Laboratorio
Valma
Ámbito de Acción: Reconstituyentes y vitaminas
Valma
Vitamina C (Acido ascórbico)
Generalmente no es necesaria la suplementación, ya que los perros sintetizan vitamina C endógenamente en cantidades suficientes.
En situaciones de estrés, trauma, enfermedad o convalecencia, se puede administrar vitamina C como soporte:
Los gatos sintetizan vitamina C endógenamente y no requieren suplementación rutinaria.
En condiciones especiales como estrés, enfermedad o inflamación crónica, se puede considerar la suplementación:
Conejos:
Cobayos:
Tratamiento del escorbuto:
Prevención del escorbuto:
Equinos:
Bovinos:
La vitamina C administrada por vía oral presenta una buena absorción en el yeyuno, aunque la mayoría de los datos provienen de estudios en humanos. La absorción se realiza mediante un mecanismo activo dependiente de sodio, por lo que disminuye al administrar dosis elevadas debido a la saturación de los transportadores. En concentraciones altas, también ocurre absorción pasiva, aunque de menor eficiencia.
El ácido ascórbico presenta una distribución amplia en los tejidos, alcanzando altas concentraciones en órganos metabólicamente activos como las glándulas suprarrenales, hígado, bazo, cerebro y leucocitos. Solo aproximadamente el 25% se une a proteínas plasmáticas.
En el hígado, el ácido ascórbico sufre bio-transformación a metabolitos inactivos, como ácido oxálico y ácido diketogulónico. Cuando las concentraciones plasmáticas superan el umbral renal, el exceso de vitamina C se excreta rápidamente e inalterado por vía urinaria.
La vida media plasmática es corta y regulada por un sistema saturable; cuando las reservas tisulares están completas, la eliminación renal se incrementa para mantener la homeostasis. En especies domésticas como perros y gatos, que sintetizan vitamina C endógenamente en el hígado a partir de glucosa, la necesidad exógena es menor, salvo en condiciones de estrés fisiológico, inflamación o trauma, cuando la demanda puede superar la producción.
El aclaramiento renal puede estar comprometido en pacientes con insuficiencia renal, lo que podría favorecer la acumulación de metabolitos como el oxalato y aumentar el riesgo de nefropatía o formación de cristales.
La vitamina C, administrada en las dosis habituales, generalmente produce efectos adversos mínimos y es bien tolerada. Sin embargo, se han descrito alteraciones digestivas ocasionales, tales como náuseas, vómitos, diarrea y molestias abdominales, principalmente en seres humanos, aunque estos síntomas pueden extrapolarse a pequeños animales en sobredosificación.
El empleo de dosis elevadas se asocia con un mayor riesgo de formación de cálculos urinarios, incluyendo urate, oxalato o cistina, especialmente en pacientes predispuestos o susceptibles a urolitiasis. Esta condición puede derivar en irritación del tracto urinario y hematuria.
En la administración parenteral, soluciones concentradas o mal diluidas pueden provocar reacciones locales de irritación, inflamación y necrosis en el sitio de inyección.
Asimismo, el ácido ascórbico en dosis altas puede interferir con pruebas de laboratorio, generando resultados falsos en parámetros como glucosa urinaria o creatinina, complicando la monitorización de pacientes, especialmente diabéticos.
Se debe considerar la posibilidad de interacciones farmacológicas con fármacos como anticoagulantes, salicilatos y antibióticos, que pueden alterar la eficacia terapéutica.
Aunque poco frecuente, pueden presentarse reacciones alérgicas, manifestadas como prurito, urticaria o, en casos graves, anafilaxia.
Finalmente, en animales con hepatopatía asociada al cobre, la vitamina C puede aumentar el daño oxidativo hepático, por lo que su uso está contraindicado en estas condiciones.
El uso de ácido ascórbico está contraindicado en pacientes con predisposición a la formación de urolitos de oxalato cálcico, dado que su metabolismo puede incrementar la excreción urinaria de oxalato, aumentando el riesgo de litiasis urinaria, especialmente en perros y gatos con antecedentes de urolitiasis o disfunción renal.
En animales con diabetes mellitus, su uso en dosis elevadas requiere precaución, ya que puede interferir con ciertos parámetros bioquímicos de laboratorio, generando resultados falsamente elevados o disminuidos en pruebas como la glucosuria, lo que puede dificultar el monitoreo clínico adecuado del paciente.
El ácido ascórbico no debe ser administrado en animales con hepatopatía inducida por acumulación de cobre, ya que existen evidencias de que puede potenciar el daño oxidativo hepático causado por este metal. Por ello, su empleo en estas patologías ha sido descartado en protocolos terapéuticos actualizados.
Aunque ha sido utilizado como acidificante urinario, su eficacia clínica en esta indicación es limitada y no consistente. Además, es importante destacar que algunas formas farmacéuticas, como el ascorbato de sodio, no acidifican la orina, por lo que no deben emplearse con esta finalidad.
La administración parenteral en dosis altas puede provocar reacciones locales adversas tales como irritación, inflamación o incluso necrosis en el punto de inyección, especialmente si no se diluye adecuadamente.
En pacientes con insuficiencia renal crónica, la capacidad de excreción de metabolitos del ácido ascórbico puede estar comprometida, lo que incrementa el riesgo de acumulación de oxalato y posible nefrotoxicidad.
Finalmente, se debe considerar la posibilidad de interacciones farmacológicas al administrarse conjuntamente con fármacos como salicilatos, anticoagulantes o barbitúricos, ya que pueden alterar su absorción, metabolismo o eliminación.
La sobredosis de vitamina C puede provocar toxicidad, aunque esta es poco frecuente debido a la alta tolerancia y excreción renal eficiente en condiciones fisiológicas normales. Sin embargo, la administración de dosis excesivamente elevadas puede ocasionar efectos adversos sistémicos y locales, entre los cuales destacan:
La sobredosis debe manejarse con suspensión inmediata del suplemento y soporte sintomático según la clínica presentada. En casos de obstrucción urinaria, se requiere intervención veterinaria especializada.
La seguridad reproductiva de la vitamina C no ha sido estudiada de manera exhaustiva en pequeños animales; sin embargo, se considera que las dosis moderadas son seguras. En pacientes humanos, la FDA clasifica esta droga como clase A para su uso durante la gestación, basándose en estudios adecuados que no demostraron riesgos para el feto durante el primer trimestre ni indicios de peligro en etapas avanzadas del embarazo.
No obstante, para dosis superiores a la ingesta diaria recomendada (RDA), la vitamina C es clasificada como clase C durante la gestación. Esto se debe a que estudios en animales mostraron efectos adversos sobre el desarrollo fetal, aunque no existe información adecuada en humanos, y en algunos casos faltan estudios reproductivos completos en animales.
En pequeñas especies domésticas, no se reportan teratogenicidad ni toxicidad fetal con la administración de dosis terapéuticas, pero se recomienda evitar suplementaciones excesivas durante la gestación y lactancia hasta contar con mayor evidencia específica.
Las siguientes interacciones han sido documentadas o son teóricamente posibles en personas y animales que reciben ácido ascórbico en dosis elevadas, y pueden tener relevancia clínica en pacientes veterinarios:
Es imprescindible considerar estas interacciones al planificar terapias combinadas para optimizar la seguridad y eficacia en el paciente veterinario.
Última actualización: 19/05/2025 23:40