Cimetidina solución inyectable

Ámbito de Acción: Digestivo

Laboratorio

Sanderson

Presentación
Caja conteniendo 100 ampollas.
Dosis Práctica

Dosis 5mg/kg/6 u 8 horas | vía IM o IV 0.3 mL cada 10 kilos de peso.

Principio Activo

Cimetidina

Composición

Cada ampolla inyectable de 2 mL contiene: Cimetidina 300 mg

Especies

Caninos y Felinos

Posología

5–10 mg/kg PO cada 6–8 horas, pudiendo usarse también IM o IV a dosis similares cuando se necesita hospitalización.

5–10 mg/kg PO cada 6–8 horas, pudiendo usarse también IM o IV a dosis similares cuando se necesita hospitalización.


Indicaciones

La cimetidina se utiliza en medicina veterinaria principalmente como antagonista H₂ para disminuir la secreción ácida gástrica. Sus indicaciones clínicas incluyen:

  • Tratamiento y profilaxis de úlceras gástricas, abomasales y duodenales.
  • Gastritis urémica asociada a enfermedad renal crónica.
  • Gastritis erosiva relacionada con estrés, fármacos o enfermedades sistémicas.
  • Esofagitis y reflujo gastroesofágico.
  • Reflujo gastroduodenal.
  • Síndromes de hipersecreción gástrica, como los asociados a gastrinomas.
  • Mastocitosis sistémica, para controlar la hipersecreción ácida causada por liberación excesiva de histamina.
  • Uso experimental como inmunomodulador, aunque con evidencia limitada.
  • Tratamiento de melanomas en equinos, sin eficacia comprobada.

En veterinaria moderna la cimetidina ha sido parcialmente desplazada por otros antagonistas H₂ (ranitidina, famotidina) y por inhibidores de bomba de protones (omeprazol), que requieren menos dosis y son más efectivos.

Acciones

La cimetidina es un antagonista competitivo de los receptores H₂ localizados en las células parietales gástricas. Al bloquear dichos receptores:

  • Inhibe competitivamente la unión de histamina, reduciendo la secreción de ácido gástrico tanto en condiciones basales como cuando la secreción es estimulada por alimento, pentagastrina, histamina o insulina.
  • Disminuye la producción total del jugo gástrico, lo que reduce simultáneamente la secreción de pepsina, ya que su liberación depende del pH gástrico.
  • No altera el vaciamiento gástrico, la secreción biliar o pancreática, ni la presión del esfínter esofágico inferior.
En caninos y felinos, la cimetidina actúa como:

  • Antiácido sistémico, reduciendo la acidez gástrica y ayudando a proteger mucosa en gastritis, úlceras y reflujo.
  • Coadyuvante en esofagitis por reflujo, debido a la disminución de la acidez del contenido gástrico que asciende al esófago.
  • Modulador de secreción gástrica en pacientes con enfermedad renal, especialmente en gastritis urémica, reduciendo el daño por hiperacidez causada por toxinas urémicas.
En otras especies:

  • Equinos: reduce la secreción ácida gástrica, aunque su eficacia clínica es menor comparada con ranitidina o sobre todo omeprazol.
  • Bovinos y pequeños rumiantes: tiene el mismo mecanismo anti-H₂, pero se usa poco por baja biodisponibilidad oral.
  • Cerdos: puede reducir la secreción ácida en gastritis erosiva, aunque rara vez se emplea en producción.

Acciones inmunológicas

  • La cimetidina muestra un efecto inmunomodulador, ya que puede revertir la supresión de la respuesta inmune mediada por células T, observada en modelos experimentales
  • Este efecto se ha estudiado como coadyuvante en mastocitosis y algunas neoplasias mastocíticas felinas, dado que al bloquear receptores H₂ disminuye parte de la inmunosupresión inducida por histamina.
Acción endocrina débil

  • Presenta una débil actividad antiandrogénica, documentada en estudios humanos y animales.
  • En perros y gatos esta acción rara vez tiene relevancia clínica, pero teóricamente puede interferir con la función androgénica en tratamientos prolongados.

