeños animales, aunque en estos últimos su uso es limitado por la posibilidad de toxicidad medular, también advertida en Plumb

El albendazol presenta una absorción oral limitada y variable, influenciada por la especie animal, el estado nutricional y la presencia de grasa en la dieta. Una vez absorbido, sufre un extenso metabolismo hepático de primer paso, siendo rápidamente biotransformado a su principal metabolito activo: el albendazol sulfoxido, responsable de la mayoría de los efectos antiparasitarios sistémicos. Este metabolito puede atravesar tejidos y líquidos corporales, incluyendo bilis, pulmones, contenido gastrointestinal y fluido cefalorraquídeo, lo que permite su acción sobre parásitos sistémicos y extraintestinales. Posteriormente, el albendazol sulfoxido es oxidado a albendazol sulfona, un metabolito inactivo. En rumiantes, particularmente en ovinos y bovinos, la biodisponibilidad es significativamente mayor que en monogástricos, lo cual favorece su eficacia en esas especies. Según Plumb, la absorción puede verse mejorada cuando se administra con alimentos, especialmente si contienen lípidos. Estudios recientes han mostrado que coadministrar albendazol con menbutona (colerético) en ovinos incrementa su Cmax y AUC, aumentando así la concentración del sulfoxido en plasma. La vida media del albendazol sulfoxido varía según la especie: en ovinos es de 11 a 16 horas; en perros, considerablemente menor. La excreción se produce principalmente por vía biliar y fecal, con una fracción menor eliminada por orina. En animales con enfermedad hepática o biliar, la farmacocinética puede verse alterada significativamente, lo que puede reducir su eficacia o aumentar el riesgo de toxicidad.

El albendazol es generalmente bien tolerado en rumiantes cuando se administra a las dosis terapéuticas recomendadas, pero pueden presentarse efectos adversos, especialmente si se excede la dosis o se administra de forma prolongada. En perros y gatos se han documentado casos de toxicidad medular, manifestada como mielosupresión, anemia aplásica, leucopenia y trombocitopenia, lo que limita su uso en pequeños animales, especialmente en tratamientos repetidos o prolongados. También se ha descrito anorexia, letargo, vómitos, y diarrea leve como efectos gastrointestinales transitorios. En rumiantes y cerdos, pueden presentarse signos inespecíficos como hipersalivación, ataxia leve o temblores musculares, aunque son poco frecuentes. En ovejas y cabras preñadas tratadas durante el primer tercio de gestación, se han reportado malformaciones congénitas, incluyendo defectos craneofaciales y esqueléticos, asociadas al uso de albendazol, lo que ha sido confirmado en múltiples estudios experimentales. Asimismo, se ha observado elevación de enzimas hepáticas (ALT, AST) en algunas especies como signo de hepatotoxicidad subclínica. A dosis muy elevadas o en sobredosis accidentales, puede producirse depresión del sistema nervioso central, incoordinación, y toxicidad hepática aguda. Por lo tanto, su uso debe ser cauteloso en animales debilitados, jóvenes, con enfermedades hepáticas o en combinación con otros fármacos hepatotóxicos o mielotóxicos.

El albendazol está contraindicado en animales con hipersensibilidad conocida al principio activo y en aquellos que presentan enfermedad hepática preexistente, debido a su metabolismo hepático intensivo. También debe evitarse su uso en hembras gestantes durante el primer tercio de la gestación, especialmente en rumiantes, ya que existen evidencias de efectos teratogénicos y embriotóxicos documentados en diversas especies. Se advierte específicamente que no debe administrarse durante la gestación temprana en bovinos, ovinos o caprinos, por el riesgo de malformaciones congénitas. Asimismo, su uso está contraindicado en animales jóvenes o debilitados, así como en perros y gatos cuando no se dispone de monitoreo hematológico adecuado, dado el riesgo de mielotoxicidad (supresión de médula ósea), que puede presentarse incluso con tratamientos breves. Por otra parte, no debe utilizarse en animales destinados a consumo humano a menos que se respeten estrictamente los tiempos de retiro, ya que residuos de albendazol y sus metabolitos pueden persistir en tejidos comestibles y leche. Finalmente, se debe evitar su administración en combinación con otros fármacos hepatotóxicos o mielotóxicos, debido al posible efecto aditivo en la toxicidad sistémica.

