Laboratorio
Drag pharma
Ámbito de Acción: Integumentario
Revisado el 09/01/2026
Drag pharma
Dexametasona fosfato
Prueba de supresión con dexametasona en dosis bajas (diagnóstico de hiperadrenocorticismo felino, uso no aprobado):
La dexametasona fosfato es un glucocorticoide sintético de alta potencia y acción prolongada, ampliamente utilizado en medicina veterinaria con fines antiinflamatorios, inmunosupresores y de reemplazo endocrino. Sus indicaciones clínicas abarcan tres grandes áreas:
1) terapia de reemplazo en casos de insuficiencia adrenal,
2) tratamiento antiinflamatorio en procesos agudos y crónicos,
3) inmunosupresión en enfermedades mediadas por hipersensibilidad o autoinmunidad.
En perros y gatos se utiliza para el manejo de alergias cutáneas y respiratorias (dermatitis atópica, asma felino, anafilaxia), trastornos hematológicos inmunomediados como trombocitopenia y anemia hemolítica autoinmune, enfermedades reumatológicas (artritis inmunomediada, poliartritis), alteraciones gastrointestinales inflamatorias (colitis ulcerativa, enteritis inmunomediada), enfermedades renales inmunomediadas (síndrome nefrótico), patologías neurológicas con edema cerebral y en el manejo paliativo de ciertos procesos neoplásicos (linfoma, leucemias). En equinos, bovinos y otras especies de abasto, la dexametasona fosfato se emplea para enfermedades inflamatorias respiratorias, musculoesqueléticas, dermatológicas y alérgicas, además de su uso en protocolos reproductivos (inducción del parto en bovinos y ovinos, maduración pulmonar fetal). Puede administrarse por vía parenteral (IV, IM, SC), intraarticular o tópica (oftálmica, dermatológica) según la presentación, y su inicio de acción es rápido debido a la forma soluble de fosfato sódico. No obstante, el uso de dosis altas como terapia de shock o trauma medular ya no está recomendado, dado que la evidencia demuestra falta de beneficio y potencial aumento de complicaciones. En todos los casos, la indicación debe ser cuidadosamente evaluada, considerando los riesgos de inmunosupresión, retraso en la cicatrización, ulceración gastrointestinal, hepatomegalia esteroidea, iatrogenia endocrina (hiperadrenocorticismo) y supresión del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal.
La dexametasona fosfato presenta diversas contraindicaciones y precauciones que deben considerarse antes de su uso clínico. Debido a que posee un efecto mineralocorticoide prácticamente nulo, no debe emplearse como monoterapia en casos de insuficiencia adrenal, donde se requiere suplementación con un mineralocorticoide.
El uso de formulaciones inyectables con propilenglicol como base no debe administrarse por vía IV rápida, ya que puede ocasionar hipotensión, colapso circulatorio y anemia hemolítica; en estos casos, la opción más segura es el fosfato sódico de dexametasona. En perros, la dexametasona se asocia con un mayor riesgo de complicaciones y hemorragias gastrointestinales en comparación con la prednisona, por lo que se recomienda emplear la dosis mínima eficaz. En pacientes caninos sometidos a neurocirugía, existe una alta incidencia de hemorragia gastrointestinal y perforación colónica, similar a lo reportado con succinato sódico de metilprednisolona; por ello, deben preferirse prednisona o prednisolona siempre que sea posible, utilizando la menor dosis y duración del tratamiento. Animales con función renal comprometida presentan mayor susceptibilidad a los efectos gastrointestinales adversos. En conejos, incluso una sola dosis puede inducir efectos tóxicos severos, por lo que su uso está altamente desaconsejado. De manera general, el empleo sistémico de glucocorticoides está contraindicado en infecciones fúngicas sistémicas, salvo en terapia de reemplazo para enfermedad de Addison; también está contraindicado su uso por vía IM en trombocitopenia idiopática y en pacientes con hipersensibilidad al principio activo. Las formulaciones inyectables de liberación sostenida no deben utilizarse para corticoterapia sistémica prolongada, debido al riesgo elevado de efectos adversos graves. Además, la suspensión del tratamiento debe realizarse de forma gradual, salvo en terapias muy breves con dosis altas, ya que la recuperación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal es lenta y durante este periodo, ante situaciones de estrés (cirugía, trauma, enfermedad), se requieren dosis adicionales de glucocorticoides. Finalmente, los pacientes con diabetes mellitus sospechada o confirmada, así como aquellos con cardiopatías, en especial los gatos, deben recibir dexametasona con precaución, dado su potente efecto hiperglucemiante y catabólico.
La dexametasona fosfato puede interactuar con numerosos fármacos, potenciando efectos adversos, alterando su metabolismo o disminuyendo la eficacia terapéutica. Muchas de estas interacciones no contraindican absolutamente su uso conjunto, pero obligan a un monitoreo clínico cuidadoso, ajustes de dosis y precaución según la condición del paciente. Por ejemplo, al asociarse con antiinflamatorios no esteroidales aumenta el riesgo de lesiones gastrointestinales graves, mientras que con medicamentos que inducen o inhiben enzimas hepáticas, sus niveles plasmáticos pueden variar significativamente. También pueden aparecer desequilibrios electrolíticos, inmunosupresión aumentada o resultados alterados en pruebas diagnósticas y de laboratorio.
Interacciones documentadas o posibles:
Consideraciones de laboratorio: la dexametasona puede suprimir el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, alterar pruebas endocrinas (TSH, T3, T4), inducir hipopotasemia, hipercolesterolemia y glucosuria, así como modificar hemogramas (linfopenia persistente, neutrofilia transitoria). Estas alteraciones deben tenerse en cuenta para no confundir efectos farmacológicos con enfermedad subyacente.
Última actualización: 09/01/2026 15:57