Farmacocinética

En los perros, la biodisponibilidad oral de la cimetidina es de aproximadamente 75-95%, aunque se reduce significativamente cuando la dosis se administra junto con alimento; su vida media sérica es de 1,3-1,6 horas y el volumen de distribución alcanza 1,2 L/kg, datos que explican la necesidad de administraciones frecuentes en esta especie. En gatos, aunque el Plumb no entrega cifras exactas, la farmacocinética es similar a la del perro, con una vida media igualmente corta y biodisponibilidad variable, por lo que también requiere intervalos de dosificación estrechos y se prefiere su uso parenteral en pacientes hospitalizados cuando se busca un efecto más estable. En los caballos, después de la administración intragástrica, la biodisponibilidad es solo del 14%, con un volumen de distribución en estado estable de 0,77 L/kg, depuración plasmática mediana de 8,2 ml/min/kg y vida media de eliminación terminal cercana a 90 minutos, lo que limita su utilidad clínica frente a otros fármacos más efectivos como omeprazol. En personas, la cimetidina presenta rápida absorción oral, aunque una fracción se metaboliza por efecto de primer paso; la biodisponibilidad es del 70-80% y el alimento puede retardar la absorción y disminuir ligeramente la cantidad absorbida, aunque ingerida con alimentos puede alcanzar concentraciones máximas cuando el estómago tiene menor neutralización fisiológica. La cimetidina se distribuye ampliamente en tejidos, tiene una unión a proteínas plasmáticas baja (15-20%), atraviesa la placenta y se excreta en la leche, por lo que en animales gestantes o lactantes se recomienda precaución. El metabolismo ocurre parcialmente en el hígado y el resto se elimina por vía renal, siendo excretada sin cambios en mayor proporción tras administración parenteral (≈75%) que tras administración oral (≈48%). La vida media en humanos es de alrededor de 2 horas, pero se prolonga en ancianos y en individuos con enfermedad hepática o renal, fenómeno extrapolable a perros y gatos con insuficiencia renal o hepática avanzada. La diálisis peritoneal no aumenta significativamente su depuración, lo que refuerza la importancia del ajuste de dosis en pacientes con disfunción renal.

Efectos Adversos

Con las dosis de uso común, los efectos adversos parecen ser poco frecuentes en los animales; sin embargo, en personas se han documentado confusión mental, dolor de cabeza al suspender la droga, ginecomastia y disminución de la libido, efectos que rara vez se observan en perros o gatos pero que se consideran teóricamente posibles debido a la actividad antiandrogénica débil del fármaco. En raras ocasiones, la cimetidina se ha asociado con agranulocitosis y con arritmias cardíacas transitorias cuando es administrada por vía IV demasiado rápido, por lo que se recomienda una infusión lenta, especialmente en pacientes geriátricos o con comorbilidades cardíacas. Tras la administración IM puede aparecer dolor o sensibilidad en el sitio de inyección. En animales con insuficiencia hepática o renal pueden presentarse efectos neurológicos como letargia, desorientación o cambios de conducta debido a la disminución del aclaramiento del fármaco. Además, la cimetidina inhibe las enzimas microsomales hepáticas (citocromo P450), lo que puede alterar la tasa metabólica de otras drogas y aumentar el riesgo de toxicidad en tratamientos concurrentes, especialmente en animales politratados o que reciben medicamentos con margen terapéutico estrecho.

Contraindicaciones

La cimetidina está contraindicada en pacientes con hipersensibilidad conocida al fármaco y debe emplearse con especial precaución en animales gerontes o con insuficiencia hepática o renal, ya que estas condiciones pueden aumentar el riesgo de efectos neurológicos como desorientación o confusión, lo que en ocasiones requiere reducción de la dosis. En perros y gatos se recomienda prudencia en pacientes con enfermedad renal crónica avanzada debido al riesgo de acumulación y respuestas adversas del sistema nervioso central. Aunque en el pasado se utilizó como terapia adyuvante en la intoxicación por acetaminofeno en gatos, actualmente se desaconseja su uso para este fin debido a su limitada eficacia y a la posibilidad de interferir o complicar el tratamiento estándar. También se aconseja cautela en animales politratados, especialmente si reciben fármacos que dependan del metabolismo hepático por citocromo P450, ya que la cimetidina puede inhibir estas enzimas y aumentar las concentraciones plasmáticas de otros medicamentos.

