Laboratorio
Chile
Ámbito de Acción: Antimicrobianos
Revisado el 20/11/2025
Chile
Cefotaxima
Cefotaxima es una cefalosporina de 3ra generación, bactericida, de uso parenteral, con excelente actividad contra bacterias gramnegativas y buena penetración en tejidos profundos (incluyendo SNC).
Aunque no existe aprobación FDA para uso veterinario, se utiliza de manera extra-label en medicina veterinaria cuando se requiere una cefalosporina inyectable de amplio espectro.
Cefotaxima sódica puede ser utilizada en perros y gatos en las siguientes situaciones clínicas:
1. Infecciones del sistema nervioso central (SNC):
2. Infecciones severas del tracto respiratorio:
3. Infecciones del tracto urinario complicadas:
4. Infecciones intraabdominales:
5. Septicemia / bacteriemia:
6. Infecciones de tejidos profundos:
7. Profilaxis en cirugías de alto riesgo
La cefotaxima no presenta absorción oral apreciable, por lo que debe administrarse por vía parenteral para alcanzar niveles séricos terapéuticos. Tras su administración intramuscular o subcutánea muestra una alta biodisponibilidad: en perros es de aproximadamente 87% por vía IM y cercana al 100% por vía SC, mientras que en gatos la biodisponibilidad IM varía entre 93 y 98%. Una vez administrada, la droga se distribuye ampliamente en numerosos tejidos y fluidos, incluyendo hueso, humor acuoso, bilis, líquido prostático (descrito en humanos), derrames pleurales y ascitis. También atraviesa la placenta, alcanzando concentraciones en el líquido amniótico iguales o superiores a las del suero materno, y se excreta en bajas concentraciones en la leche. En humanos, entre el 13 y el 40% de la cefotaxima circula unida a proteínas plasmáticas. A diferencia de las cefalosporinas de primera y la mayoría de las de segunda generación, la cefotaxima logra penetrar el líquido cefalorraquídeo y alcanzar niveles terapéuticos, especialmente cuando existe inflamación meníngea. En cuanto a sus parámetros farmacocinéticos, en perros el volumen de distribución es de 480 mL/kg, con una depuración corporal total de 10.5 mL/min/kg; en gatos la depuración es cercana a 3 mL/min/kg. La cefotaxima se metaboliza parcialmente en el hígado a desacetilcefotaxima, un metabolito activo que posteriormente es degradado a productos inactivos. La eliminación ocurre principalmente por vía renal y la secreción tubular participa en este proceso, de modo que la probenecida puede prolongar la vida media sérica al inhibir dicha secreción. En perros, las vidas medias de eliminación son de aproximadamente 45 minutos tras administración IV, 50 minutos vía IM y 103 minutos por vía SC; en gatos la vida media tras administración IV es cercana a 1 hora. En potrillos, como referencia, se han descrito volúmenes de distribución entre 0.29 y 4.2 L/kg, una vida media aproximada de 1 hora y una depuración cercana a 0.32 L/kg/h.
os efectos adversos asociados al uso de cefotaxima y otras cefalosporinas suelen ser poco frecuentes y generalmente no son graves. Pueden presentarse reacciones de hipersensibilidad no dependientes de la dosis, las cuales incluyen erupciones cutáneas, fiebre, eosinofilia, linfadenopatía o incluso anafilaxia. El uso de cefalosporinas en pacientes con antecedentes de hipersensibilidad a penicilinas es considerado controvertido, ya que se estima que entre 1% y 15% de las personas alérgicas a las penicilinas presentan también reacciones cruzadas con cefalosporinas; sin embargo, la incidencia real en pacientes veterinarios es desconocida.
La administración por vía intramuscular puede causar dolor en el sitio de inyección, y aunque es menos común, pueden ocurrir abscesos estériles u otras reacciones tisulares locales más pronunciadas. Por vía intravenosa, las cefalosporinas pueden inducir tromboflebitis.
Debido a que pueden alterar la flora intestinal, es posible observar diarrea secundaria a la antibioticoterapia, así como proliferación de microorganismos resistentes en el colon, generando superinfecciones. Aunque se ha demostrado que las cefalosporinas —especialmente la cefalotina— pueden producir nefrotoxicidad, el riesgo de que este efecto ocurra en pacientes con función renal aparentemente normal es muy bajo a las dosis clínicas habituales. Sin embargo, dosis elevadas o tratamientos prolongados se han relacionado con una mayor probabilidad de nefrotoxicidad.
La sobredosificación con cefotaxima y otras cefalosporinas es poco probable que produzca efectos clínicos graves, debido a su amplio margen de seguridad. No obstante, en caso de administrarse dosis excesivas, pueden manifestarse los mismos efectos adversos descritos para el uso terapéutico, incluyendo reacciones de hipersensibilidad, alteraciones gastrointestinales o complicaciones locales en el sitio de inyección. En general, la toxicidad aguda es baja, y el manejo se basa en tratamiento sintomático y soporte, dado que no existe un antídoto específico.
Las cefalosporinas, incluida la cefotaxima, atraviesan la placenta y aunque no se ha determinado de manera concluyente su seguridad absoluta durante la gestación, no se han documentado efectos teratogénicos asociados a su uso. Debido a la falta de estudios exhaustivos en animales gestantes y la limitada evidencia controlada en veterinaria, su administración durante el embarazo debe considerarse únicamente cuando los beneficios clínicos superen los riesgos potenciales. En medicina humana, la FDA clasifica estos fármacos como Categoría B, lo que significa que los estudios en animales no han demostrado daño fetal, aunque no existen estudios adecuados en mujeres embarazadas, o bien que los estudios en animales mostraron un efecto adverso pero estudios controlados en gestantes no han evidenciado riesgo durante el primer trimestre ni en etapas posteriores.
En cuanto a la lactancia, la mayoría de las cefalosporinas se excretan en la leche en cantidades bajas, lo que implica que pueden, en teoría, alterar la flora gastrointestinal del lactante y provocar diarrea secundaria o modificaciones en la microbiota entérica. Aunque este riesgo es considerado bajo, debe tenerse precaución especialmente en neonatos debilitados o con patologías concurrentes.
Las interacciones medicamentosas descritas para la cefotaxima incluyen tanto efectos documentados como potenciales, y aunque la administración conjunta no está necesariamente contraindicada, deben evaluarse cuidadosamente los riesgos y realizar controles adicionales según corresponda.
El uso concomitante de aminoglucósidos u otros fármacos nefrotóxicos (como anfotericina B) por vía parenteral es considerado controvertido, debido a la posibilidad de nefrotoxicidad aditiva. Si bien esta interacción ha sido claramente demostrada con cefaloridina —fármaco ya no disponible—, el riesgo teórico sigue siendo relevante. En estudios in vitro, las cefalosporinas han mostrado actividad sinérgica o aditiva frente a ciertas bacterias cuando se combinan con aminoglucósidos; sin embargo, no deben mezclarse en la misma jeringa o solución, por lo que deben administrarse por separado.
La probenecida compite con la mayoría de las cefalosporinas por la secreción tubular renal, lo que incrementa las concentraciones séricas y prolonga la vida media de la cefotaxima. Esta interacción puede ser clínicamente útil o riesgosa, dependiendo del contexto, por lo que su empleo conjunto requiere ajuste y monitorización adecuados.
Última actualización: 20/11/2025 10:30