En casos de sobredosis aguda, el albendazol puede provocar efectos adversos dependientes de la especie y de la dosis administrada. En rumiantes se ha demostrado que dosis únicas orales de hasta 10 veces la terapéutica no generan efectos clínicos severos, aunque pueden observarse anorexia transitoria, depresión y alteraciones en parámetros bioquímicos hepáticos. Sin embargo, en pequeños animales, particularmente en perros y gatos, el albendazol posee un margen terapéutico estrecho, y las sobredosis pueden resultar en toxicidad medular grave, manifestada como pancitopenia, anemia aplásica, leucopenia y trombocitopenia, además de signos neurológicos como ataxia, temblores y, en casos extremos, convulsiones. En estudios toxicológicos, dosis de 100 mg/kg o superiores han inducido hepatotoxicidad, depresión del sistema nervioso central y muerte en animales de laboratorio. La toxicidad acumulativa también puede ocurrir con tratamientos prolongados, especialmente si no se respetan los intervalos de administración.

El tratamiento en casos de intoxicación incluye suspensión inmediata del fármaco, terapia de soporte, monitoreo hematológico y hepático, y en algunos casos, administración de agentes hepatoprotectores o transfusiones si existe anemia severa. No existe antídoto específico para el albendazol, por lo que el manejo es puramente sintomático. La inducción de emesis puede considerarse si la ingestión fue reciente y el animal está consciente, seguida de la administración de carbón activado para reducir la absorción gastrointestinal.

El albendazol no debe administrarse durante el primer tercio de la gestación en rumiantes, ya que se ha asociado con efectos teratogénicos y embriotóxicos en diversas especies, incluyendo bovinos, ovinos, caprinos y perros. Estudios en animales de laboratorio han demostrado malformaciones congénitas, tales como craneosinostosis, atresia anal, microftalmia y defectos vertebrales cuando se administra durante la organogénesis. Por esta razón, su uso está contraindicado en hembras preñadas durante el primer trimestre. Aunque en las últimas etapas de la gestación no se han reportado efectos adversos sistemáticos con la misma frecuencia, se recomienda extrema precaución y sólo considerar su uso si el beneficio supera claramente el riesgo.

En cuanto a la lactancia, el albendazol y sus metabolitos pueden excretarse en la leche, por lo que su uso en animales lactantes destinados a consumo humano está restringido o prohibido en muchos países, debido a la posibilidad de residuos en productos lácteos. En hembras lactantes no destinadas a producción de alimentos, la excreción en leche puede representar un riesgo teórico para las crías neonatales, aunque los datos son limitados. En ausencia de estudios concluyentes en medicina veterinaria, se recomienda evitar su uso en animales en período de lactancia, especialmente en neonatos sensibles o enfermos.

El albendazol puede presentar interacciones farmacológicas relevantes, especialmente cuando se administra en combinación con otros fármacos hepatotóxicos o mielotóxicos. Su uso concurrente con otros agentes mielodepresores, como quimioterápicos citotóxicos (ej. azatioprina, ciclofosfamida) o algunos antimicóticos sistémicos, puede potenciar el riesgo de toxicidad medular, en especial en perros y gatos, donde se han documentado casos de anemia aplásica y pancitopenia.

Asimismo, el albendazol puede interactuar con inductores o inhibidores enzimáticos hepáticos, lo que altera su metabolismo y biodisponibilidad. Por ejemplo, dexametasona y otros corticosteroides pueden inducir enzimas hepáticas y reducir la concentración plasmática de albendazol sulfoxido, disminuyendo su eficacia. Por el contrario, fármacos como cimetidina (inhibidor enzimático) podrían elevar sus niveles séricos.

También se ha reportado que el uso concomitante con menbutona (colerético) puede aumentar significativamente la biodisponibilidad del albendazol sulfoxido, mejorando su eficacia antiparasitaria, lo que puede ser clínicamente útil en infecciones graves o resistentes.

Debe evitarse el uso simultáneo con otros antiparasitarios de metabolismo hepático, ya que puede producirse acumulación tóxica o efectos adversos aditivos. Finalmente, el uso de antiácidos o adsorbentes gastrointestinales como el carbón activado puede reducir la absorción intestinal del albendazol si se administran en proximidad temporal, afectando negativamente su efecto terapéutico.

Última actualización: 27/07/2025 22:05