Sobredosis

La experiencia clínica con la sobredosificación de cimetidina es limitada, pero en animales de laboratorio se han observado taquicardia e insuficiencia respiratoria con dosis extremadamente altas, recomendándose soporte respiratorio y el uso de beta-bloqueadores si se desarrollan estos signos. En perros y gatos, aunque los casos de intoxicación aguda son raros debido a su amplio margen de seguridad, podrían presentarse vómitos, diarrea, hipotensión, letargia, desorientación o arritmias leves si se administran dosis muy superiores a las terapéuticas o en animales con función renal disminuida que acumulen el fármaco. La administración IV demasiado rápida puede aumentar el riesgo de colapso cardiovascular transitorio o bradicardia, por lo que siempre se recomienda una infusión lenta. No existe un antídoto específico para la cimetidina, por lo que el manejo es principalmente sintomático y de soporte, incluyendo fluidoterapia, monitorización cardiovascular, corrección de electrolitos, terapia respiratoria si es necesaria y control de arritmias. En casos de ingestión oral reciente, la descontaminación gastrointestinal puede considerarse, aunque su eficacia es limitada debido a la rápida absorción del fármaco.

Seguridad Reproductiva

La cimetidina está clasificada por la FDA como categoría B para su uso durante la gestación humana, lo que indica que los estudios en animales no han demostrado riesgo fetal o que, si bien existe algún efecto adverso en animales de laboratorio, los estudios adecuados en mujeres embarazadas no han evidenciado riesgo durante el primer trimestre ni evidencia de riesgo en los siguientes. Un sistema independiente que evalúa la seguridad en la gestación canina y felina (Papich, 1989) también ubica la cimetidina en categoría B, señalando que es segura si se emplea con cuidado: aunque algunos estudios en animales pudieron detectar cierto riesgo, la experiencia clínica indica que su uso es generalmente seguro en perros y gatos, especialmente cuando no se administra cerca del término de la gestación. La cimetidina atraviesa la placenta y se distribuye en la leche, y aunque no existe confirmación absoluta de su seguridad durante la lactancia en animales, suele considerarse compatible con el amamantamiento en humanos, por lo que se presume un riesgo bajo en hembras lactantes caninas y felinas; aun así, se recomienda su uso prudente en neonatos sensibles o camadas debilitadas, ya que las concentraciones en leche pueden ser clínicamente relevantes en tratamientos prolongados.

Interacción Medicamentosa

as siguientes interacciones han sido documentadas o son teóricamente posibles en animales y personas que reciben cimetidina, y pueden ser clínicamente relevantes en perros y gatos. La cimetidina inhibe el sistema de enzimas microsomales hepáticas (citocromo P450), lo que puede reducir la metabolización, prolongar la vida media y aumentar los niveles séricos de múltiples fármacos, o disminuir la extracción hepática de medicamentos con alto efecto de primer paso. Entre los agentes afectados se incluyen antidepresivos tricíclicos, benzodiacepinas como el diazepam, beta-bloqueadores (p. ej., propranolol), bloqueadores de canales de calcio como verapamilo, cloranfenicol, fenitoína, lidocaína, metronidazol, procainamida, teofilina, triamtereno y warfarina, por lo que se recomienda monitorear de cerca a los pacientes que reciben terapias combinadas, especialmente si estos medicamentos poseen márgenes terapéuticos estrechos. Los antiácidos pueden disminuir la absorción de cimetidina, por lo que deben administrarse con un intervalo mínimo de 2 horas. Asimismo, el uso conjunto con fármacos mielosupresores puede aumentar el riesgo de leucopenia o agravar cuadros hematológicos, motivo por el cual se recomiendan controles hemáticos periódicos en tratamientos prolongados o en pacientes debilitados. En medicina veterinaria, esta propiedad inhibidora del citocromo P450 implica precaución adicional en animales politratados, geriátricos o con enfermedad hepática.

Última actualización: 09/12/2025 15:57

Cimetidina

Cada ampolla inyectable de 2 mL contiene: Cimetidina 300 mg

Caninos y Felinos

5–10 mg/kg PO cada 6–8 horas, pudiendo usarse también IM o IV a dosis similares cuando se necesita hospitalización.

5–10 mg/kg PO cada 6–8 horas, pudiendo usarse también IM o IV a dosis similares cuando se necesita hospitalización.


La cimetidina se utiliza en medicina veterinaria principalmente como antagonista H₂ para disminuir la secreción ácida gástrica. Sus indicaciones clínicas incluyen:

  • Tratamiento y profilaxis de úlceras gástricas, abomasales y duodenales.
  • Gastritis urémica asociada a enfermedad renal crónica.
  • Gastritis erosiva relacionada con estrés, fármacos o enfermedades sistémicas.
  • Esofagitis y reflujo gastroesofágico.
  • Reflujo gastroduodenal.
  • Síndromes de hipersecreción gástrica, como los asociados a gastrinomas.
  • Mastocitosis sistémica, para controlar la hipersecreción ácida causada por liberación excesiva de histamina.
  • Uso experimental como inmunomodulador, aunque con evidencia limitada.
  • Tratamiento de melanomas en equinos, sin eficacia comprobada.

En veterinaria moderna la cimetidina ha sido parcialmente desplazada por otros antagonistas H₂ (ranitidina, famotidina) y por inhibidores de bomba de protones (omeprazol), que requieren menos dosis y son más efectivos.

La cimetidina es un antagonista competitivo de los receptores H₂ localizados en las células parietales gástricas. Al bloquear dichos receptores:

  • Inhibe competitivamente la unión de histamina, reduciendo la secreción de ácido gástrico tanto en condiciones basales como cuando la secreción es estimulada por alimento, pentagastrina, histamina o insulina.
  • Disminuye la producción total del jugo gástrico, lo que reduce simultáneamente la secreción de pepsina, ya que su liberación depende del pH gástrico.
  • No altera el vaciamiento gástrico, la secreción biliar o pancreática, ni la presión del esfínter esofágico inferior.
En caninos y felinos, la cimetidina actúa como:

  • Antiácido sistémico, reduciendo la acidez gástrica y ayudando a proteger mucosa en gastritis, úlceras y reflujo.
  • Coadyuvante en esofagitis por reflujo, debido a la disminución de la acidez del contenido gástrico que asciende al esófago.
  • Modulador de secreción gástrica en pacientes con enfermedad renal, especialmente en gastritis urémica, reduciendo el daño por hiperacidez causada por toxinas urémicas.
En otras especies:

  • Equinos: reduce la secreción ácida gástrica, aunque su eficacia clínica es menor comparada con ranitidina o sobre todo omeprazol.
  • Bovinos y pequeños rumiantes: tiene el mismo mecanismo anti-H₂, pero se usa poco por baja biodisponibilidad oral.
  • Cerdos: puede reducir la secreción ácida en gastritis erosiva, aunque rara vez se emplea en producción.

Acciones inmunológicas

  • La cimetidina muestra un efecto inmunomodulador, ya que puede revertir la supresión de la respuesta inmune mediada por células T, observada en modelos experimentales
  • Este efecto se ha estudiado como coadyuvante en mastocitosis y algunas neoplasias mastocíticas felinas, dado que al bloquear receptores H₂ disminuye parte de la inmunosupresión inducida por histamina.
Acción endocrina débil

  • Presenta una débil actividad antiandrogénica, documentada en estudios humanos y animales.
  • En perros y gatos esta acción rara vez tiene relevancia clínica, pero teóricamente puede interferir con la función androgénica en tratamientos prolongados.

En los perros, la biodisponibilidad oral de la cimetidina es de aproximadamente 75-95%, aunque se reduce significativamente cuando la dosis se administra junto con alimento; su vida media sérica es de 1,3-1,6 horas y el volumen de distribución alcanza 1,2 L/kg, datos que explican la necesidad de administraciones frecuentes en esta especie. En gatos, aunque el Plumb no entrega cifras exactas, la farmacocinética es similar a la del perro, con una vida media igualmente corta y biodisponibilidad variable, por lo que también requiere intervalos de dosificación estrechos y se prefiere su uso parenteral en pacientes hospitalizados cuando se busca un efecto más estable. En los caballos, después de la administración intragástrica, la biodisponibilidad es solo del 14%, con un volumen de distribución en estado estable de 0,77 L/kg, depuración plasmática mediana de 8,2 ml/min/kg y vida media de eliminación terminal cercana a 90 minutos, lo que limita su utilidad clínica frente a otros fármacos más efectivos como omeprazol. En personas, la cimetidina presenta rápida absorción oral, aunque una fracción se metaboliza por efecto de primer paso; la biodisponibilidad es del 70-80% y el alimento puede retardar la absorción y disminuir ligeramente la cantidad absorbida, aunque ingerida con alimentos puede alcanzar concentraciones máximas cuando el estómago tiene menor neutralización fisiológica. La cimetidina se distribuye ampliamente en tejidos, tiene una unión a proteínas plasmáticas baja (15-20%), atraviesa la placenta y se excreta en la leche, por lo que en animales gestantes o lactantes se recomienda precaución. El metabolismo ocurre parcialmente en el hígado y el resto se elimina por vía renal, siendo excretada sin cambios en mayor proporción tras administración parenteral (≈75%) que tras administración oral (≈48%). La vida media en humanos es de alrededor de 2 horas, pero se prolonga en ancianos y en individuos con enfermedad hepática o renal, fenómeno extrapolable a perros y gatos con insuficiencia renal o hepática avanzada. La diálisis peritoneal no aumenta significativamente su depuración, lo que refuerza la importancia del ajuste de dosis en pacientes con disfunción renal.

Con las dosis de uso común, los efectos adversos parecen ser poco frecuentes en los animales; sin embargo, en personas se han documentado confusión mental, dolor de cabeza al suspender la droga, ginecomastia y disminución de la libido, efectos que rara vez se observan en perros o gatos pero que se consideran teóricamente posibles debido a la actividad antiandrogénica débil del fármaco. En raras ocasiones, la cimetidina se ha asociado con agranulocitosis y con arritmias cardíacas transitorias cuando es administrada por vía IV demasiado rápido, por lo que se recomienda una infusión lenta, especialmente en pacientes geriátricos o con comorbilidades cardíacas. Tras la administración IM puede aparecer dolor o sensibilidad en el sitio de inyección. En animales con insuficiencia hepática o renal pueden presentarse efectos neurológicos como letargia, desorientación o cambios de conducta debido a la disminución del aclaramiento del fármaco. Además, la cimetidina inhibe las enzimas microsomales hepáticas (citocromo P450), lo que puede alterar la tasa metabólica de otras drogas y aumentar el riesgo de toxicidad en tratamientos concurrentes, especialmente en animales politratados o que reciben medicamentos con margen terapéutico estrecho.

La cimetidina está contraindicada en pacientes con hipersensibilidad conocida al fármaco y debe emplearse con especial precaución en animales gerontes o con insuficiencia hepática o renal, ya que estas condiciones pueden aumentar el riesgo de efectos neurológicos como desorientación o confusión, lo que en ocasiones requiere reducción de la dosis. En perros y gatos se recomienda prudencia en pacientes con enfermedad renal crónica avanzada debido al riesgo de acumulación y respuestas adversas del sistema nervioso central. Aunque en el pasado se utilizó como terapia adyuvante en la intoxicación por acetaminofeno en gatos, actualmente se desaconseja su uso para este fin debido a su limitada eficacia y a la posibilidad de interferir o complicar el tratamiento estándar. También se aconseja cautela en animales politratados, especialmente si reciben fármacos que dependan del metabolismo hepático por citocromo P450, ya que la cimetidina puede inhibir estas enzimas y aumentar las concentraciones plasmáticas de otros medicamentos.

La experiencia clínica con la sobredosificación de cimetidina es limitada, pero en animales de laboratorio se han observado taquicardia e insuficiencia respiratoria con dosis extremadamente altas, recomendándose soporte respiratorio y el uso de beta-bloqueadores si se desarrollan estos signos. En perros y gatos, aunque los casos de intoxicación aguda son raros debido a su amplio margen de seguridad, podrían presentarse vómitos, diarrea, hipotensión, letargia, desorientación o arritmias leves si se administran dosis muy superiores a las terapéuticas o en animales con función renal disminuida que acumulen el fármaco. La administración IV demasiado rápida puede aumentar el riesgo de colapso cardiovascular transitorio o bradicardia, por lo que siempre se recomienda una infusión lenta. No existe un antídoto específico para la cimetidina, por lo que el manejo es principalmente sintomático y de soporte, incluyendo fluidoterapia, monitorización cardiovascular, corrección de electrolitos, terapia respiratoria si es necesaria y control de arritmias. En casos de ingestión oral reciente, la descontaminación gastrointestinal puede considerarse, aunque su eficacia es limitada debido a la rápida absorción del fármaco.

La cimetidina está clasificada por la FDA como categoría B para su uso durante la gestación humana, lo que indica que los estudios en animales no han demostrado riesgo fetal o que, si bien existe algún efecto adverso en animales de laboratorio, los estudios adecuados en mujeres embarazadas no han evidenciado riesgo durante el primer trimestre ni evidencia de riesgo en los siguientes. Un sistema independiente que evalúa la seguridad en la gestación canina y felina (Papich, 1989) también ubica la cimetidina en categoría B, señalando que es segura si se emplea con cuidado: aunque algunos estudios en animales pudieron detectar cierto riesgo, la experiencia clínica indica que su uso es generalmente seguro en perros y gatos, especialmente cuando no se administra cerca del término de la gestación. La cimetidina atraviesa la placenta y se distribuye en la leche, y aunque no existe confirmación absoluta de su seguridad durante la lactancia en animales, suele considerarse compatible con el amamantamiento en humanos, por lo que se presume un riesgo bajo en hembras lactantes caninas y felinas; aun así, se recomienda su uso prudente en neonatos sensibles o camadas debilitadas, ya que las concentraciones en leche pueden ser clínicamente relevantes en tratamientos prolongados.

as siguientes interacciones han sido documentadas o son teóricamente posibles en animales y personas que reciben cimetidina, y pueden ser clínicamente relevantes en perros y gatos. La cimetidina inhibe el sistema de enzimas microsomales hepáticas (citocromo P450), lo que puede reducir la metabolización, prolongar la vida media y aumentar los niveles séricos de múltiples fármacos, o disminuir la extracción hepática de medicamentos con alto efecto de primer paso. Entre los agentes afectados se incluyen antidepresivos tricíclicos, benzodiacepinas como el diazepam, beta-bloqueadores (p. ej., propranolol), bloqueadores de canales de calcio como verapamilo, cloranfenicol, fenitoína, lidocaína, metronidazol, procainamida, teofilina, triamtereno y warfarina, por lo que se recomienda monitorear de cerca a los pacientes que reciben terapias combinadas, especialmente si estos medicamentos poseen márgenes terapéuticos estrechos. Los antiácidos pueden disminuir la absorción de cimetidina, por lo que deben administrarse con un intervalo mínimo de 2 horas. Asimismo, el uso conjunto con fármacos mielosupresores puede aumentar el riesgo de leucopenia o agravar cuadros hematológicos, motivo por el cual se recomiendan controles hemáticos periódicos en tratamientos prolongados o en pacientes debilitados. En medicina veterinaria, esta propiedad inhibidora del citocromo P450 implica precaución adicional en animales politratados, geriátricos o con enfermedad hepática.

Última actualización: 09/12/2025 15:57